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domingo, 13 de septiembre de 2020

ISLAS

El Puerto de Tazacorte es uno de los rincones de la isla que más me gusta. Por eso, cuando hace un par de semanas A. me contó que había llegado una patera, me generó una inquietud mayor de la habitual.  Ambas imágenes por su contraste, me resultan de complejo encaje Hace unos días mamá me hizo referencia al suceso desde la cotidianidad de una abuela que no tiene como A. y como yo, una mirada sensible a los migrantes. Una cotidianidad que rompe la del COVID19. O que la aúna porque habla de riesgo y vulnerabilidad a dos bandas.


En mi búsqueda diaria de noticias de las islas, que es una forma de sentirme cerca de los míos, encuentro este gráfico de llegada de pateras a las islas en los últimos veinte años. Y ese pico lo siento tan propio como ajeno.  La tendencia al alza asusta porque las islas no dejan de ser territorios con unos límites de movimiento muy claros, especialmente para aquellos que no tienen recursos económicos para enfrentarlos.

Uno de los momentos más hermosos y emotivos que he vivido en mi trayectoria laboral con migrantes, tiene ya tres lustros, que se dice pronto, pero está intacto dándole sentido a lo que no lo tiene. No recuerdo su nombre, ni siquiera podemos saber si era el verdadero. Llegó en aquella época en la que nuestra disponibilidad, sin hijos, era bastante cercana al absoluto. De cinco en cinco, les acogíamos cada semana. Venían de las islas, desbordadas entonces por la llegada masiva de cayucos. Trasladados a la península, se les distribuía entre todo el territorio sin otro criterio que el número, de cinco en cinco, cada semana. Nuestra tarea era, no solo facilitar la cobertura de necesidades básicas, sino intentar localizar a alguien, de su entorno claro!...que pudiera apoyarle más a corto y mediano plazo. Nosotros atendíamos la emergencia que es nuestro mandato más humanitario.

Tras tres días de búsqueda infructuosa, de un número a otro, buscando en pequeños papeles con trazos que habían resistido el viaje en patera, saltando del número que no existe, al número que no contesta, del no soy la persona que buscas, al no puedo ayudarle, finalmente alguien le dijo que sí. Se arrodilló, y con los brazos en alto dirigidos al cielo, inició un pequeño canto de agradecimiento. Una imagen brutal. Como con tan poco podemos lograr tanto.

Hace unos meses, durante el confinamiento, participé en una charla donde contaban su experiencia de gestión de la acogida en territorios insulares, profesionales de distintas organizaciones e ideologías "Islas, puentes y fronteras" desde Canarias, Lesbos y Sicilia. Una charla muy interesante y no por ello menos triste. Llevamos treinta años haciéndolo, y seguimos haciéndolo mal. Siempre insuficientes en esa labor de acogida. Con recursos escasos. Luchando contra un drama humanitario que no atiende/apoya/aporta a las necesidades en los países de origen. Que falla en su respuesta de acogida, que está más centrada en la mirada política, en el mantener contenta a la población de acogida que ve en estas llegadas una amenaza.

En estos días de llegadas cada vez mayores de migrantes del sur a Canarias, mientras estas resienten la falta de llegada de los turistas del norte, pienso mucho en ello. Pienso que ser del Sur o del Norte, es una cuestión de perspectivas, del punto de referencia. Pienso que hoy estamos aquí y mañana allí. O mañana no estamos.

"Cae la noche en Moria. Dormir entre escombros y a ras del suelo" leo en la prensa. Y recuerdo a aquella eurodiputada, que decía a los miembros del parlamento europeo por su gestión migratoria de la crisis de refugiados, en Italia y Grecia; no solo os deseo que no podáis dormir, os deseo las peores pesadillas. Esta, es una versión libre, pero la idea era esa.

domingo, 17 de septiembre de 2017

MI VIDA SIN TI...


Este ha sido un mes para pensar mucho en la muerte. Nosotras que siempre lo hemos hecho. 

Le hemos dedicado tiempo una vez más a lo que sucede en ese transito entre la vida y la muerte. Y a la vida y a la muerte, como espacios contrapuestos y complementarios. El tiempo que vivimos y aquel en el que ya estamos muertos quizás, para seguir estando, pero siempre de otra manera.

