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jueves, 3 de septiembre de 2020

VOLVER A EMPEZAR

 ...hace un mes aproximadamente salí de trabajar, demasiado tarde para lo establecido, siempre demasiado pronto para todo lo que quedaba por hacer. El sonido de una ambulancia, me hizo recordar lo que me había dicho A. esa mañana. "Sí, ya hemos quedado para llevarle los alimentos a casa. Está en aislamiento". Lo primero que vino a mi mente fue ... volvemos a empezar. Recordé el título de la película de Garci. Nunca la he visto pero me gusta la frase. Me vine a casa despacio, como ya me lo permite la autonomía de H. Disfrutando del cielo y del sol, "por el tiempo que nos dejen"...lo repito como un mantra desde hace meses.

...vuelvo a empezar, porque me gusta y me ayuda.

...hoy han entrado en vigor nuevas restricciones en la ciudad en la que vivo. No de movilidad, que espero que no lleguen, pero sí de aforo. Anoche, nuestro encuentro semanal tenía algo de despedida, el saber que por ahora no podemos ser más. Ahora ya somos seis. Estuvimos en una agradable terraza dentro de uno de los parques de la ciudad. Hacía una noche deliciosa en temperatura y, como los días ya son cortos, las mesas en un momento dado se iluminaron con bombillas que me recuerdan las fiestas de pueblos. Simple y hermoso. Nos reímos como todas estas semanas tras el confinamiento, que bien me ha venido el juntar este grupo distendido y diverso, lleno de humanidad y divinidad. Que importantes se vuelven las raíces para lo que hemos tenido alas. 

...en medio de tanto desaliento, son un regalo maravilloso. ¿Y un motivo para la esperanza?. 

Esperanza. Tengo una adolescente en casa desde Marzo que NECESITA volver a clases y lo valido porque su salud emocional me pesa tanto como la física. Necesita volver al grupo, a los pares. En un contexto que no es normal pero, es el que hay,... aunque sea solo por unas semanas. Necesita a sus profesores para admirarles, detestarles, cuestionarles,...Necesita a sus pares para volver a casa cada día con una telenovela. Necesita rutinas y horarios, necesita esforzarse y sentir que tiene algo por lo que luchar. Esta crisis les ha robado demasiadas cosas

Yo sigo de vacaciones por unos días más, luego volvemos a empezar, porque Septiembre es volver a empezar para todos los que tenemos hijos en edad escolar, los que somos estudiantes (o docentes). Veo las colas que han tenido que hacer en Madrid para hacerse las PCR. Convocados de hoy para hoy ¿de verdad? ¿No se podía haber hecho con más previsión? Debe ser que este año nos ha sorprendido la llegada del curso escolar. Y ellos, ¿querrán empezar?..

Mientras, ayer pedí cita con el médico de cabecera, me la han dado para el lunes, casi una semana. Lo pienso siempre. Menos mal que nunca me pasa nada grave y luego pienso, pero tienes médico y no tienes que pagar la consulta como lo hiciste la primera mitad de tu vida. Matiza.

Una vida de antes, que siempre se asoma a esta, tan distinta y tan complementaria. Agradezco pertenecer a dos mundos porque siempre me ayuda a matizar.

"Tengo el alma en pedazos...ya no aguanto esta pena..." dice el vídeo que H. me hace escuchar como parte de un meme que le han enviado. Me ha sacado una sonrisa...Es la letra de un merengue que yo bailé hasta la saciedad en ese país bailongo del que vengo. La versión de H. dice "...tanto tiempo sin verte es como una cuarentena" ...la mía, la nuestra, decía "...tanto tiempo sin verte, es como una condena". Quizás es que no son tan distintas.

Cuantas ganas de volver a bailar. 

https://www.youtube.com/watch?v=egBW2aKF5Ng

domingo, 17 de septiembre de 2017

MI VIDA SIN TI...


Este ha sido un mes para pensar mucho en la muerte. Nosotras que siempre lo hemos hecho. 

Le hemos dedicado tiempo una vez más a lo que sucede en ese transito entre la vida y la muerte. Y a la vida y a la muerte, como espacios contrapuestos y complementarios. El tiempo que vivimos y aquel en el que ya estamos muertos quizás, para seguir estando, pero siempre de otra manera.

La muerte esta semana de una cooperante española en Afganistan, a manos de un paciente y todo el eco mediatico de esa noticia, quizás para mi mayor por motivos laborales, ha vuelto a generarme inquietud. Es verdad, no es politicamente correcto, pero no nos duelen igual todas las muertes, porque aunque las condenemos todas, no las elaboramos en la memoria emocional de la misma manera. Y hay algo en su muerte que me produce desazón. Y es su imborrable e inmensa sonrisa. Tan llena de vida, tan ilusionante.

Tienen en común las muertes del último mes, que son muertes inesperadas, que nos pillan de sorpresa, que sentimos injustas, inexplicables y que nos dejan un gran dolor, a veces personal y a veces colectivo. 

Muertes que no nos dejaron anticiparlas y prepararnos para ellas porque no alcazábamos a imaginarlas tan cercanas. Muertes que truncan vidas jóvenes en su mayoría, con un largo recorrido por delante, vidas que imaginábamos y que sin embargo ya no serán. Y en ese no ser de su ausencia, nos dejan un dolor profundo a los que sí tenemos que seguir viviendo. 

Decía hace unas semanas que esa certeza de la fragilidad de la vida me había presionado emocionalmente para celebrarla, a ella y su presencia en los que seguían estando pero, ciertamente, en estos últimos dias mi reflexión apunta más bien a cómo seguimos viviendo (estando) en compañía de nuestros muertos. Qué hacer con ese vertigo que da la ausencia -para siempre- de quien se fue de manera inesperada.

Decía Rosa Montero en su libro "La rídicula idea de no volver a verte": " Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible. Nunca se siente uno tan auténtico como bordeando esas fronteras biológicas: tienes una clara conciencia de estar viviendo algo muy grande"...y es verdad. 

Y no es complejo prepararse para vivir, incluso para seguir viviendo tras una muerte, cuando de alguna manera ésta es previsible. Duelen todas, pero las inesperadas duelen más y de hecho esa falta de previsión es uno de los factores que complican el duelo. Ninguno de ellos, los que hoy ya no están, nos avisó, ninguno advirtió que se iría para siempre y, siento, que nos han dejado cargados de orfandad.

Y dado que todos en algún momento nos convertimos en huérfanos de la presencia de alguien, me pregunto cuándo dejamos de percibirnos como tales. Y si el destino, es ese. Es que ya no sea sentir que no estás, que me faltas, sino que sea que estes de otra manera y que no me duela tanto tu ausencia, entonces, por favor dime cómo se hace. 

Cómo hago para que esa sonrisa infinita que tienes en todas las fotografías e imágenes que he visto en estos días, no sea algo que sienta que, como posibilidad; hemos perdido para siempre. Y piense en tus dolientes vivos y en su doloroso sentimiento de pérdida.

