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domingo, 17 de septiembre de 2017

MI VIDA SIN TI...


Este ha sido un mes para pensar mucho en la muerte. Nosotras que siempre lo hemos hecho. 

Le hemos dedicado tiempo una vez más a lo que sucede en ese transito entre la vida y la muerte. Y a la vida y a la muerte, como espacios contrapuestos y complementarios. El tiempo que vivimos y aquel en el que ya estamos muertos quizás, para seguir estando, pero siempre de otra manera.

La muerte esta semana de una cooperante española en Afganistan, a manos de un paciente y todo el eco mediatico de esa noticia, quizás para mi mayor por motivos laborales, ha vuelto a generarme inquietud. Es verdad, no es politicamente correcto, pero no nos duelen igual todas las muertes, porque aunque las condenemos todas, no las elaboramos en la memoria emocional de la misma manera. Y hay algo en su muerte que me produce desazón. Y es su imborrable e inmensa sonrisa. Tan llena de vida, tan ilusionante.

Tienen en común las muertes del último mes, que son muertes inesperadas, que nos pillan de sorpresa, que sentimos injustas, inexplicables y que nos dejan un gran dolor, a veces personal y a veces colectivo. 

Muertes que no nos dejaron anticiparlas y prepararnos para ellas porque no alcazábamos a imaginarlas tan cercanas. Muertes que truncan vidas jóvenes en su mayoría, con un largo recorrido por delante, vidas que imaginábamos y que sin embargo ya no serán. Y en ese no ser de su ausencia, nos dejan un dolor profundo a los que sí tenemos que seguir viviendo. 

Decía hace unas semanas que esa certeza de la fragilidad de la vida me había presionado emocionalmente para celebrarla, a ella y su presencia en los que seguían estando pero, ciertamente, en estos últimos dias mi reflexión apunta más bien a cómo seguimos viviendo (estando) en compañía de nuestros muertos. Qué hacer con ese vertigo que da la ausencia -para siempre- de quien se fue de manera inesperada.

Decía Rosa Montero en su libro "La rídicula idea de no volver a verte": " Cuando un niño nace o una persona muere, el presente se parte por la mitad y te deja atisbar por un instante la grieta de lo verdadero: monumental, ardiente e impasible. Nunca se siente uno tan auténtico como bordeando esas fronteras biológicas: tienes una clara conciencia de estar viviendo algo muy grande"...y es verdad. 

Y no es complejo prepararse para vivir, incluso para seguir viviendo tras una muerte, cuando de alguna manera ésta es previsible. Duelen todas, pero las inesperadas duelen más y de hecho esa falta de previsión es uno de los factores que complican el duelo. Ninguno de ellos, los que hoy ya no están, nos avisó, ninguno advirtió que se iría para siempre y, siento, que nos han dejado cargados de orfandad.

Y dado que todos en algún momento nos convertimos en huérfanos de la presencia de alguien, me pregunto cuándo dejamos de percibirnos como tales. Y si el destino, es ese. Es que ya no sea sentir que no estás, que me faltas, sino que sea que estes de otra manera y que no me duela tanto tu ausencia, entonces, por favor dime cómo se hace. 

Cómo hago para que esa sonrisa infinita que tienes en todas las fotografías e imágenes que he visto en estos días, no sea algo que sienta que, como posibilidad; hemos perdido para siempre. Y piense en tus dolientes vivos y en su doloroso sentimiento de pérdida.

Como dice el poeta, a veces siento que "no perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta..."

 

lunes, 4 de septiembre de 2017

... COSAS QUE NUNCA TE DIJE

...es el título de una película de Isabel Coixet. Recuerdo levemente el argumento, pero el título siempre me resuena. Pienso mucho en las cosas que no decimos ...sobretodo cuando son importantes.

Yo creo que de fallar, fallo por lo contrario. Digo más de lo que a veces debería. No porque sea una de esas personas que se dicen directas y que, desde mi punto de vista, a menudo son inoportunas y groseras, sino porque a veces digo cosas que otras personas no están preparadas para oír o no saben que hacer con ellas, o porque a veces, esto último, también me pasa a mi, que me pregunto ¿Y ahora que hago con esto?...

Jamás me he detenido a pensar qué efecto puede tener en otra persona el decirle un piropo o una palabra bonita en relación a sí misma..., hacerle saber el grato efecto que su presencia tiene en mi. ...hacerle saber que le veo, que le siento, y que su presencia y buen hacer, hacen mi vida mejor, más sencilla, más ilusionante. Me espanta que la vida  pueda dejarme sin la oportunidad de decírselo en la cotidianidad. No quiero decirlo porque es su cumpleaños, navidad, se va a vivir a otro país o simplemente lloro su muerte. Quiero que lo sepa, hoy y en ese instante. "Me gustas y celebro tenerte en mi vida"...y además decirle el por qué, cuáles son mis razones. No es un elogio vano, es que de verdad, le celebro.

Este verano en familia he sido consciente de las personas que celebro tener allí. Siempre lo soy pero a veces más. Esta llegada a casa tan consciente de lo efímera que es a veces la vida con tantas muertes inesperadas me ha hecho pensar mucho más en esto de hacer sentir a la gente cuan importante es para nosotros

Y así he estado muy pendiente de celebrar la vida y a los vivos. En uno de esos encuentros que el verano me regala, tras mucho rato hablando de sí mismo, mi interlocutor me preguntó ¿Y tú como estás?... su pregunta me agobió un poco porque solo pude responderle: Estoy. Y en ese momento me pareció una respuesta simple, incluso inquietante y angustiosa, insuficiente, al lado de su relato cargado de novedades. ...Pensé... "No tengo nada que contarte" terrible.... Y he estado pensando en esa conversación y esa situación, en contraste con las otras dos conversaciones, que no tuve. 

Una, por cierta cobarde prudencia que me alegro de esgrimir, todo se andará. Porque sí, a veces hay conversaciones que por comprometidas es mejor que falten. Seguro que el tiempo les resta el peso del compromiso y le sumamos picardía y risa. Está ahí pendiente, aún así espero haberte hecho sentir que eres importante.