La muerte esta semana de una cooperante española en Afganistan, a manos de un paciente y todo el eco mediatico de esa noticia, quizás para mi mayor por motivos laborales, ha vuelto a generarme inquietud. Es verdad, no es politicamente correcto, pero no nos duelen igual todas las muertes, porque aunque las condenemos todas, no las elaboramos en la memoria emocional de la misma manera. Y hay algo en su muerte que me produce desazón. Y es su imborrable e inmensa sonrisa. Tan llena de vida, tan ilusionante.

Tienen en común las muertes del último mes, que son muertes inesperadas, que nos pillan de sorpresa, que sentimos injustas, inexplicables y que nos dejan un gran dolor, a veces personal y a veces colectivo. 

Muertes que no nos dejaron anticiparlas y prepararnos para ellas porque no alcazábamos a imaginarlas tan cercanas. Muertes que truncan vidas jóvenes en su mayoría, con un largo recorrido por delante, vidas que imaginábamos y que sin embargo ya no serán. Y en ese no ser de su ausencia, nos dejan un dolor profundo a los que sí tenemos que seguir viviendo. 

Decía hace unas semanas que esa certeza de la fragilidad de la vida me había presionado emocionalmente para celebrarla, a ella y su presencia en los que seguían estando pero, ciertamente, en estos últimos dias mi reflexión apunta más bien a cómo seguimos viviendo (estando) en compañía de nuestros muertos. Qué hacer con ese vertigo que da la ausencia -para siempre- de quien se fue de manera inesperada.

Decía Rosa Montero en su libro "La rídicula idea de no volver a verte": " Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible. Nunca se siente uno tan auténtico como bordeando esas fronteras biológicas: tienes una clara conciencia de estar viviendo algo muy grande"...y es verdad. 

Y no es complejo prepararse para vivir, incluso para seguir viviendo tras una muerte, cuando de alguna manera ésta es previsible. Duelen todas, pero las inesperadas duelen más y de hecho esa falta de previsión es uno de los factores que complican el duelo. Ninguno de ellos, los que hoy ya no están, nos avisó, ninguno advirtió que se iría para siempre y, siento, que nos han dejado cargados de orfandad.

Y dado que todos en algún momento nos convertimos en huérfanos de la presencia de alguien, me pregunto cuándo dejamos de percibirnos como tales. Y si el destino, es ese. Es que ya no sea sentir que no estás, que me faltas, sino que sea que estes de otra manera y que no me duela tanto tu ausencia, entonces, por favor dime cómo se hace. 

Cómo hago para que esa sonrisa infinita que tienes en todas las fotografías e imágenes que he visto en estos días, no sea algo que sienta que, como posibilidad; hemos perdido para siempre. Y piense en tus dolientes vivos y en su doloroso sentimiento de pérdida.

Como dice el poeta, a veces siento que "no perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta..."

 

sábado, 12 de noviembre de 2016

AUN MAS SOLA

Quizás mi desazón tiene que ver también con que me pilló de imprevisto. No es pensar que estas cosas no pasan (que no deberían) pero se que lo hacen. Es distinto saberlo que tenerlo delante  preguntandote qué hacer...Ella tan cercana a mi hija en edad. Tan sola.

Yo volvía al despacho tras una reunión que me ocupó toda la mañana. Cerca de las dos de la tarde cuatro adolescentes aparecen en el umbral de la puerta. No creo que ninguna llegara a los 16, por suerte todas parecían de más de 13. Después de verlas cuchichear entre ellas para tratar de decidir si entrar, las animo: Venga preguntad, les digo con mi mejor sonrisa...

Se acercan y una de ellas me dice "...es que he estado con un chico hace un rato y creo que ha eyaculado dentro de mi y quería la pastilla esa...". 

A menudo a la institución en la que trabajo acuden jóvenes pidiendo preservativos, pero esto eran palabras mayores. Les indiqué a donde podían acudir en la institución pero desde luego nadie allí podía resolver el problema más urgente que ella afirmaba tener. Se lo dije: lo que tienes que hacer es ir al médico, porque solo ellos pueden facilitártela...

Leo hoy buscando el marco legal que ampara su derecho a recibir lo que demanda  "...para facilitar la píldora a una menor entre los  13 y 15 años esta debe ser evaluada en su madurez por el/la médico/a y, tras ello, decidir si según su criterio posee la madurez suficiente para comprender el alcance del tratamiento,.....

....Debemos considerar que el hecho de que una menor demande anticoncepción de emergencia después de una relación coital no protegida adecuadamente, conlleva el conocimiento del riesgo de embarazo que ello supone y el conocimiento y la comprensión de cómo evitarlo, lo que ya demuestra un cierto grado de madurez.
 