Como dice el poeta, a veces siento que "no perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta..."

 

miércoles, 15 de febrero de 2017

AFRO Y SAN VALENTÍN

Tengo en casa una preadolescente de pelo Afro.

...y no es solo que lo tenga afro, sino que tiene pelo para dos cabezas.

...a lo largo de estos años (doce) hemos trabajado un día sí y otro también porque se quiera a si misma, en todas sus circunstancias, con sus bondades y desdichas, siempre subjetivas, en cuanto a los determinantes de su dotación genética. Y ese es un trabajo que se construye a base de presencias, de discursos, de miradas y de convicciones.

Su melena afro desde mi punto de vista es espectacular pero coincido con ella en que, para estudiar, más vale que la lleve recogida, por su bienestar académico y, sobretodo, por el de la persona que se sienta detrás de ella. Así, a lo largo de toda primaria; al cole, su cabello ha ido recogido con trenzas (made in home) que sus esfuerzos físicos y emocionales nos han costado, o; con coleta, una solución rápida, sencilla y en un momento dado autogestionable (lo que se agradece en el día a día).

En el último año, con ese despertar a veces radical y a veces sutil de la preadolescencia, H. ya no quiere llevar trenzas (una opción válida), y como con todo, prefiere acabar rápido, para dedicarse el resto del tiempo que parecía sobrarnos, a mirarse en el espejo.

Yo, que desde siempre trabajo para que su autoestima le permita vivir plenamente, sintiéndose maravillosa en todas sus circunstancias, celebro de puertas adentro y con ella, todos sus procesos de reconciliación y enamoramiento, con aquello que es como es y no puede cambiarse.

Ayer, en su instituto, celebraban San Valentín. Con esa excusa, los chicos de los últimos cursos de la ESO organizaron una actividad para recaudar fondos para su viaje de fin de curso. La actividad consistía en encargar semanas atrás, flores (claveles) o chucherías (piruletas o gominolas de corazón) para regalárselos por sorpresa a sus amigos el día de San Valentín . En torno al hecho, se fue creando un clima de expectación y emoción muy gracioso, porque es que H. se emociona con la vida.

Lo interesante del evento para mi ha sido verla vestirse por la mañana y descubrir que había decidido llevar su melena al viento, léase suelto, en todo su esplendor. Entonces he caído en cuenta que a lo largo del año, en aquellas ocasiones en las que quería verse especialmente guapa y llamativa, su opción ha sido llevar ese pelo del que de niña ha renegado "lo suficiente", ese pelo "que sólo le gusta así a los mayores", sí, ese mismo, llevarlo libre y en toda su magnitud. Transformar ese "es que todos me miran" en tono de vergüenza de hace unos años, en "es que me gusta que me miren y tengo con qué"...

Y volvió a casa sí, rodeada de claveles, con las gominolas en el estómago y con "un todo el mundo me dijo que bonito!"; sí, los mayores pero también los menores como ella, que la quieren mucho y que se abren a otros conceptos de lo que es hermoso más allá de lo habitual

H. siempre ha sido poderosa en su ser; pero hay cosas que ha tenido y tiene que conquistar en su empoderamiento personal: su condición de adoptada, el color de su piel, su cabello...y en ello estamos y no nos va mal.




sábado, 28 de enero de 2017

CRECIENDO

...es difícil oír el crecimiento de las cosas.

...por eso estamos calladas, para escuchar mejor y acompañar ese susurro imperceptible con lo que vemos.

Me falta tiempo para llegar como quisiera a todo...y a veces, todo, va demasiado rápido. Pero estoy aquí, lo mejor que puedo, viéndola crecer, a pasos agigantados. Y ese vivir en medio de sus referentes me hace pensar en lo relativas que son muchas cosas, y en lo valiosa que es la diversidad de experiencias.

Mi vida con H. la comparto con otros dos grandes referentes. Por un lado, está su Instituto y antes el cole, donde pasa 40 horas a la semana (esta semana las mismas que yo en mi trabajo, cada una a lo suyo). Por otro, está el equipo de Baloncesto en el que juega desde hace cinco años. Con él pasa entre juegos, partidos y convivencia (...entre 8 y ....muchas horas a la semana). El resto se nos va como a todos, en la gestión doméstica y lo puntual que, por suerte, es diferente cada semana. Así que, además de conmigo, con esos otros, también se educa y crece como ser humano.

Y pienso en ello porque ambos mundos, formados de forma aparentemente igual, por niñas, pre-adolescentes y adolescentes de 12 años, no puede ser más dispar....

M. la madre de una de las chicas del Instituto se mostraba asombrada cuando el otro día le comentaba que ellas podían ir al cine solas, no entrar solas que ya lo hacen hace tiempo, sino ir desde nuestra casa al cine, ver la película y volver, todo esto sin nuestra compañía...El cine está a 15-20 minutos de nuestra casa andando, en un entorno que ellas conocen bien pues está el cole donde han estudiado y unas calles por las que muchas veces han ido y han vuelto en nuestra compañía. Ella se reía y me decía ¿Estas segura?

Me llamaban la atención sus dudas frente a la otra realidad, la del baloncesto, donde las chicas, en grupo, llevan haciendo salidas solas desde hace varios meses, por períodos mucho más largos de tiempo, y hacia zonas mucho más distantes de la ciudad (en relación a nuestra casa) ...ciertamente con la mirada entre inquieta y tolerante de los padres, pero...con la consecuencia, desde mi punto de vista, de que son mucho más autónomas y, sobretodo, y según como cada quien lo trabaje, mucho más reflexivas y responsables (o no) con su quehacer. Ganar en libertad (léase desde mi punto de vista) es obligatoriamente, obligar a ganar en responsabilidad. Y en ello trabajo.

M. me decía que por qué estas niñas no se quedaban en su barrio, que no había necesidad de ir tan lejos, siendo aún tan niñas. Y la explicación más evidente, es que no tienen un barrio común (porque el equipo es un club independiente y no asociado a ningún centro educativo) y cada una vive en un sitio distinto. Ciertamente, veo muchas ventajas en que hagan esto (y también algunos riesgos) por eso intento acompañar (en el caso de mi hija) un poco más de cerca. Contrastando caminos, compañías ajenas al club (que ya aparecen en esas salidas los del equipo de baloncesto masculino independiente de la ciudad) y conversando mucho y más que nunca. También y a veces lo olvidamos, y es importante, recordando como eramos nosotros entonces....

