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lunes, 4 de septiembre de 2017

... COSAS QUE NUNCA TE DIJE

...es el título de una película de Isabel Coixet. Recuerdo levemente el argumento, pero el título siempre me resuena. Pienso mucho en las cosas que no decimos ...sobretodo cuando son importantes.

Yo creo que de fallar, fallo por lo contrario. Digo más de lo que a veces debería. No porque sea una de esas personas que se dicen directas y que, desde mi punto de vista, a menudo son inoportunas y groseras, sino porque a veces digo cosas que otras personas no están preparadas para oír o no saben que hacer con ellas, o porque a veces, esto último, también me pasa a mi, que me pregunto ¿Y ahora que hago con esto?...

Jamás me he detenido a pensar qué efecto puede tener en otra persona el decirle un piropo o una palabra bonita en relación a sí misma..., hacerle saber el grato efecto que su presencia tiene en mi. ...hacerle saber que le veo, que le siento, y que su presencia y buen hacer, hacen mi vida mejor, más sencilla, más ilusionante. Me espanta que la vida  pueda dejarme sin la oportunidad de decírselo en la cotidianidad. No quiero decirlo porque es su cumpleaños, navidad, se va a vivir a otro país o simplemente lloro su muerte. Quiero que lo sepa, hoy y en ese instante. "Me gustas y celebro tenerte en mi vida"...y además decirle el por qué, cuáles son mis razones. No es un elogio vano, es que de verdad, le celebro.

Este verano en familia he sido consciente de las personas que celebro tener allí. Siempre lo soy pero a veces más. Esta llegada a casa tan consciente de lo efímera que es a veces la vida con tantas muertes inesperadas me ha hecho pensar mucho más en esto de hacer sentir a la gente cuan importante es para nosotros

Y así he estado muy pendiente de celebrar la vida y a los vivos. En uno de esos encuentros que el verano me regala, tras mucho rato hablando de sí mismo, mi interlocutor me preguntó ¿Y tú como estás?... su pregunta me agobió un poco porque solo pude responderle: Estoy. Y en ese momento me pareció una respuesta simple, incluso inquietante y angustiosa, insuficiente, al lado de su relato cargado de novedades. ...Pensé... "No tengo nada que contarte" terrible.... Y he estado pensando en esa conversación y esa situación, en contraste con las otras dos conversaciones, que no tuve. 

Una, por cierta cobarde prudencia que me alegro de esgrimir, todo se andará. Porque sí, a veces hay conversaciones que por comprometidas es mejor que falten. Seguro que el tiempo les resta el peso del compromiso y le sumamos picardía y risa. Está ahí pendiente, aún así espero haberte hecho sentir que eres importante.

Y la otra, que me sigue haciendo pensar. A veces no hablamos, lo que no quiere decir que no comuniquemos. No hemos hablado, cierto. Apenas hemos coincidido para hacernos promesas ...encuentros que duran un instante: y te miro y te siento... y hay algo que es diferente y se me va la cabeza en explicaciones posibles. Con lo fácil que es hablar... La primera vez que me te hablé, te lo dije: como no aproveche esta ocasión... Las cosas que nunca te dije, a veces se parecen a las cosas que no se como decirte (en este caso para tranquilizarte)...Por eso escribo, porque necesito decirtelo. Sea lo que sea, estamos aquí.

Comunicar, que importante...

Mientras fue niña mi único objetivo con H. fue hacerla sentir amada. Con la adolescencia mi único objetivo es que además de amadas (sigamos o no en ello) mantengamos la capacidad de comunicarnos...H. es muy orgullosa y yo una persona más bien silenciosa y solitaria. Hago un ejercicio consciente cada día para que, parafraseando el libro, pueda seguir hablándole de manera que me escuche y pueda seguir escuchándola para que ella me hable...

Ayer, tras un día especialmente poco comunicativo y algo tenso en confianzas, H. volvía a casa tras pasar casi tres horas con tres compañeras del cole. En ese estar conscientemente atenta le pregunté por lo que habían hecho..., lo que habían hablado.... Y tras un ratito aparecen las cosas que quiero que me diga: "Mamá porque I. dice que ella sí quiere fumar. ¿Es tonta o qué?"... Sabes qué....Ni L. ni I...quieren a sus madres ¿Por qué?....Mamá, no me sé el nombre de ninguna cerveza y ellas sí. ¿Es normal?.... Cuantas cosas para conversar y terminar el día arropadas en nuestros miedos, dudas y certezas.

Poder saber de qué habla mi hija con sus amigas cuando no es por el móvil -que puedo más o menos seguir-...Saber que sigo siendo un referente para ella, que sigue contrastando su visión del mundo conmigo, que me de la posibilidad de darle mi opinión, solo mi opinión, al respecto de esa conversación...me parece tremendamente importante...y cuanto más se mantenga mejor, porque los días que sus respuestas a mis preguntas son monosílabos, realmente me inquieta que algo esté pasando...y que haya cosas que nunca me diga.

Y no, no me olvido de que aquellas que nunca dije a mi padres. Que además de serenidad y paciencia, hay que tener memoria.




sábado, 28 de enero de 2017

CRECIENDO

...es difícil oír el crecimiento de las cosas.

...por eso estamos calladas, para escuchar mejor y acompañar ese susurro imperceptible con lo que vemos.