Y la otra, que me sigue haciendo pensar. A veces no hablamos, lo que no quiere decir que no comuniquemos. No hemos hablado, cierto. Apenas hemos coincidido para hacernos promesas ...encuentros que duran un instante: y te miro y te siento... y hay algo que es diferente y se me va la cabeza en explicaciones posibles. Con lo fácil que es hablar... La primera vez que me te hablé, te lo dije: como no aproveche esta ocasión... Las cosas que nunca te dije, a veces se parecen a las cosas que no se como decirte (en este caso para tranquilizarte)...Por eso escribo, porque necesito decirtelo. Sea lo que sea, estamos aquí.

Comunicar, que importante...

Mientras fue niña mi único objetivo con H. fue hacerla sentir amada. Con la adolescencia mi único objetivo es que además de amadas (sigamos o no en ello) mantengamos la capacidad de comunicarnos...H. es muy orgullosa y yo una persona más bien silenciosa y solitaria. Hago un ejercicio consciente cada día para que, parafraseando el libro, pueda seguir hablándole de manera que me escuche y pueda seguir escuchándola para que ella me hable...

Ayer, tras un día especialmente poco comunicativo y algo tenso en confianzas, H. volvía a casa tras pasar casi tres horas con tres compañeras del cole. En ese estar conscientemente atenta le pregunté por lo que habían hecho..., lo que habían hablado.... Y tras un ratito aparecen las cosas que quiero que me diga: "Mamá porque I. dice que ella sí quiere fumar. ¿Es tonta o qué?"... Sabes qué....Ni L. ni I...quieren a sus madres ¿Por qué?....Mamá, no me sé el nombre de ninguna cerveza y ellas sí. ¿Es normal?.... Cuantas cosas para conversar y terminar el día arropadas en nuestros miedos, dudas y certezas.

Poder saber de qué habla mi hija con sus amigas cuando no es por el móvil -que puedo más o menos seguir-...Saber que sigo siendo un referente para ella, que sigue contrastando su visión del mundo conmigo, que me de la posibilidad de darle mi opinión, solo mi opinión, al respecto de esa conversación...me parece tremendamente importante...y cuanto más se mantenga mejor, porque los días que sus respuestas a mis preguntas son monosílabos, realmente me inquieta que algo esté pasando...y que haya cosas que nunca me diga.

Y no, no me olvido de que aquellas que nunca dije a mi padres. Que además de serenidad y paciencia, hay que tener memoria.




sábado, 28 de enero de 2017

CRECIENDO

...es difícil oír el crecimiento de las cosas.

...por eso estamos calladas, para escuchar mejor y acompañar ese susurro imperceptible con lo que vemos.

Me falta tiempo para llegar como quisiera a todo...y a veces, todo, va demasiado rápido. Pero estoy aquí, lo mejor que puedo, viéndola crecer, a pasos agigantados. Y ese vivir en medio de sus referentes me hace pensar en lo relativas que son muchas cosas, y en lo valiosa que es la diversidad de experiencias.

Mi vida con H. la comparto con otros dos grandes referentes. Por un lado, está su Instituto y antes el cole, donde pasa 40 horas a la semana (esta semana las mismas que yo en mi trabajo, cada una a lo suyo). Por otro, está el equipo de Baloncesto en el que juega desde hace cinco años. Con él pasa entre juegos, partidos y convivencia (...entre 8 y ....muchas horas a la semana). El resto se nos va como a todos, en la gestión doméstica y lo puntual que, por suerte, es diferente cada semana. Así que, además de conmigo, con esos otros, también se educa y crece como ser humano.

Y pienso en ello porque ambos mundos, formados de forma aparentemente igual, por niñas, pre-adolescentes y adolescentes de 12 años, no puede ser más dispar....

M. la madre de una de las chicas del Instituto se mostraba asombrada cuando el otro día le comentaba que ellas podían ir al cine solas, no entrar solas que ya lo hacen hace tiempo, sino ir desde nuestra casa al cine, ver la película y volver, todo esto sin nuestra compañía...El cine está a 15-20 minutos de nuestra casa andando, en un entorno que ellas conocen bien pues está el cole donde han estudiado y unas calles por las que muchas veces han ido y han vuelto en nuestra compañía. Ella se reía y me decía ¿Estas segura?

Me llamaban la atención sus dudas frente a la otra realidad, la del baloncesto, donde las chicas, en grupo, llevan haciendo salidas solas desde hace varios meses, por períodos mucho más largos de tiempo, y hacia zonas mucho más distantes de la ciudad (en relación a nuestra casa) ...ciertamente con la mirada entre inquieta y tolerante de los padres, pero...con la consecuencia, desde mi punto de vista, de que son mucho más autónomas y, sobretodo, y según como cada quien lo trabaje, mucho más reflexivas y responsables (o no) con su quehacer. Ganar en libertad (léase desde mi punto de vista) es obligatoriamente, obligar a ganar en responsabilidad. Y en ello trabajo.

M. me decía que por qué estas niñas no se quedaban en su barrio, que no había necesidad de ir tan lejos, siendo aún tan niñas. Y la explicación más evidente, es que no tienen un barrio común (porque el equipo es un club independiente y no asociado a ningún centro educativo) y cada una vive en un sitio distinto. Ciertamente, veo muchas ventajas en que hagan esto (y también algunos riesgos) por eso intento acompañar (en el caso de mi hija) un poco más de cerca. Contrastando caminos, compañías ajenas al club (que ya aparecen en esas salidas los del equipo de baloncesto masculino independiente de la ciudad) y conversando mucho y más que nunca. También y a veces lo olvidamos, y es importante, recordando como eramos nosotros entonces....