Tras esas salidas, con H. hacemos un recorrido nominal de las zonas transitadas, hablamos de lo hecho, de lo visto, de los encuentros con otros conocidos, y siempre los hay!!! porque las calles recorridas son las del Centro de la Ciudad,  de las anécdotas del día o de la tarde-noche, de las picardías del emparejamiento con los del equipo masculino...que les llegan a todas del hombro para abajo!!, de su opinión y la mía, del hacer o dejar de hacer...Y sigo de cerca también a esos padres y madres que no son, en su mayoría, de mi barrio, ni de mi escuela, ni de mi entorno vital,...y aprendo con ellos porque me dan pistas también de los espacios relacionales por los que se mueve mi hija.

En algo más de seis meses han sido muchos los cambios, pasamos al instituto de forma fluida y liberándonos de los razonables miedos o dudas iniciales, hemos entrado de lleno al mundo de las nuevas tecnologías y de algunas redes sociales, pasamos a jugar en la Liga Autonómica por lo que los partidos son cada quince días fuera de la ciudad y a veces muy lejos con jornadas de convivencia de todo el día, su entrenadora habla directamente con ellas para organizar detalles de la logística de los partidos y (a veces, solo a veces) con los padres. H y yo, cada vez más, salimos a lugares diferentes (donde su tiempo social y el mio son distintos)...a lo largo del día hablamos (esa fue la principal razón para darle el móvil), nos mandamos alguna foto y sobretodo en la noche las vemos todas...Digamos que el "acompañamiento" ha pasado en gran medida de ser físico a ser -aún más que antes- emocional. Y es ahora cuando más veo la fortaleza del vinculo que nos une.

A mi hija le están creciendo las alas (cuanto lo celebro por ella y por mí)....pero cuido siempre, y cada día más, las raíces que la mantienen sujeta a la tierra. Una tierra que yo me encargo de cuidar, a diario no, a instantes. Que la vida es un suspiro, el tiempo pasa rápido y las posibilidades de perder el rumbo, son infinitas...





sábado, 12 de noviembre de 2016

AUN MAS SOLA

Quizás mi desazón tiene que ver también con que me pilló de imprevisto. No es pensar que estas cosas no pasan (que no deberían) pero se que lo hacen. Es distinto saberlo que tenerlo delante  preguntandote qué hacer...Ella tan cercana a mi hija en edad. Tan sola.

Yo volvía al despacho tras una reunión que me ocupó toda la mañana. Cerca de las dos de la tarde cuatro adolescentes aparecen en el umbral de la puerta. No creo que ninguna llegara a los 16, por suerte todas parecían de más de 13. Después de verlas cuchichear entre ellas para tratar de decidir si entrar, las animo: Venga preguntad, les digo con mi mejor sonrisa...

Se acercan y una de ellas me dice "...es que he estado con un chico hace un rato y creo que ha eyaculado dentro de mi y quería la pastilla esa...". 

A menudo a la institución en la que trabajo acuden jóvenes pidiendo preservativos, pero esto eran palabras mayores. Les indiqué a donde podían acudir en la institución pero desde luego nadie allí podía resolver el problema más urgente que ella afirmaba tener. Se lo dije: lo que tienes que hacer es ir al médico, porque solo ellos pueden facilitártela...

Leo hoy buscando el marco legal que ampara su derecho a recibir lo que demanda  "...para facilitar la píldora a una menor entre los  13 y 15 años esta debe ser evaluada en su madurez por el/la médico/a y, tras ello, decidir si según su criterio posee la madurez suficiente para comprender el alcance del tratamiento,.....

....Debemos considerar que el hecho de que una menor demande anticoncepción de emergencia después de una relación coital no protegida adecuadamente, conlleva el conocimiento del riesgo de embarazo que ello supone y el conocimiento y la comprensión de cómo evitarlo, lo que ya demuestra un cierto grado de madurez.
 

Si se demuestra la madurez de la menor no cabe pedir consentimiento a sus padres o tutores legales, salvo en los supuestos de incapacidad física o mental previstos en la legislación"

Vaya, se la darán sin ningún otro matiz. Y luego qué?. Y en ello me quedo. Doy vueltas a mi inquietud, que no es un preocupación moral (que también, todos hacemos juicios morales), ni legal (que también, hay que estar atento a la ley que cumples o dejas de cumplir más allá de lo que piensas)...son muchas cosas pero se que lo que realmente tengo es una preocupación emocional. Una que ya arrastraba  tras atender a un padre de otra adolescente de 16 años que considera que con entregarle preservativos ya cumple con su función de criar con responsabilidad y cuidados. Y llevo un par de semanas buscando el espacio al que derivarlo para que pueda acompañar a su hija en su proceso de iniciarse en la sexualidad pero también en la afectividad.

Y lo hago desde una necesidad profesional pero también personal. Hace un tiempo escribí un post en el que hablaba del valor que tenía que H. comenzara a salir de la zona de confort que yo le proporciono. Hemos ido como en la mayor parte de los casos quemado etapas...sola en casa, sola para ir al cole,...sola a hacer recados... y estamos comenzando a estrenarnos en el sola de noche...y es que en invierno se hace de noche muy pronto. 

Y no va sola, que al revés, van muchas. Todo el equipo de baloncesto y más, pero va sin mi, sin que yo este cerca. Y se con quien va y conozco a esas chicas y a sus familias desde hace años...y las veo crecer, a pasos acelerados en los últimos meses. Y pienso que tienen solo tres o cuatro años menos que la inquieta adolescente que vino a verme. Tal cual, como el monstro (y el que ha visto la película que lo entienda) ...para pedirme la píldora del día siguiente

Cuánta responsabilidad a cuestas...






domingo, 3 de enero de 2016

CAMAS

Hace unos días, un nuevo viaje nos obligaba a cambiar de cama.

Pensaba en esa última noche, en la cama habitual, además de en el madrugón que me tocaba, en lo que supone la tibieza de los espacios conocidos. Lo reparador que es un sueño tranquilo cuando liberados de las obligaciones, las urgencias y las censuras del día, uno se entrega a los brazos de Morfeo, sabiéndose protegido y resguardado en un rincón amigo...


En esos días, como sucede siempre a la víspera, mientras me acuno en mi cama para dormir esa última noche, tengo una exagerada consciencia del "Mañana no dormiré aquí"... y esa evocación de un amanecer del día siguiente en otro lecho, me extraña; pero también me gusta. Es como si mis sueños fueran distintos, mis sensaciones se renovaran y ese nuevo despertar supusiera siempre una nueva forma de mirar el día...Ese amanecer del ¿Dónde estoy?...¿para qué he venido hasta aquí?...¿qué es lo que toca hacer ahora?

En tu cama estas acostumbrado a su textura, a su olor, a su tibieza, a sus sonidos, que son los de tu noche, esas sensaciones en las que siempre te reconoces. Pensaba en esa cama velando mis sueños, acompañando mis desvelos, en las noches de soledad y de compañía que he pasado en ella. En las veces que la he cedido en nombre de la comodidad y la libertad.