Me falta tiempo para llegar como quisiera a todo...y a veces, todo, va demasiado rápido. Pero estoy aquí, lo mejor que puedo, viéndola crecer, a pasos agigantados. Y ese vivir en medio de sus referentes me hace pensar en lo relativas que son muchas cosas, y en lo valiosa que es la diversidad de experiencias.

Mi vida con H. la comparto con otros dos grandes referentes. Por un lado, está su Instituto y antes el cole, donde pasa 40 horas a la semana (esta semana las mismas que yo en mi trabajo, cada una a lo suyo). Por otro, está el equipo de Baloncesto en el que juega desde hace cinco años. Con él pasa entre juegos, partidos y convivencia (...entre 8 y ....muchas horas a la semana). El resto se nos va como a todos, en la gestión doméstica y lo puntual que, por suerte, es diferente cada semana. Así que, además de conmigo, con esos otros, también se educa y crece como ser humano.

Y pienso en ello porque ambos mundos, formados de forma aparentemente igual, por niñas, pre-adolescentes y adolescentes de 12 años, no puede ser más dispar....

M. la madre de una de las chicas del Instituto se mostraba asombrada cuando el otro día le comentaba que ellas podían ir al cine solas, no entrar solas que ya lo hacen hace tiempo, sino ir desde nuestra casa al cine, ver la película y volver, todo esto sin nuestra compañía...El cine está a 15-20 minutos de nuestra casa andando, en un entorno que ellas conocen bien pues está el cole donde han estudiado y unas calles por las que muchas veces han ido y han vuelto en nuestra compañía. Ella se reía y me decía ¿Estas segura?

Me llamaban la atención sus dudas frente a la otra realidad, la del baloncesto, donde las chicas, en grupo, llevan haciendo salidas solas desde hace varios meses, por períodos mucho más largos de tiempo, y hacia zonas mucho más distantes de la ciudad (en relación a nuestra casa) ...ciertamente con la mirada entre inquieta y tolerante de los padres, pero...con la consecuencia, desde mi punto de vista, de que son mucho más autónomas y, sobretodo, y según como cada quien lo trabaje, mucho más reflexivas y responsables (o no) con su quehacer. Ganar en libertad (léase desde mi punto de vista) es obligatoriamente, obligar a ganar en responsabilidad. Y en ello trabajo.

M. me decía que por qué estas niñas no se quedaban en su barrio, que no había necesidad de ir tan lejos, siendo aún tan niñas. Y la explicación más evidente, es que no tienen un barrio común (porque el equipo es un club independiente y no asociado a ningún centro educativo) y cada una vive en un sitio distinto. Ciertamente, veo muchas ventajas en que hagan esto (y también algunos riesgos) por eso intento acompañar (en el caso de mi hija) un poco más de cerca. Contrastando caminos, compañías ajenas al club (que ya aparecen en esas salidas los del equipo de baloncesto masculino independiente de la ciudad) y conversando mucho y más que nunca. También y a veces lo olvidamos, y es importante, recordando como eramos nosotros entonces....

Tras esas salidas, con H. hacemos un recorrido nominal de las zonas transitadas, hablamos de lo hecho, de lo visto, de los encuentros con otros conocidos, y siempre los hay!!! porque las calles recorridas son las del Centro de la Ciudad,  de las anécdotas del día o de la tarde-noche, de las picardías del emparejamiento con los del equipo masculino...que les llegan a todas del hombro para abajo!!, de su opinión y la mía, del hacer o dejar de hacer...Y sigo de cerca también a esos padres y madres que no son, en su mayoría, de mi barrio, ni de mi escuela, ni de mi entorno vital,...y aprendo con ellos porque me dan pistas también de los espacios relacionales por los que se mueve mi hija.

En algo más de seis meses han sido muchos los cambios, pasamos al instituto de forma fluida y liberándonos de los razonables miedos o dudas iniciales, hemos entrado de lleno al mundo de las nuevas tecnologías y de algunas redes sociales, pasamos a jugar en la Liga Autonómica por lo que los partidos son cada quince días fuera de la ciudad y a veces muy lejos con jornadas de convivencia de todo el día, su entrenadora habla directamente con ellas para organizar detalles de la logística de los partidos y (a veces, solo a veces) con los padres. H y yo, cada vez más, salimos a lugares diferentes (donde su tiempo social y el mio son distintos)...a lo largo del día hablamos (esa fue la principal razón para darle el móvil), nos mandamos alguna foto y sobretodo en la noche las vemos todas...Digamos que el "acompañamiento" ha pasado en gran medida de ser físico a ser -aún más que antes- emocional. Y es ahora cuando más veo la fortaleza del vinculo que nos une.

A mi hija le están creciendo las alas (cuanto lo celebro por ella y por mí)....pero cuido siempre, y cada día más, las raíces que la mantienen sujeta a la tierra. Una tierra que yo me encargo de cuidar, a diario no, a instantes. Que la vida es un suspiro, el tiempo pasa rápido y las posibilidades de perder el rumbo, son infinitas...





domingo, 3 de enero de 2016

CAMAS

Hace unos días, un nuevo viaje nos obligaba a cambiar de cama.

Pensaba en esa última noche, en la cama habitual, además de en el madrugón que me tocaba, en lo que supone la tibieza de los espacios conocidos. Lo reparador que es un sueño tranquilo cuando liberados de las obligaciones, las urgencias y las censuras del día, uno se entrega a los brazos de Morfeo, sabiéndose protegido y resguardado en un rincón amigo...