Tras esas salidas, con H. hacemos un recorrido nominal de las zonas transitadas, hablamos de lo hecho, de lo visto, de los encuentros con otros conocidos, y siempre los hay!!! porque las calles recorridas son las del Centro de la Ciudad,  de las anécdotas del día o de la tarde-noche, de las picardías del emparejamiento con los del equipo masculino...que les llegan a todas del hombro para abajo!!, de su opinión y la mía, del hacer o dejar de hacer...Y sigo de cerca también a esos padres y madres que no son, en su mayoría, de mi barrio, ni de mi escuela, ni de mi entorno vital,...y aprendo con ellos porque me dan pistas también de los espacios relacionales por los que se mueve mi hija.

En algo más de seis meses han sido muchos los cambios, pasamos al instituto de forma fluida y liberándonos de los razonables miedos o dudas iniciales, hemos entrado de lleno al mundo de las nuevas tecnologías y de algunas redes sociales, pasamos a jugar en la Liga Autonómica por lo que los partidos son cada quince días fuera de la ciudad y a veces muy lejos con jornadas de convivencia de todo el día, su entrenadora habla directamente con ellas para organizar detalles de la logística de los partidos y (a veces, solo a veces) con los padres. H y yo, cada vez más, salimos a lugares diferentes (donde su tiempo social y el mio son distintos)...a lo largo del día hablamos (esa fue la principal razón para darle el móvil), nos mandamos alguna foto y sobretodo en la noche las vemos todas...Digamos que el "acompañamiento" ha pasado en gran medida de ser físico a ser -aún más que antes- emocional. Y es ahora cuando más veo la fortaleza del vinculo que nos une.

A mi hija le están creciendo las alas (cuanto lo celebro por ella y por mí)....pero cuido siempre, y cada día más, las raíces que la mantienen sujeta a la tierra. Una tierra que yo me encargo de cuidar, a diario no, a instantes. Que la vida es un suspiro, el tiempo pasa rápido y las posibilidades de perder el rumbo, son infinitas...





domingo, 13 de diciembre de 2015

ESPERANZA DE VIDA...

En las últimas semanas me he encontrado nuevamente con él. Siempre viene a verme cuando necesita darme o decirme algo. Esta vez viene a pedirlo. No importa. Jamás pide y esta vez pide con razón.

Cuando le veo pienso en que hay algo que hace maravillosos a los negros rostros del África Subsahariana. Su sonrisa y sus ojos brillan como no lo harán nunca los rostros blancos. Su mirada y su sonrisa me iluminan.

E. es oficialmente y legalmente "Solicitante de Asilo", sí de esos que hace unos meses se han puesto de moda. Existían antes del verano y seguirán existiendo después cuando ya les hayamos olvidado en el telediario, porque sus solicitudes dependen de lo que allí les pasa y no de lo que aquí "concedemos". 

Pero el caso de E. es atípico. E. solicitó asilo de forma sobrevenida, después de muchos años en nuestro país. Le conocí hace dos años, cuando ya lo había pedido, así que nada tengo que ver en ello. Sus razones también son atípicas y la experiencia me dice que es más que probable que nunca le sea reconocido el estatuto de Refugiado aunque quizás sí la protección subsidiaria. 

Tras dos años renovando fielmente esa solicitud cada seis meses como manda el marco legal, aquí sigue, en situación de estancia legal. Más, mucho tiempo más de lo que inicialmente cabía esperar...Lo "habitual" sería que ya le hubieran dicho que de eso nada....

Le pregunté la última vez, más bien por curiosidad  ¿Cuándo solicitaste asilo... esperabas que te lo concedieran? ...No, me contestó....Tampoco esperaba entonces, seguir vivo a estas alturas. Y sonrió. No me importaba el futuro, porque no lo tenía...

Y base tiene, porque también tiene al menos una enfermedad que se suponía debía haberlo matado...pero ahí sigue. Vivo. Sonriendo. Tomando decisiones como si una vida larga le esperara.

E., con su actitud, hace crecer cada día su esperanza de vida. Lo hace con cada paso que da. Y yo celebro conocerle porque al hacerlo, os prometo que también crece en mi la esperanza...en la vida.

 

domingo, 1 de marzo de 2015

EMOCIONARIO Capitulo II

Yo pensaba que había empezado el año con menos fuerza que otras veces. Las navidades no habían sido reparadoras, como suelen serlo, sino más bien, lo contrario. 

Pero ayer acabó Febrero, y ha sido agotador..

Emocionario es un libro que recomendé hace algún tiempo, al igual que todos los de esta editorial. Ahora lo retomo porque tengo la sensación de haber sentido tanto este mes, tanto y de tan distintos modos...que he querido buscar una guía que me ayudara a deshacer esta confusa mezcla.

En el vaivén que supone siempre el sentir, mi corazón este mes ha estado monopolizado por cuatro grandes corazonadas.... 

Las incómodas (la ira, la irritación, el desaliento...) al ver la ruina en la que se ha convertido el país que me vio nacer, ese país que recuerdo ya lejano, lleno de virtudes y preso de sus defectos. Ese país vivido, añorado, leído y releído estos días a través de los relatos que otros tejen y destejen desde las celdas donde se encuentran o desde el exilio a donde han ido a parar sin pretenderlo, siempre condenados, siempre sin haber cometido delito alguno.


Las urgentes (el asombro, la irritación, la vergüenza y la decepción) contemplando los métodos pedagógicos de la profesora que a H. le ha tocado en este curso. Una mujer que no sólo es vaga que ya está mal, sino que se permite a estas alturas del cuento utilizar el castigo físico con sus alumnos. Hasta aquí hemos llegado...Y lo que supone el decir Basta Ya!!!...y movilizar, organizar, razonar, llevar a la acción esas sensaciones de frustración e impotencia frente al que acuna al mediocre y teme a las voces disidentes. He hablado más por teléfono (que me gusta más bien poco) en este mes que en el último semestre. He hecho, estoy haciendo, un ejercicio de templanza que contiene mi indignación y mi rabia cuando lo que quiero es gritar a todos esos cómplices del miedo, de la mediocridad, del dejar estar,....No hemos terminado aún esta batalla pero veo que damos pasos, que avanzamos para que las cosas se reconduzcan y ningún niño pague las consecuencias.