Si se demuestra la madurez de la menor no cabe pedir consentimiento a sus padres o tutores legales, salvo en los supuestos de incapacidad física o mental previstos en la legislación"

Vaya, se la darán sin ningún otro matiz. Y luego qué?. Y en ello me quedo. Doy vueltas a mi inquietud, que no es un preocupación moral (que también, todos hacemos juicios morales), ni legal (que también, hay que estar atento a la ley que cumples o dejas de cumplir más allá de lo que piensas)...son muchas cosas pero se que lo que realmente tengo es una preocupación emocional. Una que ya arrastraba  tras atender a un padre de otra adolescente de 16 años que considera que con entregarle preservativos ya cumple con su función de criar con responsabilidad y cuidados. Y llevo un par de semanas buscando el espacio al que derivarlo para que pueda acompañar a su hija en su proceso de iniciarse en la sexualidad pero también en la afectividad.

Y lo hago desde una necesidad profesional pero también personal. Hace un tiempo escribí un post en el que hablaba del valor que tenía que H. comenzara a salir de la zona de confort que yo le proporciono. Hemos ido como en la mayor parte de los casos quemado etapas...sola en casa, sola para ir al cole,...sola a hacer recados... y estamos comenzando a estrenarnos en el sola de noche...y es que en invierno se hace de noche muy pronto. 

Y no va sola, que al revés, van muchas. Todo el equipo de baloncesto y más, pero va sin mi, sin que yo este cerca. Y se con quien va y conozco a esas chicas y a sus familias desde hace años...y las veo crecer, a pasos acelerados en los últimos meses. Y pienso que tienen solo tres o cuatro años menos que la inquieta adolescente que vino a verme. Tal cual, como el monstro (y el que ha visto la película que lo entienda) ...para pedirme la píldora del día siguiente

Cuánta responsabilidad a cuestas...






lunes, 26 de septiembre de 2016

TIC TAC

Hace unos días comenzó el otoño...

Tres estaciones sin escribir.

Casi a diario he tenido la sensación, la idea, de escribir sobre algo: una conversación con la bella etíope, una imagen, el eco de una canción, una rabia inoportuna, una mirada que te golpea, un lugar en el mapa que te ilusiona...pero finalmente no tuvieron la suficiente fuerza y allí se quedaron adormecidas, mientras a mi me costaba respirar.

Tres estaciones para asumir que hay algo que no me gusta en todo esto que llamamos vida a pesar de todas las cosas buenas que tengo, disfruto y valoro, en la vida que me ha tocado o me he construido. Esa vida que tiene etapas y ésta claramente es una de inflexión. Y, tras sentir a lo largo de los meses muchas cosas, tras reencontrarme, aquí estoy otra vez, pensando en lo vivido. 



En este INVIERNO...frío por dentro y por fuera. En invierno, dejé el despacho en el que había trabajado por quince años. No he cambiado de trabajo sino de lugar de trabajo. Me fui a otro sitio para hacer lo mismo y en ese acto se rompieron algunas cosas importantes. La nostalgia de otros momentos en los que tuvimos más ilusión por lo que hacíamos, en los que eramos más inocentes y queríamos cambiar el mundo (nuestro mundo)...desfilaron en ese "hacer limpieza" los rostros de mucha gente, las sensaciones de muchos lugares y la tibieza de muchas presencias valiosas pero perdidas. Y se rompió una de mis certezas, la solidez de una presencia colectiva que hasta ese momento había sido una fortaleza inexpugnable. Ahora, en un lugar más intimo, tan luminoso como aquel que dejamos, calentito en invierno, que hemos hecho nuestro antes de que nos obligaran a que fuera de otros, vamos haciendo lo mejor que podemos y nos dejan, tratando de centrarnos en lo importante, aunque a veces nos cueste verlo en medio de tanto ruido. 

...y el invierno pasó sin hacer otros estragos y dio paso a LA PRIMAVERA. Y con el duelo elaborado, dejé atrás las tristezas de la ausencia. Esa que se había extendido de una forma sutil por buena parte de mi ser y no quedó otra, sincronías vitales de por medio, que darle una oportunidad a las cosas que brotaron entonces, intentando quedarnos con la parte bonita, esa en la que todo esta por hacer.  Con un eco mediático que nos ayudó a pensar y crecer sin aburrirnos. Refugiados a la vista. Una bocanada de aire fresco. Todo por hacer y yo formaba parte de ese proceso. Construimos la alianza que ha firmado la paz o que al menos marcó una tregua en otras batallas laborales y le dio ilusión


Para entonces, la vida estaba en otros lugares. Nos regalamos el primer viaje sanador. Cruzamos fronteras que falta nos hacia y volvimos bien. Mejor. Con ganas. Volvimos a escuchar música. Decidimos dejar de forzar las cosas. Y aunque el "afuera" en tristezas se había apaciguado. Tuvimos que volver la mirada dentro para acompañar el proceso externo.