En esos días, como sucede siempre a la víspera, mientras me acuno en mi cama para dormir esa última noche, tengo una exagerada consciencia del "Mañana no dormiré aquí"... y esa evocación de un amanecer del día siguiente en otro lecho, me extraña; pero también me gusta. Es como si mis sueños fueran distintos, mis sensaciones se renovaran y ese nuevo despertar supusiera siempre una nueva forma de mirar el día...Ese amanecer del ¿Dónde estoy?...¿para qué he venido hasta aquí?...¿qué es lo que toca hacer ahora?

En tu cama estas acostumbrado a su textura, a su olor, a su tibieza, a sus sonidos, que son los de tu noche, esas sensaciones en las que siempre te reconoces. Pensaba en esa cama velando mis sueños, acompañando mis desvelos, en las noches de soledad y de compañía que he pasado en ella. En las veces que la he cedido en nombre de la comodidad y la libertad.

Y como una cosa lleva a la otra, entonces pensé en las camas de este año, las camas ajenas, que albergaron mi sueño. Esas camas ocasionales de los hoteles que velaron nuestro transito viajero y laboral. En  las camas de las casas amigas que posibilitan la continuidad del contacto. Camas tras sobremesas eternas, camas que llegaron tras apagarse el ruido del día, camas que son ese hogar compartido con los amigos y la familia de roce. Camas planificadas y alguna que otra sobrevenida.



Que suerte tener amigos que te ofrezcan una cama...pienso en cuantos de mis amigos de hoy han nacido de la posibilidad de un hogar que velara nuestros sueños compartidos...y cuando digo cama, digo sofá, tienda de campaña o hamaca...porque para dormir solo hace falta tener sueño y sueños, sentirte segura de dejarte caer en brazos del rey de los sueños, tener en quién y qué pensar...

Duermo poco, pero duermo bien. Y eso es un regalo. Y es un regalo también mi cama de estos días que me regala directamente un amanecer con solo abrir los ojos. Sí, en estos días, todos los días... "Amanece, que no es poco"





sábado, 13 de septiembre de 2014

EMPEZAR

La llegada progresiva del final del verano tiende a envolvernos en una cierta nostalgia por las cosas buenas que acaban. Y yo soy dada a las nostalgias y a veces me pasan factura. 

Tras la última factura veraniega importante, hace ya un par de años, decidí que cuando el verano acabara en su luz, su calor, su sin-horario y sus fiestas, yo iba a enfocar mi mirada en todas las cosas buenas que empezaban, que los comienzos siempre me han resultado especialmente inspiradores...y en ello andamos.

Pienso que...

...sigue amaneciendo para mi y para los que quiero, ¿es que acaso habrá algo mejor que eso?. Y amanecemos con salud, que lo demás llega, va llegando, se consigue.

...cuando dejas las vacaciones para el final del verano, que es lo que siempre me ha gustado, volver de ellas; coincidiendo con los cambios de final de temporada, siempre te ofrece un agradable sabor a reencuentro. Sí, me encuentro otra vez con las cosas que forman parte de nuestra cotidianidad, esas que nos acompañan a lo largo del resto de estaciones. Estos han sido días de muchos encuentros. De abrazos y sonrisas amplias. De alegría. De afecto. Estamos en ferias, sigue el buen tiempo. Todo ayuda.

...empieza a sentirse la que aún es brisa fresca y la brisa fresca, refresca. Lo refresca y alivia todo. Lo suaviza. Y no está mal.

...empieza o empezará a transformarse el paisaje natural y a los colores del otoño casi, casi, nada le gana. Planes de otoño, sí. Nada mejor que hacer planes.

...H. coge sus libros, los nuevos y los usados, y los huele. Mi hija es una chica de olores. Se entusiasma, se emociona. Le encanta volver al cole. Los abre, revisa los contenidos. Me mira y me dice tajante: "Que lo sepas, voy a suspender". Yo sonrío y pienso queda inaugurado el curso escolar 2014-2015. Y sonrió porque ¿Qué hacer?...empezaremos la batalla de convencerla (que es la parte más difícil) de que no será así, si trabajamos por evitarlo (porque capaz, es). Lo que más me gusta de H. es todo lo que me obliga a aprender.

...comienza el baloncesto, comienzan los scouts, comienzan las extraescolares. Se reduce nuestro tiempo sí, pero crecen los espacios de relación y crecimiento. Veo a H. madurar física y emocionalmente a pasos agigantados y mucha responsabilidad tienen en ello los grupos en los que se mueve y las experiencias de trabajo en equipo que esos espacios posibilitan. Como me gusta mirar atrás y confirmar que, desde mis dudas e inexperiencia, he ido tomando buenas decisiones para mi hija. 

...comienza el reto (y es que me gustan los retos) de hacer frente al pesimismo académico de H., a la mala fama que precede a la profesora que le ha tocado y que ya se vislumbra pero de la que ella aún no es consciente (y que dure). El reto de compensar esa balanza después de dos años de bonanza con una maestra a la que nunca le agradeceremos lo suficiente el bien emocional que ha hecho a nuestros hijos e hijas. Unas son de cal y otras de arena y la vida siempre te ofrece de las dos. Más vale que aprendas a saborear las unas y a esquivar en la medida posible las otras.

...comienza (siguen) los retos laborales, que no son pocos y son complejos. Que no tienen fin. Que nos obligan a crear y redefinir. A tolerar algunas cosas, a mantener con convicción otras, a animar, postergar y priorizar. A defender a pesar del conflicto. A disfrutar de los avances aunque sean pequeños. A ver los espacios de consenso y reconocimiento a través de esos cristales a veces tan opacos. Tiempo de seguir cultivando la sabiduría y la serenidad, desde el equilibrio entre la razón y la emoción. Respiremos, sonriamos, acompañemos. No podemos rendirnos.