Y como una cosa lleva a la otra, entonces pensé en las camas de este año, las camas ajenas, que albergaron mi sueño. Esas camas ocasionales de los hoteles que velaron nuestro transito viajero y laboral. En  las camas de las casas amigas que posibilitan la continuidad del contacto. Camas tras sobremesas eternas, camas que llegaron tras apagarse el ruido del día, camas que son ese hogar compartido con los amigos y la familia de roce. Camas planificadas y alguna que otra sobrevenida.



Que suerte tener amigos que te ofrezcan una cama...pienso en cuantos de mis amigos de hoy han nacido de la posibilidad de un hogar que velara nuestros sueños compartidos...y cuando digo cama, digo sofá, tienda de campaña o hamaca...porque para dormir solo hace falta tener sueño y sueños, sentirte segura de dejarte caer en brazos del rey de los sueños, tener en quién y qué pensar...

Duermo poco, pero duermo bien. Y eso es un regalo. Y es un regalo también mi cama de estos días que me regala directamente un amanecer con solo abrir los ojos. Sí, en estos días, todos los días... "Amanece, que no es poco"





lunes, 3 de agosto de 2015

ELLA

Literalmente no fue ella quien la colocó en mis brazos. Pero yo sí siento ese hilo que desde sus brazos la llevo a los mios.

Hoy hace ocho años que abracé a mi hija por primera vez. Pienso a veces en aquel día, pero cuando esos recuerdos llegan el día del aniversario, pienso más en ella. En su madre etíope. En su madre que lo es, y que al mismo tiempo no pudo serlo.

Pensarla me hace evocar hoy el día de mi cumpleaños. Al salir al cole el amanecer parecía de cuentos. H. emocionada me dice Mira mamá!!! parece que ahí está Dios!!. Le dije, es mi cumpleaños, desde el cielo me están regalando este hermoso amanecer...

Seguro son los abuelos que de esta forma te dicen Feliz Cumpleaños. Contestó. Y también estará mi madre etíope para felicitarte.


La miro y sonrío. ¿Cómo si no?.


Los padres adoptivos tenemos que trabajar nuestro propio vínculo con la familia de origen de nuestros hijos porque al hacerlo -y no es casi nunca una tarea fácil- estamos enseñando a nuestros hijos a integrar esas dos realidades que de alguna forma dan continuidad y fluidez a la historia de vida que les acompaña.


La búsqueda de los orígenes, esos pasos que una persona adoptada o su familia adoptiva emprenden para retomar contacto con su pasado pre-adoptivo son un pilar importante sobre en el que se asentará la base de su identidad personal, de su satisfacción personal. De su felicidad.

A veces sólo se desea tener certezas sobre la identidad de los padres biológicos, otras más bien se desea (y a veces únicamente) obtener informaciones generales sobre el pasado y sus referentes (a veces sin necesidad de identificar a una persona en concreto). Saber sobre las circunstancias, decisiones y azares que les han llevado de una familia a la otra.

Siguen sin ser mayoría las familias en las que el origen, los orígenes de la vida de sus hijos o hijas y sus circunstancias inmediatamente posteriores, son abordados con naturalidad, ayudando a poner palabras a lo que se conoce o a lo que se intuye que pudo haber pasado, incluso a lo desconocido, para permitir completar el puzzle, construir la historia, y si fuera el caso, acompañar en el dolor, siempre sumando afectos que son los que posibilitan la sanación. 

Se fantasea con la idea de que las heridas sanan si no se tocan, olvidando que a veces esas heridas, si no se limpian y curan, explorándolas, pueden dar origen a una infección. Es decir, a un daño mayor. No es fácil curar heridas pero seguro que todos coincidimos en que no por difícil es recomendable dejar de hacerlo


Me alegra que podamos nombrar a la madre de H. que ella pueda entenderla (a fecha de hoy) como un personaje integrado en la narrativa de nuestras vidas. Que imagine que me regala cosas, que me pida que le cuente historias de lo que yo creo o se que pasó. 

Hablamos a veces, sí. No siempre lo hacemos en el mismo tono afectivo pero me siento segura al acompañarla en su dolor, que muchas veces se vuelve mio; sin miedo a la historia que dio origen a "nuestra" historia. Me alegro de sonreirle a lo que sabemos y de ser prudentes con lo que desconocemos. Me alegra caminar despacio aprendiendo del camino.

El amor es para mi un sentimiento incondicional. Y amo todo lo que eres pero también todo lo que eras antes de que llegaras a mi. Le tengo un profundo respeto. Y también una enorme gratitud. 

Nadie dijo que fuera fácil pero estoy segura de que vale la pena.

 



domingo, 19 de julio de 2015

AGENDA

Me sé el número de teléfono de la casa de mis padres y el de la mía, dudando a veces, porque ese lo uso poco.

Podría reconocer con dudas alguno más...hasta allí llego.

Me sé mi teléfono móvil y ninguno más. Tendré que aprenderme el de H. cuando lo tenga y espero tardar un poco en dárselo.

Si pierdo la agenda de teléfonos, mi escasa memoria me dejará incomunicada. Por suerte, hoy en día hay otros medios y otras habilidades para poder recuperar los números, pero seguramente serán sólo aquellos que hayan sobrevivido el paso del tiempo. Recuperaré los que tenga en el móvil.

Mi agenda de teléfonos en papel tiene más de veinte años...Y a veces, cuando la veo, cuando recurro a ella, sonrío. No es una agenda es simplemente un cuadernillo de papel reciclado, de hojas muy finas, algunas ya sueltas. En ellas he ido apuntando números de teléfono y direcciones de veinte años de vida...que digo veinte, deben ser treinta o cuarenta porque cuando la empecé...hace veinte, ya apunté los acumulados en años previos.



Recuerdo aquellas tardes en tu compañía, en aquel piso sin muebles que parecía un chollo*. Nuevo, bien situado, a estrenar pero... sin muebles. Ninguno de los tres los necesitó. Con lo que teníamos sobrevivimos aquel año. Uno de los más importantes de mi vida. Aquella vida contigo, aquellas charlas, se convirteron en un acicate para cambiar la mia. A mejor. Y también la tuya. Por eso seguimos aquí juntos, aunque separados.

Pues sí, recuerdo aquellas tardes, cortando las esquinas del cuadernillo con un cúter para poder identificar las letras, escribiendo en verde y rojo; nombres, teléfonos, direcciones (de aquellas escribir cartas y postales, aún era un placer que me permitía). Cada cierto tiempo pienso que debo cambiarla, actualizarla, pero casi nunca empiezo. Bueno sí empiezo, pero no termino...

Hace unos años hice el mejor de los intentos. Organicé el primer paso: tachar las que no tendría que pasar, aquellas que no eran actuales, aquellos con los que ya no tendría contacto, aquellos -algunos- que ni siquiera reconocía quienes eran!!!. Terminé agotada y con dolor de corazón; decidida a no desprenderme nunca de mi vieja agenda que contenía tanta vida...tantos recuerdos...tanta gente que fue, es y algunos seguirán siendo, tremendamente significativos...