Las que se anuncian venideras (la inseguridad,  la confusión, el orgullo, la ternura) con una preadolescente en casa que me iguala y supera en intensidad. Que aunque nunca lo ha sido, ya es menos dócil, ya reclama espacios y derechos a menudo sin haber cumplido con los deberes. No, ya los académicos, sino todos en general. Una preadolescente que me pilla agotada de otras luchas y quizás sin la serenidad necesaria para hacer frente a sus demandas. Una preadolescente que, en su línea, la de todos, cree que el mundo le debe lo que no tiene, pero no siempre está dispuesta al trabajo duro y al esfuerzo para conseguirlo. Han sido días duros pero parece estar reconducido. Después de muchas pruebas, finalmente parece que encontré la tecla para desactivar la bomba antes de que nos explotara en las manos. Entonces llega la paz, la miro,  y huidas ya su tensión y la mía, me reafirmo en que tanta intensidad solo es posible desde la "tanta" importancia que tenemos la una para la otra.

Y las mejores (la ternura, el amor, la alegría). Hace veinte días nacieron de un vientre de alquiler, N. y A. las hijas del más especial de mis compañeros de vida. Su paternidad es una muestra más de su valentía. Acompañando todo su proceso he estado, planteándome junto a él y su pareja la enorme, inmensa, inconmensurable complejidad emocional y ética de esta decisión en el marco de su estrecho margen de maniobra. Ver las fotos de las recién llegadas, en medio de las tormentas que vivía desde aquí, ha sido un bálsamo que he agradecido cada noche al irme a dormir. Pensar en todo lo que hemos tenido que andar juntos y separados para llegar a materializar ese momento me hacia tener la serenidad necesaria para creer que las emociones anteriores también se transformarían.


Y en ello hemos estado, emocionandonos... a mares.

sábado, 27 de septiembre de 2014

APRENDIENDO A GOLPES...

La espera de una asignación en un proceso de adopción es un tiempo que requiere de templanza.  Precisa de moderación en el deseo, en la fantasía y en la aceptación de un plazo temporal que, en muchas variables, controlas mucho menos que en un embarazo.

Yo tuve la suerte de tener gente prudente alrededor. Afectos que hicieron las preguntas justas, que dieron los ánimos precisos en consideración de la realidad y que fueron capaces de hacerme reír en aquellos meses de gran inquietud.


Entre muchos otros, y porque viene al caso, recuerdo una tarde de otoño en la hermosa ciudad en la que viven M. y P. Tras pasear por la playa, fuimos a tomarnos algo y como siempre, hablamos de H., de ella  antes de que lo fuera. Cuando ya empezamos a desvariar sobre el futuro, ellos me decían que tenía que estar preparada para muchas cosas. Empezamos a bromear con las cosas que podían ser difíciles, sin ser trascendentales. Una de las muchas bromas de aquella tarde afirmaba que mi hija (o hijo) podía venir con graves problemas de dentición. La dura espera no sería nada, comparado con lo duro que sería asumir el coste de su arreglo!!. 

P. y yo nos acordamos mucho de aquella tarde. Meses después me acompañó a su encuentro y pudo ser testigo privilegiado del mismo.

Mi hija, al verme por primera vez, se acercó sonriente hacia mi con sus brazos muy abiertos. Imposible pensarlo en aquel momento, más allá de esa sonrisa que iluminó nuestro encuentro. Sí lo hicimos más tarde, junto a otras mil valoraciones más trascendentales. Su dentadura, era perfecta.

Ciertamente H. tiene unos dientes muy bonitos. Comenzó a mudarlos muy joven y los siguientes salieron igual de perfectos. 

Yo creo que habían pasado tan sólo un par de meses tras haber mudado sus dientes incisivos de leche. Me separé de ella por una semana. Hasta entonces no nos habíamos separado más de una noche y siempre en la misma ciudad. Ella viajó con sus abuelos, yo me reuniría con ellos una semana después. Una experiencia que no ha querido repetir sin mi presencia a pesar de desear estar allí.

Cada día un parte de preocupaciones. La frase final sólo ofrecía dos posibilidades: Quiero que vengas ó Quiero irme contigo.

Al tercer día, "Mamá.... A. (su primo de la misma edad) me tiró una piedra y me ha partido un diente. Quiero irme contigo".... Respiré hondo y hablé poco, que si no....

Nadie entiende que yo no culpo a A. de lo sucedido. Aunque de nada me valdría pues A. es un intocable. Responsabilizo a los adultos que no detuvieron un juego que podía haber provocado males mucho mayores. El diente, es lo de menos, aunque también me importa. "Los niños que siempre inventan juegos peligrosos...", "Fue porque tu no estabas...", "Casi no se nota...". Ninguna explicación, asunción de responsabilidad que me dejara a gusto. ¿Por qué nadie asume que lo sucedido es la consecuencia de lo que se permite o más bien de cómo se permite jugar?. 

No quise hacer un drama por tres razones: primera, fui yo la que decidí dejarla marchar conociendo los riesgos, segundo; realmente debes fijarte en el diente para ver que falta un segmento en una esquina, unos lo ven en seguida, otros no se han dado cuenta todavía y, tercero; no tiene vuelta atrás. O sí.

Hace unos meses la llevé para una revisión. Sigue perfecta. Quise hacerlo por la sanidad privada para calmar mis caldeados ánimos con la atención de la pública (es un error lo sé). O no. La profesional que nos atiende nos dice que la Sanidad Pública cubre el gasto si ha sido por un traumatismo antes de los 12 años. Me pregunto porqué la Sanidad Pública nunca me avisó de ello.

En unos días iremos para que corrijan el defecto y H. que es muy aprehensiva con el tema sanitario va y viene en angustias por el posible dolor, por la inyección de la anestesia, por el qué me van a hacer...y la conversación va y viene en nuestra cotidianidad desde hace días. 