...construir planes en el futuro siempre nos ayuda a seguir caminando. Nos encontraremos otra vez, familia, amigos, verano. Mientras prometemos disfrutar del camino.







domingo, 22 de septiembre de 2013

LOGROS

En unos días finalizará la jornada laboral continua que hago durante los meses de verano. En unos días, no sé cuantos, comenzará a refrescar el tiempo. Mucho tardó en llegar el sol y el calor, pero también mucho se está quedando. Hemos iniciado el curso escolar. Los amigos ya hablan de ir a la Sierra a recoger castañas.  En unas horas celebraremos el equinoccio de otoño en este lado del mundo. Hemos regresado esta semana de las vacaciones tardías. Sí, cambia, todo cambia.

Quizás por esa serie de cambios regulares yo hago mi particular recuento de logros veraniegos.

No ha sido el más intenso, ni el más disfrutado de mis veranos pero con haberlo sobrevivido con bienestar, nos damos por satisfechos. Importante ese ejercicio de darse cuenta de las cosas que se tienen y no sólo de aquellas que están ausentes.

Me quedo con dos.

Primero, he vuelto a disfrutar de la cotidianidad de los días con mis padres. Y sigue siendo tan significativo para mi. Al hacerlo vivo dos procesos, les hago participes de mi mundo, de las cosas y las gentes que me acompañan, que me alimentan, les muestro mi vida, una vida que tiene mucho de lo que ellos posibilitaron. Intento devolverles la tranquilidad de mi bienestar, a ellos; que tanto han tenido que padecer mi lejanía física. Y, al hacerlo, también me descubro en ellos, reconozco cuantas cosas en mi les pertecen en origen. El gusto por el hogar, la bienvenida a los amigos, las madrugadas para salir a vivir, el irnos pronto a la cama, el amor por la naturaleza y las cosas sencillas...veo mi huella genética y me provoca ternura. Algunas cosas hacen incierto el futuro de los siguientes encuentros y, cada uno a su manera, busca formulas emocionales para garantizarlos. Cuando los planes de verse otra vez son inciertos, ayuda hacer promesas, porque hay que mantener viva la llama de la esperanza. 

Segundo, le hemos ganado la batalla a los problemas de Matemáticas. H. terminó el curso escolar con la certeza (ella siempre es una mujer de certezas) de que ella, para los problemas, no servía. Y, cierto era, porque ni siquiera lo intentaba. Simplemente veía el enunciado y lo siguiente era echar a cara o cruz la respuesta. Tras los primeros fracasos en el razonamiento asumió (decidió) que eso no era para ella y se rindió. Vivimos de las rentas del primer trimestre y así aprobamos Mates pero por los pelos. Esto tenía mal pronóstico. Y digo tenía porque a fuerza de practicar problemas, acompañarla en el razonamiento, resolver adecuadamente los primeros y REFORZAR hasta la saciedad esos logros, ahora ya sabe que puede. 

Y el reforzar va en mayúsculas porque he ido un paso más allá de lo habitual. 

Como su discurso era tan intensamente negativo, a medida que hemos ido teniendo éxito la he obligado a mirarse en el espejo y cambiar su "NUNCA resuelvo bien un problema" por un "A VECES, CUANDO LO PIENSO DESPACIO, sé resolver problemas". Y luego pasamos al MUCHAS VECES... para terminar con "cuando hay un problema, lo pienso, estoy atenta a los detalles y lo resuelvo". Delante del espejo, una, dos, tres veces...las que hicieran falta hasta sacarle una sonrisa. Hemos pasado del 2% resuelto con éxito -por azar-, a más del 90%. Simplemente se dio la oportunidad. Bueno más bien le obligué a dársela. Lo he hecho en tono jovial, exagerando mi emoción, teatralizando la alegría del logro pero he sido absolutamente firme en algo. Tenía que decírselo a sí misma ante el espejo, mirándose. Y he logrado, hemos logrado, que se lo crea.

Qué bien!!.

Y son dos hechos pequeños, a veces obvios para quien los mira sin detenerse en ellos, pero son muy significativos, hablan de la vida que tenemos y tendremos y sobretodo hablan de la esperanza. Y sin esperanza (y el trabajo que supone construirla), es imposible avanzar.

Avanzamos sí, sin prisa y sin pausa.




jueves, 12 de septiembre de 2013

ESTAR DE VACACIONES...

Que bien se vive cuando tienes vacaciones. Una obviedad. O no.

Hasta este año, mis vacaciones siempre requerían no sólo de un cese de actividad, sino también de un cambio de paisaje. Desde que tengo memoria (y sueldos). Tener tiempo ha sido siempre, tener viajes. Irnos del paisaje cotidiano para reencontrar otros, para que entonces, realmente, con el cambio de escenario, la vida fuera otra.

Este año por diversas circunstancias no ha podido ser y buena parte de este período vacacional que aún disfruto (siempre me han gustado las vacaciones a destiempo), las tengo manteniéndonos en nuestra casa, en nuestra ciudad, sin hacer cosas especialmente diferentes salvo disfrutar del buen tiempo, que no nos acompaña siempre. Y ha estado bien.