El VERANO... lo trajo, nos regalamos vínculos certeros, exploramos nuevos vínculos Un tiempo de asumir las cosas que fuimos viviendo y perdiendo en el camino, para elegir que todo lo que fue, valió la pena, aunque quizás ahora no sea (locuras incluidas). Y es que hay cosas que no son, aunque fueron. Y otras que pudiendo ser, no me apetece que sean....pero todas nos han enseñado a reconocernos en el sentir, sabernos en la capacidad de hacer, de rehacer. Respirar y seguir. 


Y estás aquí OTOÑO, con todo lo que me gustas y enamoras y yo sé que te recibo mejor, serena, consciente y me parece que no es poco a juzgar de donde venimos.


 Nos vemos, en este espejo...








 


lunes, 3 de agosto de 2015

ELLA

Literalmente no fue ella quien la colocó en mis brazos. Pero yo sí siento ese hilo que desde sus brazos la llevo a los mios.

Hoy hace ocho años que abracé a mi hija por primera vez. Pienso a veces en aquel día, pero cuando esos recuerdos llegan el día del aniversario, pienso más en ella. En su madre etíope. En su madre que lo es, y que al mismo tiempo no pudo serlo.

Pensarla me hace evocar hoy el día de mi cumpleaños. Al salir al cole el amanecer parecía de cuentos. H. emocionada me dice Mira mamá!!! parece que ahí está Dios!!. Le dije, es mi cumpleaños, desde el cielo me están regalando este hermoso amanecer...

Seguro son los abuelos que de esta forma te dicen Feliz Cumpleaños. Contestó. Y también estará mi madre etíope para felicitarte.


La miro y sonrío. ¿Cómo si no?.


Los padres adoptivos tenemos que trabajar nuestro propio vínculo con la familia de origen de nuestros hijos porque al hacerlo -y no es casi nunca una tarea fácil- estamos enseñando a nuestros hijos a integrar esas dos realidades que de alguna forma dan continuidad y fluidez a la historia de vida que les acompaña.


La búsqueda de los orígenes, esos pasos que una persona adoptada o su familia adoptiva emprenden para retomar contacto con su pasado pre-adoptivo son un pilar importante sobre en el que se asentará la base de su identidad personal, de su satisfacción personal. De su felicidad.

A veces sólo se desea tener certezas sobre la identidad de los padres biológicos, otras más bien se desea (y a veces únicamente) obtener informaciones generales sobre el pasado y sus referentes (a veces sin necesidad de identificar a una persona en concreto). Saber sobre las circunstancias, decisiones y azares que les han llevado de una familia a la otra.

Siguen sin ser mayoría las familias en las que el origen, los orígenes de la vida de sus hijos o hijas y sus circunstancias inmediatamente posteriores, son abordados con naturalidad, ayudando a poner palabras a lo que se conoce o a lo que se intuye que pudo haber pasado, incluso a lo desconocido, para permitir completar el puzzle, construir la historia, y si fuera el caso, acompañar en el dolor, siempre sumando afectos que son los que posibilitan la sanación. 

Se fantasea con la idea de que las heridas sanan si no se tocan, olvidando que a veces esas heridas, si no se limpian y curan, explorándolas, pueden dar origen a una infección. Es decir, a un daño mayor. No es fácil curar heridas pero seguro que todos coincidimos en que no por difícil es recomendable dejar de hacerlo


Me alegra que podamos nombrar a la madre de H. que ella pueda entenderla (a fecha de hoy) como un personaje integrado en la narrativa de nuestras vidas. Que imagine que me regala cosas, que me pida que le cuente historias de lo que yo creo o se que pasó. 

Hablamos a veces, sí. No siempre lo hacemos en el mismo tono afectivo pero me siento segura al acompañarla en su dolor, que muchas veces se vuelve mio; sin miedo a la historia que dio origen a "nuestra" historia. Me alegro de sonreirle a lo que sabemos y de ser prudentes con lo que desconocemos. Me alegra caminar despacio aprendiendo del camino.