Hace dos o tres días me dijo tras hablar del tema "Si A. y yo no hubiéramos jugado a tirarnos piedras, esto no hubiera pasado. Con las piedras se juega de otra manera" Y yo, como siempre, termino riéndome porque no había logrado en todas las conversaciones sobre el tema que asignara la responsabilidad a los participantes, ella y su primo. Siempre fueron otros los responsables de lo sucedido y ella la absoluta víctima.

Pero sucede, como casi siempre, sólo necesita tiempo y reflexión interna. Lección aprendida, sí. A golpes, a miedos, a inquietud...




martes, 29 de julio de 2014

LA MIRADA DE LOS OTROS

"Es en la mirada de los otros donde te vuelves a construir" Jorge Font

He vuelto a ver "La vida de los otros" y he recordado este texto que escribí hace algunos años y que hoy retomo, altero, matizo. 

 "Voyeur" lo titulé y pensé al hacerlo: Somos todos, así que es plural. ¿Cuál es el plural voyeur?...nunca recibí clases de francés.
 

Antes de ser madre, iba mucho al cine. Al cine, cine, al local. Me gusta la pantalla grande. Desde entonces, aparte del precio que ha crecido para perderse, no es fácil encontrar espacios, compañías, ánimos para volver a ese formato. Pero, cuando claudico, cuando me rindo y veo algo en la pantalla del televisor o, aún peor, en la del ordenador, pienso en todo lo que me estoy perdiendo. En todas esas historias que siempre me devuelven la vida. Incluso las que me desgarran el corazón. Los campamentos de H. me han llevado a las pantallas, en los tres formatos. De esa melancolía de historias bien contadas, nace este recuerdo epistolar....

Hacía meses que no iba al cine. Fui ayer y he vuelto hoy. Dos películas buenas, una alemana "La vida de los otros" y la otra danesa "Después de la Boda". Me han gustado ambas aunque la primera más, quizás porque creo que es más real. Vuelvo a casa bajo la lluvia pensando en la grata sensación que me deja el cine. 


Desde que oí hablar de ella estoy pensando en el impacto que tiene en nuestras vidas, "La vida de los otros". Ya sea que mires o escuches. Que lo hagas furtivamente protegido por la oscuridad del cine o desde una ventana que te oculta tras la cortina. Puede que la vayas leyendo a capítulos o la escuches acompañada de melodía. Ya sea que te sientes simplemente a mirar en un parque o en una terraza, que escuches la radio o las oigas "en la consulta" ..las historias que otros viven o nos cuentan, nos atrapan y transforman, y eso da miedo pero es una suerte. 


Nos metemos en la vida de la gente y dejamos que la gente entre en la nuestra, a menudo de forma poco precavida, y entonces sus vidas nos tocan y nos transforman, se quedan con nosotros cuando ellos se van, tiñen nuestros paisajes, cambian nuestras referencias, perturban nuestras certezas y quedamos atrapados entre el miedo que eso nos provoca y la fascinación de ver transformarse el mapa de nuestro certero mundo.


Las historias ajenas nos distraen de las propias y eso es sencillo, que se queden a vivir con nosotros ya es algo más perturbador. He pasado el fin de semana con muchas personas para lo que es habitual. La mitad "oficialmente" desconocidas y me sorprendía conocer tantos detalles íntimos de sus vidas, reconociendo que paralelamente y por simple deducción lógica, seguramente ellas sabrán otros tantos de la mía. Conozco detalles muy personales de compañeros de camino simplemente porque antes fueron personas con las que trabajé o con quienes compartí momentos de intimidad en otras circunstancias alejadas de las actuales (y de alguna manera de esto hablamos en "Después de la Boda"), de cómo la gente se queda en nuestras vidas incluso cuando no está en ellas.


Soy una voyeur, lo reconozco. Se me da mejor mirar y escuchar que hablar. Tengo una extraña capacidad para hurgar en la intimidad de la gente sin que esta se sienta agredida (al menos eso creo porque pocas veces he recibido una señal de que así fuera)...

Pienso en las historias que vivimos, y en cómo las narramos. 

Y sabes qué, las cosas que nos dijimos, con palabras o sin ellas, por decirlas, y también por omitirlas, están esta noche conmigo; mientras tomo un café, entre la luz tenue... con los claros sonidos de este hogar de paredes de papel!...

domingo, 27 de julio de 2014

COMPROMISOS...

Me ha pasado otra vez hace unas semanas. H. ha estado malita, con una fiebre que no cesó a la primera como estábamos acostumbrados. Como consecuencia de ello, como es habitual reparamos mucho más en la salud y, sobretodo, en las consecuencias de su ausencia. Y desde ese primer momento allí, ante su fragilidad, otra vez estas ideas

Y lo curioso es que vienen juntas, como antes. Pero vamos por partes.

H. ha estado con fiebre dos días, nuestro record en malestar, en duración, pero sobretodo en intensidad. No bajaba con los remedios habituales. He pasado muchas horas a su lado pensándola y pensándome. Sintiendo esas noches en comparación con las primeras noches de enfermedad que viví a su lado. He tomado consciencia del rodaje que tenemos. No es mucho. No es nada, pero es distinto. Ahora ya no hay miedo. Tengo más criterio. Confío más en mi.

Y es que a veces el miedo no cabe. E. es una de las personas más aprensivas que conozco. O quizás debo decir que era. No sabía lo que le esperaba. Pocas semanas antes de ser madre le dijeron que algo no iba bien. Y ella, que no se hacía un reconocimiento médico estando sana, por no enterarse de nada que pudiera ser malo, tuvo que enfrentarse a la realidad de un problema grave en el corazón de su hija. Han pasado diez años. En medio, su hija ha sido una maravillosa superviviente, radiante diría yo. Y junto a ella, su madre; su madre que es mi heroína, porque ella ha tenido que transformarse entera. Y esa fuerza me sobrecoge.

Imaginar el mal es mucho peor que enfrentarse a él y cuando tienes que hacerlo, lo haces, porque el amor no te da otra opción. El amor monopoliza tu vida para bien y para mal,... en la salud y en la enfermedad...