Esta semana H. ya ha empezado sus clases. Sus rutinas cotidianas son aquellas que más nos ocupan el día a día, levantarse, ir al cole, comer, descansar-jugar, hacer deberes (sí señores sí, ya hemos empezado), jugar, ducharse, cenar y a la cama...A mi alrededor ya todos trabajan porque a finales de agosto se vuelve. Se vuelve, cuando yo he elegido irme.

Esta semana, estar de vacaciones ha resultado peculiar porque me permite ver lo que sería de mi vida, si yo no trabajara o no lo hiciera en todo el horario que lo hago. Me permite ver lo que me pierdo casi todo el año, sin querer decir, ni mucho menos, que quisiera que así fuera siempre. Necesito y quiero trabajar para otras cosas. Sin embargo al hacerlo me pierdo...

...dormir siete horas que es lo que recomiendan los médicos para garantizar un buen reposo. Duermo 5-6 y puedo funcionar bien (de hecho es de allí de donde estiramos el tiempo)...pero se nota la diferencia no al comienzo del día, sino al final. Al final del día cuando necesitas soltar el lastre que te acompaña siempre. Acurrucarte al lado de los amados o de los soñados y desconectar.

...acompañar a H. al cole a la hora en que entran la mayor parte o, incluso ahora, el resto de niños de su clase. Ahora hablo con las madres de los amigos de mi hija, saludo a sus hijos, bromeo con ellos. Preparo el futuro.

...Me pierdo el cocinar como me gusta, con ilusión, a fuego lento, comprando al día y sin prisas en las tiendas pequeñas, las del barrio. Y con ello sorprender a mi hija que agradecida me dice: Tu comida es más rica!. A poco que le ponga ya lo logro pero aún así ella debe quedarse en el comedor un día y el resto hacemos malabares para comer recién hecho y calentito.

...Lamento no tener la posibilidad de hacer las gestiones que todos necesitamos hacer (...y menos mal que existe Internet) sin pedir permiso en el trabajo.

...Me perido el cuidar mi hogar, ...pintar las gastadas paredes, limpiar las ventanas, cultivar plantas, arreglar el DVD, quedar con el fontanero, se convierten en las últimas prioridades en un día cargado de necesidades mas urgentes.

...Descarto el pasear por la ciudad, al menos hacerlo a destiempo (y por lo tanto con menos gente) que es como lo prefiero...

...Me pierdo la oportunidad de leer porque en otros momentos el casancio me puede.



...el hacer las cosas cuando quiero y sin mirar el reloj constantemente, el de pulsera o el interno.

...el ir a recoger a mi hija al cole cuando sale y pasar la tarde con ella jugando, supervisando su trabajo académico, educandola que para eso soy su madre

Lamento que H. sea la mayor víctima, no de mi falta de vacaciones, sino de la falta de sincronía entre su carga horaria y la mía (ella va 25 horas al cole y yo 35 a la oficina). Haz malabares para ocupar esas días, más los lleva y trae. Sin pareja/ sin abuelos/ sin familia al alcance de tu mano.

Miro esta vida con nostalgia y al mismo tiempo soy consciente de que mi realidad no es mala. Tengo amigos que valen tanto como una familia (y la vida me dan), tengo un trabajo que no sólo me aporta un sueldo digno sino que me gusta en lo humano y en lo profesional que allí comparto, tengo medidas de conciliación y flexibilidad que, a pesar de mi queja, me hacen la vida más fácil y tengo (tenemos) también salud...

Pienso en quienes no tienen nada de esto. En mis fortunas y mis ausencias, en las de todos los días del año, y en las de estos días...



Mañana acaban estos días de descanso. Como ya decía ayer: el futuro nos espera.


martes, 11 de junio de 2013

LO IMPORTANTE ES LA ACTITUD...


H. y yo estudiamos matemáticas, sí estudiamos ambas, reconozco que aún soy capaz de reaprender cosas que había olvidado por desuso. Estudiamos, entonces, de buen grado, queremos -más ella que yo- sacar un diez. Ella lo anhela, pero lo cree imposible. Un diez que a mi me da igual, pero del que la creo capaz. Dos formas de ver la vida, así somos de entrada.


Quiero ayudarla a conseguirlo y me topo con sus dificultades, que creo están menos en sus posibles capacidades, y más en sus tajantes actitudes y percepciones frente al aprendizaje escolar, o tendré que decir ¿ante el fracaso?.

Último tema de Matemáticas de 3º de Primaria, "Los datos y su representación gráfica". Ella misma me lo dice: "Esto es muy fácil mamá, es como dibujar". Exactamente querida, es decir cosas con dibujos y a ti te encanta dibujar.

Repasamos uno de los dos conceptos teóricos: La Moda. "La moda es el dato que más se repite dentro de una Tabla de datos"....Leemos, memorizamos, decimos con otras palabras, repetimos la información fundamental del concepto "más"... Creo que lo tenemos. Dejo pasar unos minutos mientras hacemos otras cosas. Y vuelvo.

- ¿Qué es la Moda?. Me mira. Titubea...
- "...es el dato que está en la tabla de datos..."
- Veo que tienes la idea pero hay algo importante que se te olvida. Piénsalo.
- Es el dato de la tabla, ya te lo he dicho!
- H. dicho así no está bien,  te falta algo pequeño pero muy importante, sin esa parte no estás hablando de la moda, sino de todos los datos.

Se enfada, se tensa...
 - Ya te lo he dicho!!!
 Para evitar la escalada....Le pido volver a leerlo....