Una agenda que atesora afectos en tres continentes, veinte países, casi un centenar de ciudades. Ciudades que tienen rostros, vidas compartidas, recuerdos permanentes o fugaces pero vida al fin y al cabo. Me cuesta "hacer limpieza de números". Cada vez que lo intento, con cada nombre, aparece un recuerdo. La mente y el corazón se van de paseo a revivir y yo, siempre dada a la ensoñación, me emociono pensando en esos compañeros de viaje y en toda esa vida. Que suerte tengo.


Me pregunto ahora... a mi ¿quién podrá seguirme la pista?...me faltan algunos años para cumplir cincuenta...he tenido nueve hogares y uno más de préstamo (el familiar, al que siempre se puede volver). No sé cuántos números de teléfono fijo porque creo que no tuve en todas las casas en las que he vivido (qué memoria desdibujada la mía), y sólo dos móviles, uno laboral (cuando trabajé en cooperación) y el actual...ese otro que, como mi agenda, atesora teléfonos que no me sé. Por suerte, sigo recordando quienes son todos los que están allí.

Y que la vida me dan. Aunque no les llame nunca. No me gusta hablar por teléfono. Me gusta escribir. Aunque ya no escribo cartas, otra asignatura pendiente. Las redes sociales que nos han hecho mucho bien pero también han traído algunos males....

* Según la RAE "Cosa apreciable que se adquiere a poca costa"



domingo, 19 de abril de 2015

LIBERTAD


YO TE NOMBRO LIBERTAD. Nací libre. Es un hecho. Condicionada en menor o mayor medida, la verdad es que nunca me he sentido esclavizada por nada. Por eso estoy segura de que, aunque la valoro, no logro dimensionarla realmente porque nunca la he perdido. Es así, la noche magnifica el día. La enfermedad, a la salud. Y de haberme sentido presa, valoraría muchisimo más la libertad de la que disfruto y siento haber disfrutado siempre. Y que dure.


LIBERTAD DE PENSAMIENTO. Crítica, solidaria e incisiva; la segunda evocación que hago de la palabra Libertad es ella. Compañera de Mafalda, pequeña y aparentemente simple, es incendiaria en sus planteamientos sociales, menos existencial aunque quizás más utópica. Representa la opción, siempre bondadosa, de tener a alguien con quien conversar. 

Pero en estos días la LIBERTAD de mis pensamientos es otra.

A Libertad la conocimos de nombre el año pasado. "Mamá ha venido una niña nueva a nuestra clase. Se llama ...Libertad". Que bonito pensé evocando las dos cosas anteriores, pero lo cierto es que la realidad no es tan bonita.

Libertad estuvo en la clase sólo un mes y luego se fue.

Este año volvió y sigue allí junto a ellos...o más bien. Sobrevive.

H. es un libro abierto y cuenta todo lo que pasa en el cole...así llevo semanas escuchándola hablar de lo que ella piensa, de lo que todo el grupo piensa...reeducando el enfoque, los pensamientos, las razones y las opciones. Y qué difícil es y que triste...

"Mamá...Libertad...

... no huele bien.
...lleva la ropa rota y sucia.
...no tiene padre, ni madre.
...nadie quiere jugar con ella.
...todos se burlan..
...tiene tetas porque es mayor.
...y por supuesto L. ha suspendido.
...va a repetir"

Y me duele, me duele esa niña  que seguramente es inocente de todo y sin embargo paga tan duramente las consecuencias.

Y con cada información una reflexión, una necesidad inmensamente mía de que mi hija sea capaz de ponerse en la piel de esa niña y defenderla. Entenderla. Ayudarla. Acompañarla. 

En las últimas semanas, L. ha ido al comedor el único día que va mi hija. El viernes pasado me contaba todo lo que estuvo hablando con Libertad...La tristeza de la niña "No traigo ningún pastel para celebrar mi cumpleaños porque a los niños les dará asco comerlo" ...y las palabras de mi hija para darle consuelo y ánimo, a pesar de no manejar aún del todo bien, el acto de defenderla en público.

Pero mis palabras de estos meses han ido calando poco a poco. Son aún insuficientes para cambiar su realidad, pero sé que a través de las palabras de mi hija le ofrecen la sensación de que no está tan sola. Para ayudarla a defenderse de esos que la juzgan (siendo la mayoría muy majos) porque desconocen la vida que ha tenido que vivir y sólo saben de las bonanzas de la vida propia.

Cuantas ganas de hacerles leer este texto inolvidable y contundente...

Ánimo, Libertad.  No estas sola.


domingo, 25 de enero de 2015

FOTOGRAFIA

UNO. Hace unos años, encontré y traje a vivir conmigo, una foto de mi abuela, dicen que tenía 16 años. Tenerla, considerando aquellos tiempos, en aquellas condiciones socio económicas, es para mí un verdadero tesoro. Un tesoro que almaceno junto a otros retratos de media vida familiar vivida antes de mi llegada a este mundo. Porque al verlos, me siento más cerca de lo que soy y le doy muchísimo más valor al paso del tiempo, a la huella genética que, al precederme, me define.

DOS. Cuando de pequeña enseñaba el álbum familiar, mis amigos me preguntaban si mi madre se había casado dos veces. En ese álbum había fotos de una boda de mi madre con alguien que no era mi padre. Y más tarde otras fotos de estudio con ambos vestidos con el traje de boda. Mi madre se casó "por poder". Uno de mis tíos ocupó el lugar de mi padre en la ceremonia en este lado del mundo, mientras él la esperaba al otro lado del océano. Una vez reunidos, decidieron dejar constancia del matrimonio.


TRES. En las semanas anteriores a mi viaje migratorio, me dio por preguntar a los amigos que habían viajado y vivido en otros países, por los consejos que podían darme para hacer de mi migración un proceso menos costoso en  pérdidas y ausencias. El que todos estos años he considerado uno de los mejores fue: "LLévate fotos de la gente que quieres. No es lo mismo hablar de ellos, que poder decir, mírale, este es...y, a partir de allí, narrarte". Me traje muchas fotos, y lo celebré, lo celebré muchas veces.

CUATRO. Antes de conocer a mi hija en persona, recibí dos o tres fotografías de ella. Un par de días antes de marcharme a conocerla, recibirla en mis brazos, traerla a nuestro hogar, pensé... (pensé miles de cosas) pero entre ellas pensé que sería un bonito detalle que ella sintiera que formaba parte de este hogar antes de entrar por la puerta. Saqué una copia de una de esas fotos y la coloqué en un portaretrato en el recibidor de entrada, junto a otras fotos familiares. Cuando entró se la señalé. Mira! eres tú! Esta es tu casa. Nuestra casa.