Y también en la riqueza y en la pobreza... y es que H. anda revuelta porque estoy intentando que me dejen los libros del próximo curso y ella no entiende porque no los compramos nuevos y ya no encuentra argumentos para defender su postura. Así nos encuentra la vida hablando de L. "Mamá, ellos nunca se van de vacaciones"...."bueno amor no todo el mundo puede irse de vacaciones, cuesta dinero y a lo mejor hay que utilizar ese dinero para otras cosas"..."Mamá que ellos no son pobres! L. siempre lleva los libros del cole nuevos y además, tiene móvil!!!". Me consta que en algún momento la familia de L. ha tenido dificultades en la cobertura de sus necesidades básicas, pero eso no tiene por qué saberlo mi hija. De esa solvencia, que ella ve y yo se que no existe, saca unas conclusiones que la colocan en una desventaja que ella no entiende, porque nosotros, sí nos vamos de vacaciones. Y es que a pesar de sus intentos, también me niego, por ahora, a comprarle un móvil.

Qué difícil es en esta sociedad trasmitirle ciertos valores a tus hijos, sobretodo si quieres respetar los criterios que tienen otros en sus actuaciones, si has de respetar el contexto en el que estas decisiones se toman con información que no es prudente revelar. Qué difícil es establecer parámetros que ayuden a nuestros hijos a entender la pobreza como resultado de unas circunstancias que a todos nos pueden tocar y, sobretodo, como algo que contribuimos a crear los demás, desde una postura de consumo, a veces negligente. Cómo enseñarle a no mortificarse por eso, a no tenerle miedo, sino respeto, tanto a la pobreza como a la enfermedad. Cómo hacerla consciente -y prudente- en sus deseos? Cómo ayudarla a disfrutar de cuánto tiene, que es mucho, aunque no siempre logre tener todo lo que desea?.

Creo que lo que más me gusta de la crianza, es el aprendizaje que me supone, por los retos que me coloca delante....sin duda alguna, en un compromiso que no entiendo de otra forma, que para siempre.








martes, 15 de julio de 2014

MIEDOS RAZONABLES...

El verano anterior a encontrame con mi hija me fui de vacaciones a Turquía. En Estambul me encontré con E., una de esas amigas que uno cuenta con los dedos de las manos. Tanto vivimos juntas que ya no hace falta vivirse, para sentirse a la perfección. Que delicia de complicidad.

Dentro de ese viaje, considerando las opciones que tenía, decidí irme tres días a Capadocia, un viaje que gestioné por mi cuenta. Y allí me fui, sin apenas hablar inglés y sin la menor consciencia de ningún mal. Como en los mejores momentos de mi vida, estaba a rebosar de fortalezas. Disfruté de Capadocia a la que volvería muchas veces más, pero recuerdo ese viaje de manera trascendental también por una sensación que nunca antes había tenido.

De repente allí, en un "hotel con encanto", sola y lejos de todo,  pensé: no hay nadie en el mundo que sepa donde estoy, si me pasa algo, si no vuelvo en el tiempo previsto, nadie sabe dónde empezar a buscarme. Y eso me pareció una negligencia. Yo hasta en las circunstancias más peligrosas y deshonrosas, siempre lo he dicho, además literalmente: "Si me muero, quiero que sepas donde ir a buscarme". Todo, claro está, para gran angustia de mi madre.

Antes de que transcurriera un año, como estaba previsto H. llegó a mi vida. Desde entonces me preocupa lo que me pasa, tanto como me preocupa lo que le pase a ella. Me cuido más, soy más prudente. Simplemente no quiero llevármela en la caída.

El año pasado cuando H. se fue de campamento por primera vez tras un par de días pensé: ninguna persona de mi entorno, sabe dónde está exactamente, quién es el responsable directo de la actividad, su teléfono de contacto o simplemente a qué hora llega  y en qué lugar hay que recogerla. Decidí darle esa información a alguien por si me pasaba algo que me impidiera estar consciente para decirlo en caso de necesidad. Pensaba yo, desde mi inquietud, que si yo faltaba quería que H. tuviera al llegar un rostro amigo y no el vacío. No pienso en grandes dramas, solo hablo de la imposibilidad de ocuparte de lo que son tus responsabilidades por circunstancias que a veces no eres capaz de prever, de evitar....Que mortales somos todos.

He vuelto a tener esa sensación más veces y la he subsanado dando información y explicando lo que motiva mi necesidad. Enseguida salta el comentario sobre el hecho de que no va a pasarme nada y las risas por lo que consideran parte de mis excentricidades. Que a veces, todo hay que decirlo, yo utilizo como introducción al por qué de las cosas. Tengo la sensación de que a veces no me toman en serio y, sin embargo, lo es.

Hace unos días me escribía uno de esos amigos a los que le doy la información y la minimiza en su trascendencia. Se ha ido de vacaciones con su pareja, como todos los años, y como algunas otras veces, esta vez tocaba irse muy lejos. Su mensaje sin embargo, no me avisaba de eso que ya sabía. 

Su mensaje decía: "Te reirás de mi, pero si llegara a pasarnos algo... es importante que alguien tenga esta información. Con este nivel de detalle no la maneja nadie de nuestro entorno". Te nombro entonces, nuestra informal albacea.

La carta seguía con cuatro párrafos de datos importantes, de carácter práctico, de inmensa utilidad en caso necesario y de graves efectos en caso de desconocerla.  Como le decía, "...la usaré en caso necesario, que espero sea dentro de veinte años, compartiendo risas con nuestras hijas, la mía ya en casa, las de ellos por llegar. Y es que los hijos comprometen y trascienden, nos vuelven frágiles frente a nuestra propia fragilidad. Nos generan miedos bastante razonables.
 