Lo lee y me dice.
- Ves! es lo que dije!!
- No me has dicho lo que pone el libro. A lo que tu dices le falta esto: "más se repite" y eso es lo más importante. Lo puedes decir con otras palabras pero esa idea debe estar y en tu explicación no estaba.
- Pues no lo dije, pero lo pensé!!!
- Puede ser...pero si no logras decir o escribir lo que piensas, los profesores no pueden evaluarte en todo lo que sabes.

Y respiro y trato de quitarle hierro al asunto pero me preocupa. Porque cada vez más, "es el dato que más se repite". Esa resistencia, no a aceptar sus dificultades, sino a aceptar su falta de éxito a la primera. Y se está volviendo frágil frente a su sensación de fracaso porque no se está dando la oportunidad de pensar, de reflexionar, de aprender. Puede con ella la necesidad de ganar. Y empieza a ver estas pérdidas como algo esencial e irremediable y no como algo circunstancial, y con posibilidades de cambiar. Y de cambiar para mejor.

¿Cómo puede corregir un error, suplir una carencia o resolver un problema si le cuesta aceptar su existencia? Y creo que le cuesta porque piensa que la define. No lo vive como un reto, sino como un estigma. Y nuestro sistema escolar tan proclive a estigmatizar se lo va a poner en bandeja de plata así que no necesitamos ayudarlo. Al contrario, debemos luchar contra él. Pero no se bien como hacerlo.

Mi hija se está convirtiendo en su enemiga y tendrá que vencer sus miedos para ser tan grande como puede ser. Me pregunto si desde mis certezas y mi amor incondicional sabré guiarla para que transite ese camino de piedras. Cruzo los dedos para que encuentre maestros que sepan entenderlo y modelarlo sanamente. Porque sí, tristemente, creo que es una cuestión de suerte. Y no debería.







viernes, 31 de mayo de 2013

CICLOS Y CICLONES....

Hace unos meses yo sentía que me ahogaba...

...pero sucede otra vez, el tiempo pasa, todo es un ciclo que se cumple riguroso. Cuando llega el otoño, mi estación preferida del año, yo inicio un ciclo que me llena de tormentas, me clavo como nunca un reloj al pecho y al cerebro, y empiezo a sacar cuentas, a contar minutos, a hacer encaje de bolillos entre trabajo y escuela. En esos  largos meses siento el viento como un ciclón que siempre amenaza, que siempre me lleva (nos lleva), corriendo de un lado a otro, o quizás no corriendo, pero sí a un ritmo más rápido que el deseado. Con lo que a mi me gusta pasear!.


...pero hoy acaba Mayo y yo recupero buena parte de mi vida. No en horas, que al final son las
mismas, sino en rutinas. A partir de hoy, mis tardes son mías. Ya no juego al tetrics sino más bien al mikado y realmente me gusta más, cada vez es distinto y hay más posibilidades y retos. No todo es encajar, no todo es correr para encajar, sino que es una sorpresa y una posibilidad, y tu eres más dueño de tus posibilidades. Es estrategia y riesgo. Y eso me resulta sin duda más apetecible.

Y me acuerdo como si fuera hoy de la tristeza que sentía en aquella tarde que me despedía de muchas cosas. Y pienso en lo vivido desde entonces. Pienso, en que las cosas que perdía aquella tarde, están aquí otra vez, porque son mías, sólo tengo que dejar que el tiempo pase. Y pienso que este es, este año más que nunca, un año de aprendizaje.

Porque este ha sido un año escolar compartido. Madre e hija, cada una a su escuela, a experimentar y aprender. H. ha descubierto con pasión y con dolor el mundo de los deberes. Por suerte, lo ha hecho de la mano de la mejor de las maestras posibles. Este año nos asoma a lo que será un camino difícil, un anticipo de los esfuerzos y de la constancia que necesitaremos para avanzar.

Yo, por mi parte, he vuelto a estudiar, o más bien a aprender, que no es lo mismo. Y, realmente, con buenos maestros, es una delicia. Y M. sigue siendolo pero tiene razón, los años a los dos nos han hecho mejores. Más sabios pero también más humildes. Y se nota. En estos meses, además de ser madre he sido más cosas. He vuelto a pensar en mi de forma sostenida. En mi como mujer, en mi como profesional. Vuelvo a confiar en el valor de aquello que tanto me ha gustado hacer siempre y se estaba desdibujando entre papeles de auditorías. Me gusta la psicología y me gusta sentirme útil. En este tiempo de emociones exacerbadas ha venido muy bien agudizar la mirada y organizar la estrategia para ver todo lo positivo que seguimos teniendo.

Así que dio mucho de sí, a pesar de mi tristeza. Avancé, crecí, maduré, cerré y abrí, recuperé y despedí, reí y lloré. Abracé. Escribí. Ayudé, pedí,...hice tantas cosas y el tiempo pasó y estamos aquí, otra vez... Vivas y con muchas ganas.

 Verano, aunque estás indeciso, bienvenidas sean tus tardes...por echarnos unas risas siempre en buena compañía. Por todos los viajes que llegarán. Por todo el tiempo que nos dedicaremos a jugar, a brillar y, sin duda, a amar.





miércoles, 29 de mayo de 2013

CALENDARIO

...en julio de 1989 terminé mi carrera y con ella abandoné el calendario escolar. Por aquel entonces yo vivía en un país sin estaciones. Lo que hacíamos o no, lo decidíamos las personas, no la climatología. Julio o Diciembre daba igual, siempre era posible escaparse al mar. El Mar es la imagen primaria de lo que son para mi las vacaciones.