CINCO. Como ésta es, en buena parte de las ocasiones, una ciudad de tránsito, es frecuente que los vínculos que en ella creamos tengan que pasar la dura prueba de la distancia, una vez que el curso de nuestras vidas deja de reunirnos en su seno. A. nunca vivió aquí pero con M., su hermana, he compartido hogares, aventuras y desventuras, amores y desamores, compañías para celebrar y algunas otras para el olvido. Las suficientes horas de fiesta y baile. Comidas deliciosas y paseos inolvidables. Con ella y con P. que también ha formado parte de esa historia común. Ellos son mi familia en esta tierra continental. Y como si no, viven lejos. A ellas y a él les separan casi 800Kms. Yo vivo en medio.

Hace unos años cuando ya nuestra estable vida comenzaba a asentarnos a cada uno en lo que parece nuestro hogar definitivo comenzamos a reunirnos "a mitad de camino". Sin pretender convertirlo en una tradición, en la medida de nuestras posibilidades hemos ido organizando un encuentro conjunto anual, un finde rural, que ya dura un lustro y al que hemos ido incorporando paisajes, aventuras, vida y sobretodo hijos. A. nos ha hecho llegar hace unos días un álbum maravilloso que recoge el testimonio visual de esos encuentros. Un regalo precioso.

Cuando celebremos el siguiente encuentro, con un poco de suerte, si todo sigue según lo previsto,  nos acompañarán dos más. Y con ellas de la mano esperamos seguir celebrando, y retratando, la vida y los vínculos que permanecen por la solidez de las cosas en las que se fundamentaron: la sangre, la amistad, el amor, la valentía.

Y en ello pienso a estas horas. Mi amigo tenía razón. No dejéis de tomar fotografías, de atestiguar la vida vivida, de imprimirlas, y llevarlas con vosotros, de mostrarlas y compartirlas...


martes, 25 de noviembre de 2014

LLORAR

Hace días hablé con R. del agotamiento emocional que sentía en algunas mañanas laborales. 

La urgencia que sentía a veces de parar unos minutos, esos en los que un café me encontraba con él. 

Me dijo... hace días me fui de aquí a la otra sede y JL me preguntó ¿Qué tal? haciendo referencia al trabajo y yo le contesté: Si te contesto, me pongo a llorar. 

Y a mi que un hombre me diga que se va a poner a llorar, qué queréis que os diga, me emociona. Y más porque sus lágrimas son las lágrimas que otros no se permiten llorar, porque creen que no hay un hombro que las acompañe.



Una semana después presentamos un informe técnico sobre indicadores de vulnerabilidad en nuestro país. Nos piden recoger algunos testimonios que humanicen las estadísticas y allí estamos, acompañando historias. Veo el documento final editado. Sin esperarlo, escucho las lineas finales del vídeo con J. diciendo: aquí me he hecho duro, pero por las noches, lloro. Y es verdad, lo sé aunque no le haya visto hacerlo. J tiene uno de los corazones más bondadosos que conozco.Y lo dice allí ante todos, desde el corazón que lo siente, con la voz algo quebrada. Y todos los que le conocemos sabemos que es así, que seguramente llorará.

Y luego están los demás...los que hacen el chiste y dicen de los anteriores que "son unos flojos"

Esos que no han soltado una lágrima nunca porque no se la permiten y así les va. Esos (...y esas) que recriminan a sus hijos porque lloran y asocian el llanto a la debilidad. Esos y esas que parecen confundir el sentir (sensibilidad) con el resistir (fortaleza). Cuando lo cortés no quita lo valiente. Esos y esas realmente me enferman y me hacen llorar, pero esta vez, de rabia.






sábado, 27 de septiembre de 2014

APRENDIENDO A GOLPES...

La espera de una asignación en un proceso de adopción es un tiempo que requiere de templanza.  Precisa de moderación en el deseo, en la fantasía y en la aceptación de un plazo temporal que, en muchas variables, controlas mucho menos que en un embarazo.

Yo tuve la suerte de tener gente prudente alrededor. Afectos que hicieron las preguntas justas, que dieron los ánimos precisos en consideración de la realidad y que fueron capaces de hacerme reír en aquellos meses de gran inquietud.


Entre muchos otros, y porque viene al caso, recuerdo una tarde de otoño en la hermosa ciudad en la que viven M. y P. Tras pasear por la playa, fuimos a tomarnos algo y como siempre, hablamos de H., de ella  antes de que lo fuera. Cuando ya empezamos a desvariar sobre el futuro, ellos me decían que tenía que estar preparada para muchas cosas. Empezamos a bromear con las cosas que podían ser difíciles, sin ser trascendentales. Una de las muchas bromas de aquella tarde afirmaba que mi hija (o hijo) podía venir con graves problemas de dentición. La dura espera no sería nada, comparado con lo duro que sería asumir el coste de su arreglo!!. 

P. y yo nos acordamos mucho de aquella tarde. Meses después me acompañó a su encuentro y pudo ser testigo privilegiado del mismo.

Mi hija, al verme por primera vez, se acercó sonriente hacia mi con sus brazos muy abiertos. Imposible pensarlo en aquel momento, más allá de esa sonrisa que iluminó nuestro encuentro. Sí lo hicimos más tarde, junto a otras mil valoraciones más trascendentales. Su dentadura, era perfecta.

Ciertamente H. tiene unos dientes muy bonitos. Comenzó a mudarlos muy joven y los siguientes salieron igual de perfectos. 

Yo creo que habían pasado tan sólo un par de meses tras haber mudado sus dientes incisivos de leche. Me separé de ella por una semana. Hasta entonces no nos habíamos separado más de una noche y siempre en la misma ciudad. Ella viajó con sus abuelos, yo me reuniría con ellos una semana después. Una experiencia que no ha querido repetir sin mi presencia a pesar de desear estar allí.

Cada día un parte de preocupaciones. La frase final sólo ofrecía dos posibilidades: Quiero que vengas ó Quiero irme contigo.

Al tercer día, "Mamá.... A. (su primo de la misma edad) me tiró una piedra y me ha partido un diente. Quiero irme contigo".... Respiré hondo y hablé poco, que si no....

Nadie entiende que yo no culpo a A. de lo sucedido. Aunque de nada me valdría pues A. es un intocable. Responsabilizo a los adultos que no detuvieron un juego que podía haber provocado males mucho mayores. El diente, es lo de menos, aunque también me importa. "Los niños que siempre inventan juegos peligrosos...", "Fue porque tu no estabas...", "Casi no se nota...". Ninguna explicación, asunción de responsabilidad que me dejara a gusto. ¿Por qué nadie asume que lo sucedido es la consecuencia de lo que se permite o más bien de cómo se permite jugar?. 

No quise hacer un drama por tres razones: primera, fui yo la que decidí dejarla marchar conociendo los riesgos, segundo; realmente debes fijarte en el diente para ver que falta un segmento en una esquina, unos lo ven en seguida, otros no se han dado cuenta todavía y, tercero; no tiene vuelta atrás. O sí.