Pero también a veces, quizás por la misma razón, nos hacen fuertes y nos obligan a crecer y aprender mucho más allá de los límites que creíamos tener. Me reitero, nos hacen mejores.


miércoles, 21 de mayo de 2014

RAZÓN DE VIVIR

Esta tarde he estado con I. Tuve una sola entrevista con él hace varios años, se había acercado a pedir ayuda a la organización en la que trabajo, vino, contó su historia y no volvió. 

Ha vuelto hace unos meses y yo le recordaba. Su origen nacional es atípico en nuestro contexto y su historia personal tenía dos o tres elementos de esos que hacen inolvidable un relato, por eso se quedó en mi memoria.  Yo como todos le he atendido y escuchado. A solas y con mi equipo he analizado su historia y he estado valorando qué podíamos hacer por él.

En este tiempo le hemos aportado un par de cosas mínimas dentro de la inmensidad de sus necesidades. Mínimas fundamentalmente, porque él ya había hecho la gran mayoría de las que se podían hacer.

I. está de vuelta de muchas cosas y, como dicen, ha conocido el cielo y el infierno. La gloria y la deshonra, el amor y el desamor. El éxito y la tragedia. Y, cómo no, la riqueza y la pobreza. En términos simples ahora es bastante mayor, está lo suficientemente enfermo, más bien  sólo aunque tiene algún acompañante y dice estar triste. Triste y desanimado, tanto, como para haber sentido -y actuado en más de una ocasión-, que la vida ya no tenía sentido para él. Pero sigues vivo y a veces llegas a pensar que ese es el problema.

Su voz tiene cadencia de maestro y podría escucharle durante el doble o el triple de horas que le he dedicado. Sé no dejaría de aprender. Y el narra y se narra reflejando que cuando la vida es tan intensa y los tiempos son tan difíciles, uno ya no aspira a grandes amores.

Esta tarde he estado con I. y desde entonces pienso en él.

Cuando se sentó frente a mí, hice lo de siempre, " a ver... ¿dónde estábamos la última vez...qué ha pasado desde entonces...? ....en esa mirada fugaz a la estela que vamos dejando vi la nota que decía algo así como "ha hecho un trabajo excelente en el análisis del currículum..." Le miré sonriente y le comenté ¿Has estado con mis compañeros del Plan de Empleo? Y asintió. Yo no le había pedido que fuera porque le sentía agotado y quise cuidar más, a través de otros compañeros, de su parte emocional pero él había decidido ir!!!. 

M. me dijo, cuando en la vida has dado tantas vueltas, cuando sientes que has perdido la dignidad, cuando ya no te importa vivir y encuentras a alguien que te escucha, te acompaña. Cuando alguien repara en ti aunque tiene a este montón de gente necesitada. Cuando recibes el trato tan humano, tan amable que he recibido de tus compañeros y tuyo, entonces lo mínimo que puedes hacer es seguir. Vosotros me habéis dado una razón para vivir".

Impresiona que alguien te diga eso. Asusta realmente. Cuando es verdad e incluso cuando mienten (que también pasa y es lícito) ¿Miente? ¿Camela? ¿Engatuza? Puede ser.  No importa. Si busca hacerlo, entonces también le hemos dado una razón para vivir.

Creo que es verdad. Que lo siente y entiendo sus motivos porque creo en el valor de la compañía, en el valor de una palabra de ánimo, el valor de la escucha, de la sonrisa, de un comentario oportuno, el valor de aquellos que ven las luciérnagas en la noche más oscura. Y sí, así me siento, rodeada de luciérnagas en esta noche que no sólo es tan oscura sino que dura tanto.

Nuestro trabajo consiste sobretodo en eso, en hacer que la gente tenga ganas de seguir intentándolo. Nuestra obligación es la de ser faros que arroguen un poco de luz que les ayude a encontrar el rumbo... Ellos son mi recompensa.

Y sí, hay días muy, muy duros, pero también hay días que acaban bonito... y llevo unos cuantos seguidos. 


domingo, 2 de marzo de 2014

SILENCIO

Llevo un tiempo silenciosa porque tengo a mi alrededor mucho ruido. Y el ruido me paraliza. Y aquí estoy, sin parecerme a mi.

Es curioso que ese ruido exterior ha estado acompañado de una buena evolución de las malas sensaciones de la pequeña H. Está más motivada y más serena en su trabajo académico y eso nos ayuda a tener un clima más sosegado en casa. Entre su maestra y yo hemos logrado que trabaje más en clase y el volumen de deberes que trae a casa ha disminuido significativamente. Menos deberes, más tiempo. Y más tiempo, es más tiempo para jugar y no hay ser humano en el mundo que no sea más feliz si juega. Estamos felices por ello. No hay nada más gratificante que sentirte dueño de tu destino. Sentir que tienes la posibilidad de cambiar el rumbo de las cosas, especialmente de aquellas que no te gustan. Lo estamos viviendo. Lo estamos disfrutando.

Este mes de silencio personal, interior, mental.. se acompaña sin embargo de mucho ruido en el lugar que me vio nacer. Ese que ya no puede más con la mala gestión de sus gobernantes. Un país encontrado y destruido a lo largo de estos veinte años que he vivido en este que me acoge. Mi mail, mi teléfono, mis perfiles llenos hasta la saciedad de gritos, para que alguien escuche lo mal que estamos.



Que desesperante es que nadie te escuche cuando le estas pidiendo auxilio...

Suena el teléfono y me dicen que en este lado del mundo alguien ha muerto. Alguien que tiene un nombre y una historia. No le conozco pero se que era demasiado joven para morir. Para decidir dejar de vivir. Me entristece la noticia y me hace recordar algo que leí y escribí hace meses...

"Pienso en la cantidad de veces que he escuchado a alguien angustiado decirme que quería quitarse la vida. En los esfuerzos que he hecho para que no lo hicieran. Tras leer este post pienso que ese acompañar para evitar que lo hicieran, tiene mucho que ver con ponerme en el lugar de los que sobrevivirían y el peso que eso dejaría sobre sus hombros. Morir es una opción respetable. Pero sobrevivir al suicidio de alguien querido, es desolador. 