...en 1992 decidí ser estudiante otra vez . Serlo desde la posición del que está de vuelta, del que ya es mayor, del que ya decide porque cumplió parte del camino,  te permite ciertas licencias que por ese entonces sólo condicionaba, y cuánto!, el que yo hubiera decidido mudarme a un país con estaciones. Ya Julio y Diciembre no eran iguales. Durante un tiempo y gracias a los medios, las personas y los sueños, me escapaba al Sur huyendo de este invierno del Norte que no era nada sutil. Así, mis otoños en inviernos tuvieron mucho de suaves primaveras .

...desde que tengo hija he vuelto al calendario escolar. Y que poco me gusta ese corsé. Sí, he vuelto a ser estudiante, aunque no voy a clases.Y lo que más extraño es irme de vacaciones cuando quiero, en lugar de hacerlo cuando puedo, restringiendome a algunos meses del año. Meses en los que habitualmente toman vacaciones buena parte de los muchos habitantes de este país. Así que, somos muchos, los mismos meses, en los mismos sitios. Y a mi me atormentan los grandes grupos.




La incierta llegada de este verano, cuando hace días que nuestras horas de luz han crecido, cuando estoy a las puertas de mis tardes libres, aunque aún falten meses para mis vacaciones, me han hecho pensar en ésto nuevamente. Y como con todas esas cosas que me suponen un esfuerzo (trivial, frente a otros grandes retos) pienso que es un esfuerzo temporal porque ella también, tarde o temprano, dejará el calendario escolar.

Y sueño con que podamos irnos de vacaciones a destiempo  a tu tierra y a la mía. Tierras donde son la lluvia y el sol los que marcan las diferencias. Donde son los metros de altitud sobre el nivel del mar, los que determinan el frio que sentimos. Metros que son muchos, en mi caso, si pensamos en este lugar pero que definitivamente son inmensos si pensamos en el tuyo.



Y es que tu y yo tenemos tanto en común. Y lo que nos queda... No sabes cuanto anhelo que ese sueño nos reencuentre con lo que somos, y nos alivie de lo que debemos ser, y a veces pesa. Aunque soy consciente, lo contrario, también.

viernes, 12 de abril de 2013

ARTES Y OFICIOS...

Cuando yo era niña mi padre era carpintero.

Desde siempre, papá ha sido muchas cosas. Todas las que tuvo oportunidad de ser.

Mi padre nació en una época cargada de necesidad y por eso aprendió desde niño a buscar oportunidades que pudieran satisfacerlas. En ese camino, aprendió muchas cosas. A lo largo de la vida eso le ha permitido hacer un poco de todo. Y todo lo que le tocó, trató de hacerlo siempre de la mejor manera posible.

He visto a mis padres trabajar toda su vida. Casi siempre más de lo que deseábamos mi hermano y yo aunque fuéramos poco conscientes de ello. Casi siempre más de lo que era preciso cuando ya no era necesario...pero no era de eso de lo que quería hablar.

Llevo unos días lidiando con los artes y oficios de la construcción: fontanería, albañilería, pintura...y se me hace todo un mundo y cuesta arriba. Yo siempre tuve un padre que se encargó de estas cosas y nunca aprendí a resolverlas. Hasta ahora he vivido rodeada de manitas que siempre resolvieron los problemas domésticos y ahora me siento algo desnuda, lidiando con los males de la casa, viendo grietas y desperfectos, algunos manejables otros inasumibles, aunque tengo la sensación de que no deberían serlo. Me pregunto ¿Por qué, si tenía un maestro en casa, nunca aprendí?...siempre estaba él dispuesto a hacer, y lo hacía perfecto, por eso yo soy una chapuzas. No me gusta. No quiero hacerlo. No sé hacerlo.

A veces no soy capaz de ver las cosas materiales que tengo alrededor, no me fijo en las cosas porque la gente me distrae. Me fijo en la gente. Quizás por eso soy incapaz de pensar en cómo arreglar todo ésto porque lo que hago es pensar en papá, en nuestra casa, en mi infancia. 

Mi papá era carpintero para hacer en serie una cosa concreta pero en sus ratos libres hizo la cocina de nuestra casa, hizo nuestras camas y mesas de estudio, y eso que nos esperaba como sorpresa tras las puntuales vacaciones que tuvimos de niños, es lo que se ha quedado en mi memoria.


En estos días me pregunto qué hago con estas grietas, cómo arreglar este trozo de parquet, qué hago con la cisterna del water y por ello pienso mucho en mi padre, pienso mucho en los hombres en general aunque me molesta el topicazo, y gracias a un par de valientes mujeres matizo mi balanza. 

Me animaré con la pared, llamaré al seguro para lo del parquet (debería pero ya me conozco pasarán más de mil años) y recurriré a una de esas alternativas que te da la fuerza del capital humano para arreglar water. A ver con qué me va mejor.

Papá te quiero, y te echo de menos, de mil maneras, por mil cosas, antes de tiempo...

viernes, 26 de octubre de 2012

DEBERES Y DERECHOS...

Desde que soy madre, el significado de la palabra deberes ha cambiado la priorización de sus acepciones. Desde que soy madre ya no pienso en la primera, vamos, la de toda la vida, sino que pienso en la tercera.

Desde que mi hija va a la escuela escucho a muchas madres quejarse de "los deberes" de sus hijos, a veces, porque empiezan demasiado pronto, a veces por que no empiezan, a veces porque son muchos y otras porque son pocos. Hay para todos los gustos.