Hace unos meses la llevé para una revisión. Sigue perfecta. Quise hacerlo por la sanidad privada para calmar mis caldeados ánimos con la atención de la pública (es un error lo sé). O no. La profesional que nos atiende nos dice que la Sanidad Pública cubre el gasto si ha sido por un traumatismo antes de los 12 años. Me pregunto porqué la Sanidad Pública nunca me avisó de ello.

En unos días iremos para que corrijan el defecto y H. que es muy aprehensiva con el tema sanitario va y viene en angustias por el posible dolor, por la inyección de la anestesia, por el qué me van a hacer...y la conversación va y viene en nuestra cotidianidad desde hace días. 


Hace dos o tres días me dijo tras hablar del tema "Si A. y yo no hubiéramos jugado a tirarnos piedras, esto no hubiera pasado. Con las piedras se juega de otra manera" Y yo, como siempre, termino riéndome porque no había logrado en todas las conversaciones sobre el tema que asignara la responsabilidad a los participantes, ella y su primo. Siempre fueron otros los responsables de lo sucedido y ella la absoluta víctima.

Pero sucede, como casi siempre, sólo necesita tiempo y reflexión interna. Lección aprendida, sí. A golpes, a miedos, a inquietud...




domingo, 31 de agosto de 2014

LA VIDA ES AHORA...

...Ahora que veo tu andar lento e inseguro, mientras a tu lado los niños corretean.

...Ahora que corretean JUNTOS sabiendo las pocas ocasiones que tienen de hacerlo.

...Ahora que nos sentamos a la mesa muchos, como espero siga siendo; no sólo en este ahora sino en este siempre, aunque los muchos podamos ir cambiando. 

...Ahora que paso calor en verano como paso frío en invierno. Y me quejo, de cada cosa, en su momento.

...Ahora que ha tocado vendimiar la uva que nos dará el vino que celebraremos beber.

...Ahora que te puedo tocar y te puedo hablar. Hablar mirándote a los ojos, porque no siempre soy dulce y quiero que mi rostro matice mis palabras.

...Ahora que me introduzco en la cotidianidad de este hogar, para bien y para mal.

...Ahora que te llevo a la verbena, a la playa, de paseo por el monte y ejerzo a placer de tía, de hija, de hermana.

...Ahora que te veo sonreír. Incluso reírte a carcajadas. Es más, mearte de la risa. Y me rio contigo sabiendote feliz.

...Ahora que sigo admirándote sintiéndome pequeña, muy pequeña en mi capacidad de trabajo (que no es poca), frente a la tuya, que es INMENSA

...Ahora que la brisa del amanecer me despierta y mi reloj biológico siente que es hora de levantarse (que es mentira que en vacaciones no horas) pero.... "uno sólo es lo que es y anda es siempre con lo puesto".

...Ahora que por fin conocimos a H. el menor de la familia. A H. que viene abriendo las puertas a la siguiente camada

...Ahora que hemos dado la bienvenida a quien está por llegar tras dejar marchar con serenidad a L. a la que esperábamos con ilusión. Que familia más GRANDE tengo. Y no es el espacio que ocupa, es el corazón que tiene

...Ahora que pienso en ti que estás aquí, sin dejar de pensar en todos los que no están. Por los mismos motivos, con mayores dudas, conociéndome mejor.

...Ahora sí, que amanece y que como siempre, no es poco.




domingo, 17 de agosto de 2014

AMOR DEL BUENO

En las últimas semanas ha estado con nosotros E. 

Cuando pienso en él, recuerdo este texto. No porque E. sea un chico (ya mayor de edad) difícil de llevar, disrruptivo, violento. Al contrario, es tremendamente dócil. Demasiado para mi gusto. Pero es verdad, no hace fácil que le podamos querer. Es callado, huraño, seco, pesimista, solitario...

Y todo esto se nota más frente a la luz de sus hermanos, que brillan con una luz enorme.



He tenido la suerte de disfrutarle en la cotidianidad, en un ambiente tranquilo, alejados del ruido de su propio hogar. Todos a su alrededor esperan un milagro de su estancia en nuestra casa. Como si yo fuera mágica y pudiera cambiar su historia (o mejor, su interpretación de la historia) en dos plumazos. Hace falta tanto silencio para aprender a escucharle, tanta paciencia para esperarle, tantas ganas para invitarle a salir....

Sin embargo, siempre he sabido que debajo de esa coraza, de ese muro de contención enorme, hay un alma atormentada pero infinitamente bondadosa...

Hoy hemos estado dando un paseo por este lugar, un sitio hermosísimo...



En medio de este paisaje tan sereno, en medio del silencio que nos acompañó durante buena parte de la caminata, de pronto habla:

"Me quiero hacer un tatuaje pero papá y mamá no me dejan". Obvio. Así son. Y cada uno es lo que es. No hay que estar a favor ni en contra, sólo hay que escuchar...

¿Sí?...¿Y qué quieres tatuarte?... Responde sin dudas: Tres corazones, uno por cada uno de mis hermanos y un nombre "Guasara".

No hice la asociación rápidamente y por eso pregunté ¿Quién es ella? para recordar la respuesta antes de escucharla.

Guasara, era compañera de clase de E. Murió de un cáncer vertiginoso cuando ambos tenían 10 años. Ha pasado de ésto casi una década. Y así de presente está.

Si en lugar de decir "Ni se te ocurra hacerte un tatuaje" 
 ...preguntáramos y escucháramos ... podríamos seguir pensando que no nos gustan los tatuajes pero estaríamos seguramente muchísimo más cerca del corazón del protagonista de esta historia. Una cercanía que pide a gritos, aunque nadie lo ve. Aunque nadie se toma el tiempo para ofrecérsela. Y me siento tan feliz de haberle escuchado. Estas cosas me hacen quererle aún más.

Mientras, H. que nos escuchaba me decía. "Mamá y yo me voy a tatuar en el brazo un corazón con la palabra LOVE"... y entonces yo, apunto de decir en el acto "Ni se te ocurra....", respiré profundo y dije: ¿Si?... ¿estas segura?...y tal debió ser mi cara que cambió de idea y me dijo "O no, mejor unas mariquitas".

Escuchar, no es fácil, no. Pero vale la pena. Y, sobretodo, ayuda a salvar vidas.



martes, 29 de julio de 2014

LA MIRADA DE LOS OTROS

"Es en la mirada de los otros donde te vuelves a construir" Jorge Font

He vuelto a ver "La vida de los otros" y he recordado este texto que escribí hace algunos años y que hoy retomo, altero, matizo. 

 "Voyeur" lo titulé y pensé al hacerlo: Somos todos, así que es plural. ¿Cuál es el plural voyeur?...nunca recibí clases de francés.
 