El amor es para mi un sentimiento incondicional. Y amo todo lo que eres pero también todo lo que eras antes de que llegaras a mi. Le tengo un profundo respeto. Y también una enorme gratitud. 

Nadie dijo que fuera fácil pero estoy segura de que vale la pena.

 



viernes, 31 de julio de 2015

NACER MUJER

En estos días sin obligaciones ni horarios vitales me he dedicado, entre otras cosas, a ver películas. Es una de las cosas que más hacía y he dejado de hacer con la maternidad... porque no me sobra el tiempo y porque, aunque lo intento, el cansancio me vence y me quedo dormida apenas me relajo en silencio. Así, cuando aparece la oportunidad, incluso a veces la buena compañía, yo me dejo llevar por las otras historias y las otras vidas que tanto me hacen sentir y pensar, disfrutando de ese eco que resuena en mi interior, casi siempre moviendome de mi zona de confort. 


Dos de las películas que he visto estos días me hablan de lo que significa ser mujer en otros lugares del mundo. Desde la mirada de dos niñas que pronto dejaran de serlo. En todos los sentidos. 

 














Recibí emocionada la noticia de la asignación de mi hija. Mentiría si dijera que no prefería una niña aunque creo que hubiera querido con igual intensidad al niño que me hubieran asignado. Una niña, en medio de tantos niños (en la familia abundan los chicos), es una alegría que se duplica, incluso se multiplica. Celebramos su llegada y, además, su género.

Nacida mujer. Que alegría!. Mucho que celebrar y mucho aún por lo que luchar.

Cada tres segundos una niña en el mundo es obligada a casarse antes de haber cumplido los 18, la de edad en que se las considera adultas, según la Convención de los Derechos del Niño. Casi una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años del planeta —70 millones— han sido víctimas de violencia física; cada diez minutos, muere una por ello. En los países en desarrollo, la principal causa de fallecimiento de chicas son las complicaciones derivadas del embarazo y el parto: 50.000 pierden la vida cada año. Unos 140 millones de pequeñas y mujeres han sufrido mutilación genital femenina, un número que aumenta en dos millones cada año... Todos estos datos son solo un puñado de los muchos recogidos en el informe - See more at: http://elpais.com/elpais/2014/10/10/planeta_futuro/1412954575_928101.html#sthash.7p2JqCaE.dpufLa adopción vista desde el antes, pero sobretodo desde el después, tiene muchos claroscuros que cada uno de nosotros gestiona desde donde puede y sabe. Desde donde se responabiliza

A veces, entre mis claroscuros adoptivos, me asalta esa ligera culpa de haberla privado de lo que supone el crecer entre los suyos, con sus raíces, con la capacidad de reconocerse en el espejo del otro que tiene en frente.... Pero entonces leo, escucho, pienso. Medito y pongo en la balanza y me matizo porque soy consciente de quizás haberla salvaguardado de otras circunstancias...

Ser mujer o ser hombre implica unos retos específicos ligados a tu género y al rol asociado a él según tu cultura....Y a veces son tremendos...

"Cada tres segundos una niña en el mundo es obligada a casarse antes de haber cumplido los 18, la de edad en que se las considera adultas, según la Convención de los Derechos del Niño. Casi una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años del planeta —70 millones— han sido víctimas de violencia física; cada diez minutos, muere una por ello. En los países en desarrollo, la principal causa de fallecimiento de chicas son las complicaciones derivadas del embarazo y el parto: 50.000 pierden la vida cada año. Unos 140 millones de pequeñas y mujeres han sufrido mutilación genital femenina, un número que aumenta en dos millones cada año... "...y podemos seguir.  Todos estos datos son solo un puñado de los muchos recogidos en el informe “Estado Mundial de las Niñas 2014” que se puede consultar aquí
Cada tres segundos una niña en el mundo es obligada a casarse antes de haber cumplido los 18, la de edad en que se las considera adultas, según la Convención de los Derechos del Niño. Casi una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años del planeta —70 millones— han sido víctimas de violencia física; cada diez minutos, muere una por ello. En los países en desarrollo, la principal causa de fallecimiento de chicas son las complicaciones derivadas del embarazo y el parto: 50.000 pierden la vida cada año. Unos 140 millones de pequeñas y mujeres han sufrido mutilación genital femenina, un número que aumenta en dos millones cada año... Todos estos datos son solo un puñado de los muchos recogidos en el informe - See more at: http://elpais.com/elpais/2014/10/10/planeta_futuro/1412954575_928101.html#sthash.7p2JqCaE.dpuf



Tremendo.