"En una de las últimas entrevistas que concedió Alfred Hitchcock le preguntaron si existía el asesino perfecto. Después de unos momentos de duda declaró: sí existe el crimen perfecto: el suicidio, sólo hay una muerte que deja muchos cadáveres a su alrededor y el asesino nunca vuelve a la escena del crimen"

Y pienso en si una vida tan joven que se trunca, vivió cosas demasiado intensas para seguir o fueron cosas normales, que sin embargo nadie le enseñó, o él no aprendió, a manejar...No importa ya. Saberlo no nos lo devolverá, porque él no esta. Y porque la culpa es un sentimiento que consume. Pero asusta la duda, porque todos estamos expuestos a esa posibilidad. 

Y pienso como algo así nos enmudece. Ese si es un silencio desolador y profundo.

Sé que ha sido un tiempo difícil para tí, siento que tengas que vivir ésto ahora. Confío en que el tiempo y las palabras te devuelvan la sonrisa. Tómate tu tiempo. Déjate abrazar.





sábado, 16 de noviembre de 2013

EMOCIONARIO...

MIEDO: J. me pide una cita para hablar conmigo. "Creo que vuelvo a estar mal". Me encuentro con ella y su aspecto externo no denota ese malestar. Se le ve bien. Sonríe. Habla pausadamente. No llora. Me relata cómo están sus historias y siguen reflejando logros. Señalo todas las fortalezas que sigo viendo. Hago énfasis en todas las que ella narra. Termina diciendo "Me quejo de vicio" y sonríe, pero a veces me asusto y necesito venir a contártelo, eso, que estoy asustada, pero al escuchar mis palabras, cuando me escuchas y me escucho, me tranquilizo. Y entonces sé que estoy bien.

He visto muchas veces las cicatrices que J. tiene en sus muñecas, en sus brazos. Sus cicatrices reflejan el daño que, siendo aún una adolescente, se autoinflingía. Así descargaba su miedo y su ansiedad. Han pasado más de dos décadas desde entonces. Cuando la conocí, hace una, ya no se hacía daño pero tenía mucho a favor para recaer. Juntas y gracias a muchas cosas, además de mi apoyo, fue saliendo adelante, encontrando la manera de reconciliarse con su pasado, de encontrar recursos internos - que tiene muchos- y externos, en los que apoyarse; de ver posibilidades donde antes sólo fue capaz de encontrar inconvenientes. J es una superviviente y una mujer muy resiliente.

DESCONSUELO: Mientras tengo esta entrevista escucho en el pasillo un llanto desconsolado. Es tan profundo que súbitamente se encoge mi corazón. Desvío mi atención para tratar de percibir si alguien acude en su auxilio. Oigo voces alrededor pero el llanto continua. Sólo cuando veo salir a C. me tranquilizo. Ella sin duda manejará la situación si se requiere. A los pocos minutos vuelve a entrar, me mira porque sabe que estoy con ella. Su mirada me calma. Poco a poco el llanto se serena. Al terminar mi entrevista le pregunto a C. por lo que ha pasado. "Ha sido G."... G. viene a vernos. Ha sido su primer encuentro con nosotros.

G. acaba de tener un grave accidente de coche mientras estaba de vacaciones en un país bastante lejano, a los pocos días a llegar allí. Con su bebé de pocos meses. Sin hablar el idioma. Sin red afectiva de apoyo salvo su pareja que también viajaba en el coche. Vuelven a casa vivos, que al parecer no es poco, con daños visibles en sus cuerpos, salvo el bebé al que aparentemente no le ha pasado nada. Llegan con daños que no soy capaz de medir en trascendencia pero desde luego con un daño emocional intenso. Daño por lo que ha sido realmente. Por lo que podía haber sido. Por lo que no sabemos si será. Estrés postraumático lo llaman. Normal, ante una situación anormal. Pequeños o grandes accidentes emocionales que G. ha tenido que ir sumando a sus espaldas en los últimos años. Situaciones que requieren de tiempo para ser asimiladas. Que requieren de apoyo. Que demandan toda nuestra capacidad de ver lo positivo, en medio de tantas cosas negativas.

VALENTIA: A E. le dijeron que tenía una bomba de tiempo en su cabeza y valientemente decidió que había que desactivarla a pesar de los riesgos que eso implicaba y que todos conocíamos. Desenredar las venas que en tu cabeza han decidido enredarse requiere de grandes dosis de sabiduría, serenidad y valentía. Y E las tiene, las tres aunque, como todos, unos ratos más que otros. Esta semana comenzaba así, con ella apostando por vivir, por bien vivir. Nuestros corazones latiendo a su compás. Todo fue bien, los sabios doctores dicen que están desenredadas, y su evolución de estos días ha sido muy favorable, tanto, que E está en casa y ayer la hemos ido a ver. Se ve bien. Ella también ha sido desde niña, un ser muy resiliente.


INSEGURIDAD: Y, claro, está H. que vive conmigo y esta semana se ha sumado a mis tormentas. Ella que es la más significativa. La que está creciendo y aprendiendo. En quien tengo que serenar mareas, calmar daños, ofrecer herramientas. Su corazón tan intenso se enfrenta a todas las batallas (relacionales) dándolas por perdidas. Sintiéndose una víctima. Doliéndose en sus miedos. Y yo, que la sé fuerte, sin embargo tengo que aprender a ir despacio, porque ella es un león herido que siempre se defiende de su fragilidad. Sabe que está tocada. Y sabe también que ha de protegerse para no estar muerta, así que saca su furia y no deja que calme sus heridas, que son pequeñitas, pero aún así le recuerdan que pueden llegar a ser mayores. 

De terapeuta sí, desde que amanece el día hasta que se oculta el sol. Y estoy cansada, tratando de mantener la calma y atender cada cosa en su momento. Y dándole a cada una su espacio. 

Sin pretenderlo, acabando la semana, me encontré con esto que me parece un buen material para trabajar emociones con niños. Y, porque no, con adultos!