Antes de ser madre, iba mucho al cine. Al cine, cine, al local. Me gusta la pantalla grande. Desde entonces, aparte del precio que ha crecido para perderse, no es fácil encontrar espacios, compañías, ánimos para volver a ese formato. Pero, cuando claudico, cuando me rindo y veo algo en la pantalla del televisor o, aún peor, en la del ordenador, pienso en todo lo que me estoy perdiendo. En todas esas historias que siempre me devuelven la vida. Incluso las que me desgarran el corazón. Los campamentos de H. me han llevado a las pantallas, en los tres formatos. De esa melancolía de historias bien contadas, nace este recuerdo epistolar....

Hacía meses que no iba al cine. Fui ayer y he vuelto hoy. Dos películas buenas, una alemana "La vida de los otros" y la otra danesa "Después de la Boda". Me han gustado ambas aunque la primera más, quizás porque creo que es más real. Vuelvo a casa bajo la lluvia pensando en la grata sensación que me deja el cine. 


Desde que oí hablar de ella estoy pensando en el impacto que tiene en nuestras vidas, "La vida de los otros". Ya sea que mires o escuches. Que lo hagas furtivamente protegido por la oscuridad del cine o desde una ventana que te oculta tras la cortina. Puede que la vayas leyendo a capítulos o la escuches acompañada de melodía. Ya sea que te sientes simplemente a mirar en un parque o en una terraza, que escuches la radio o las oigas "en la consulta" ..las historias que otros viven o nos cuentan, nos atrapan y transforman, y eso da miedo pero es una suerte. 


Nos metemos en la vida de la gente y dejamos que la gente entre en la nuestra, a menudo de forma poco precavida, y entonces sus vidas nos tocan y nos transforman, se quedan con nosotros cuando ellos se van, tiñen nuestros paisajes, cambian nuestras referencias, perturban nuestras certezas y quedamos atrapados entre el miedo que eso nos provoca y la fascinación de ver transformarse el mapa de nuestro certero mundo.


Las historias ajenas nos distraen de las propias y eso es sencillo, que se queden a vivir con nosotros ya es algo más perturbador. He pasado el fin de semana con muchas personas para lo que es habitual. La mitad "oficialmente" desconocidas y me sorprendía conocer tantos detalles íntimos de sus vidas, reconociendo que paralelamente y por simple deducción lógica, seguramente ellas sabrán otros tantos de la mía. Conozco detalles muy personales de compañeros de camino simplemente porque antes fueron personas con las que trabajé o con quienes compartí momentos de intimidad en otras circunstancias alejadas de las actuales (y de alguna manera de esto hablamos en "Después de la Boda"), de cómo la gente se queda en nuestras vidas incluso cuando no está en ellas.


Soy una voyeur, lo reconozco. Se me da mejor mirar y escuchar que hablar. Tengo una extraña capacidad para hurgar en la intimidad de la gente sin que esta se sienta agredida (al menos eso creo porque pocas veces he recibido una señal de que así fuera)...

Pienso en las historias que vivimos, y en cómo las narramos. 

Y sabes qué, las cosas que nos dijimos, con palabras o sin ellas, por decirlas, y también por omitirlas, están esta noche conmigo; mientras tomo un café, entre la luz tenue... con los claros sonidos de este hogar de paredes de papel!...

miércoles, 21 de mayo de 2014

RAZÓN DE VIVIR

Esta tarde he estado con I. Tuve una sola entrevista con él hace varios años, se había acercado a pedir ayuda a la organización en la que trabajo, vino, contó su historia y no volvió. 

Ha vuelto hace unos meses y yo le recordaba. Su origen nacional es atípico en nuestro contexto y su historia personal tenía dos o tres elementos de esos que hacen inolvidable un relato, por eso se quedó en mi memoria.  Yo como todos le he atendido y escuchado. A solas y con mi equipo he analizado su historia y he estado valorando qué podíamos hacer por él.

En este tiempo le hemos aportado un par de cosas mínimas dentro de la inmensidad de sus necesidades. Mínimas fundamentalmente, porque él ya había hecho la gran mayoría de las que se podían hacer.

I. está de vuelta de muchas cosas y, como dicen, ha conocido el cielo y el infierno. La gloria y la deshonra, el amor y el desamor. El éxito y la tragedia. Y, cómo no, la riqueza y la pobreza. En términos simples ahora es bastante mayor, está lo suficientemente enfermo, más bien  sólo aunque tiene algún acompañante y dice estar triste. Triste y desanimado, tanto, como para haber sentido -y actuado en más de una ocasión-, que la vida ya no tenía sentido para él. Pero sigues vivo y a veces llegas a pensar que ese es el problema.

Su voz tiene cadencia de maestro y podría escucharle durante el doble o el triple de horas que le he dedicado. Sé no dejaría de aprender. Y el narra y se narra reflejando que cuando la vida es tan intensa y los tiempos son tan difíciles, uno ya no aspira a grandes amores.

Esta tarde he estado con I. y desde entonces pienso en él.

Cuando se sentó frente a mí, hice lo de siempre, " a ver... ¿dónde estábamos la última vez...qué ha pasado desde entonces...? ....en esa mirada fugaz a la estela que vamos dejando vi la nota que decía algo así como "ha hecho un trabajo excelente en el análisis del currículum..." Le miré sonriente y le comenté ¿Has estado con mis compañeros del Plan de Empleo? Y asintió. Yo no le había pedido que fuera porque le sentía agotado y quise cuidar más, a través de otros compañeros, de su parte emocional pero él había decidido ir!!!. 

M. me dijo, cuando en la vida has dado tantas vueltas, cuando sientes que has perdido la dignidad, cuando ya no te importa vivir y encuentras a alguien que te escucha, te acompaña. Cuando alguien repara en ti aunque tiene a este montón de gente necesitada. Cuando recibes el trato tan humano, tan amable que he recibido de tus compañeros y tuyo, entonces lo mínimo que puedes hacer es seguir. Vosotros me habéis dado una razón para vivir".

Impresiona que alguien te diga eso. Asusta realmente. Cuando es verdad e incluso cuando mienten (que también pasa y es lícito) ¿Miente? ¿Camela? ¿Engatuza? Puede ser.  No importa. Si busca hacerlo, entonces también le hemos dado una razón para vivir.

Creo que es verdad. Que lo siente y entiendo sus motivos porque creo en el valor de la compañía, en el valor de una palabra de ánimo, el valor de la escucha, de la sonrisa, de un comentario oportuno, el valor de aquellos que ven las luciérnagas en la noche más oscura. Y sí, así me siento, rodeada de luciérnagas en esta noche que no sólo es tan oscura sino que dura tanto.

Nuestro trabajo consiste sobretodo en eso, en hacer que la gente tenga ganas de seguir intentándolo. Nuestra obligación es la de ser faros que arroguen un poco de luz que les ayude a encontrar el rumbo... Ellos son mi recompensa.

Y sí, hay días muy, muy duros, pero también hay días que acaban bonito... y llevo unos cuantos seguidos.