Celebro ser mujer y la celebro a ella. Es fácil hacerlo estando en este lado del mundo pero no me salva de sentir el dolor de otras mujeres, en muchas partes del mundo donde nacer mujer es una tragedia; ni me hace menos consciente de que aquí, en este lado del susodicho mundo, también queda mucho por hacer...



sábado, 14 de marzo de 2015

VICTIMAS INVISIBLES

Se llama S. y no ha cumplido los tres años...

Esta semana ha venido otra vez a la oficina acompañando a su madre. La primera vez que la vi, intenté cogerla en brazos para llevarla a pintar en la mesa de al lado, mi mesa, dado que estaba impidiendo la entrevista que mi compañera debía tener con su madre. Antes de terminar de alzarla, ya se había girado para morderme. Y es que S. es como el Demonio de Tasmania. Un torbellino que crea el caos allá por donde pasa. Allá donde decide imponer su orden, su necesidad.

Yo, aparte de esquivar el mordisco y reírme, pensé. Qué maravilla!...es fuerte. Podrá con todo. Y es que en su caso, todo, no es poco.

Desde aquel día hace unos meses, hasta esta última vez, ha venido muchas veces...pero durante la última visita, estaba radiante. Radiante de bella, que lo ha sido siempre. Radiante de risueña, que lo es con frecuencia. Radiante de conversadora y simpática que lo es raras veces. Casi siempre nuestras normas, nuestros límites, no son de su agrado. Pero hace días, con esa sonrisa y esa mirada profunda que sólo tienen los ojos del África subsahariana, nos miraba y hablaba emocionada, con una alegría que cautivaba, ¿Cuál sería el motivo?

Y esa belleza de siempre, esa alegría y ternura de la última conversación con ella, han acompañado esta semana mi memoria visual y auditiva, mi memoria emocional haciendo contraste con otra historia, que ahora es otra pero que podría ser la de ella misma en unos años. 

Una historia diferente de las tristes muy tristes, de las mas oscuras, de las que te desarman. Y yo que la veo no he dejado de preguntarme esta semana como protegerla de ese horror.

A D. la protagonista de la otra historia la he conocido hace diez días. Llega como si nada pasara a su alrededor, como si solo existiera el trozo de conversación que ella quiere mantener conmigo y no el resto de las cosas que yo necesito saber y entender de ella. Avanzamos muy despacio para que me cuente todo lo que yo ya se porque otros me lo han contado, preguntándome una y otra vez como lograr, que me cuente lo que no sé, sino imagino. No el hecho en sí, sino los entresijos. Para preguntarme después, de qué me valdría a mi saberlo para ayudarla. Si realmente hay una ayuda efectiva y eficaz que sea posible en medio de un tema tan complejo.

La trata de seres humanos es un delito perseguido y castigado por el Código Penal Español. Un delito en el que hay que perseguir al tratante, que es un delincuente y proteger a la víctima.

En Europa son 500.000. En todo el mundo, casi tres millones las personas sometidas a trata y tráfico. Cerca de la mitad son menores de edad. En cifras económicas, que es como a veces se miran y miden las más sucias tragedias humanas, se trata del segundo negocio clandestino del mundo en beneficios, después del tráfico de armas y por delante del tráfico de drogas.




Según datos de Naciones Unidas, las dos terceras partes del las víctimas de trata detectadas en el mundo, son mujeres. Esta tendencia también se aprecia en Europa, donde el 70% de las víctimas detectadas lo son.

El 79% de las personas víctimas de trata lo son con fines de explotación sexual. Las desigualdades de género, la feminización de la pobreza y los flujos migratorios se encuentran enraizados con el origen del problema.

En España, es un problema que no se quiere ver y con el que hay una enorme tolerancia dejando en evidencia la falta de cifras fiables, la escasa coordinación policial nacional e internacional y la permisividad social hacia determinadas conductas relacionadas con el comercio sexual. 

Y entonces, escucho a D. en las palabras que no dice y veo a S. con su sonrisa fresca y amplia y pienso en toda la vida que cabe en medio, en a buena o mala vida, y en las responsabilidades que todos tenemos en medio.


http://www.redcontralatrata.org/
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/21/actualidad/1390311478_789233.html
http://pazydesarrollo.org/pdf/guia_trata_sexual_pyd.pdf