Desde que soy madre y hablo mucho de todo lo que la maternidad (y la paternidad claro!) trae a tu vida, he leido y compartido más sobre educación, de lo que lo hice antes, o al menos desde otra cara. No desde esas múltiples teorías que estudiábamos años ha en Psicología Escolar sino de lo que realmente aprendemos y cómo lo aprendemos.

Cuando H., mi hija, terminó el segundo curso de educación primaria experimentó dos procesos emocionales negativos que tiñeron buena parte de los primeros días de vacaciones. Sí, incluso de las maravillosas y anheladas vacaciones!. 

Uno de ellos fue el duelo. Dejaba atrás, sin el compartir de todos los días, a sus compañeros de clase -a los que adora- y; además, dos niñas de su clase se iban del cole y ya sabía que no las vería el siguiente curso. 

El otro, el miedo a pasar a tercero. Miedo entendido como en el diccionario: estado de alerta que nos protege, o de angustia que nos sobrecoge, ante la presencia de algo que estimamos nos dañará. Ese señor desagradable ha estado acompañando a mi niña todo el verano y cada vez que se acordaba de ello me decía. "Mamá, yo no quiero pasar a 3º...ponen muchos deberes y no voy a poder". 

Dicen que el miedo surge por la presencia de un peligro, sea real o imaginario. En ese sentido, yo entendía que su miedo se basaba, en su desbordada imaginación.  Ésta era alimentada por toda clase de leyendas escolares construidas por los del  4º curso. Ellos promocionaban así su honor y valentía por haberlos superado. 

Pero, me equivoqué.

Llevamos algo menos de dos meses de clases y no puedo menos que reconocer que lo miedos de mi hija eran plenamente fundados. El peligro es real.

Hoy es viernes. Mi mayor placer de esta tarde lluviosa es ver a mi hija jugar, descansar, estar relajada. Es la primera vez que puede hacerlo esta semana. Pero esta es una sensación que arrastro desde hace varias.

Los deberes de mi hija se han comido su tiempo libre; bueno que digo "su tiempo", se han comido nuestro tiempo libre. 

Trabajamos cada una a su manera, cubrimos necesidades básicas-básicas (comemos, dormimos, nos aseamos,...) y de resto, hacemos deberes. Eso salpicado dos veces a la semana por las dos horas que juega al baloncesto y la vida le dan!!!. Alguna que otra hora más que bien la valían los amigos que nos visitaron y aquellos con los que nos encontramos. Gracias chicas!. pero...nada más!!!!

Hace semanas que arrastro la sensación de que es imposible acabar un día jugando, leyendo un libro, viendo una peli, montando un campamento de indios o jugando a las muñecas...existen unos monstruos en forma de fichas de Lengua, Mates, Cono, Inglés que nos roban la vida a las dos...y nos vamos a la cama pensando en ellos y nos levantamos pensando en ellos (porque no los terminamos)...

Y digo yo, además de deberes, ¿no habrá derechos?...

...el derecho a aprender de forma menos traumática.
...el derecho a descansar y a perder el tiempo.
...algo tan simple (y tan mágico) como el derecho a jugar. Y tan sanador.
...el derecho a disfrutar de la escuela y de un proceso educativo que le haga sentir el placer de descubrir y aprender.
...el derecho a compartir un tiempo en el que yo sea madre y no maestra de contenidos formales.
...el derecho a estar con sus amigos haciendo el tonto (o el listo)
...el derecho a disfrutar del entorno: de los parques, las plazas, las piscinas, las canchas de juego, las bicis, los patines, los árboles, los juguetes.
...el derecho de tener tiempo para distraerse, para soñar, para imaginar, para crear.
...el derecho a no conocer el estrés, la tensión, el miedo, el agobio... con tan sólo ocho años.

Creo firmemente en el esfuerzo, en el aprendizaje y en el logro pero además creo en la vida, y estas semanas tengo la terrible sensación de que a mi hija y a mí se nos va la vida haciendo deberes. Y no quiero.



viernes, 19 de octubre de 2012

LÁGRIMAS...

He sido siempre una mujer llorona, lo cual, ciertamente no me molesta. Como se que soy una mujer fuerte y valiente, llorar me humaniza. Me devuelve a mi propia sensibilidad y fragilidad. Lloro porque siento, y sintiendo sé que estoy viva.

Anoche lloré mucho, hoy todavía no puedo controlarlo. Hacía mucho que no lloraba. Llorar de verdad. Quiero decir, llorar desconsoladamente. Y he llorado por lo que sin duda me ha hecho llorar más en la vida: La Rabia. Aunque he llorado mucho me cuesta imaginar mejor vida de la que he tenido. Soy una mujer bastante feliz, bastante optimista, bastante positiva. La vida me ha tratado bien y yo le correspondo, eso sí con mucho respeto a los que no han tenido la suerte que he tenido yo y han tenido vidas que duelen de sólo nombrarlas.

Cuando lloro siempre me acuerdo de mis grandes paños de lágrimas. Mi madre, a quien yo de adolescente decía: "ven y abrázame que quiero llorar"...cogía el paquete de kleenex y podía pasar una hora llorando. Todavía lo recuerdo y sonrío. Qué valiente y serena es mi madre que simplemente me abrazaba y después de explorar un poco aceptaba que no pasaba nada especial, sólo necesitaba llorar y que me abrazaran.

Después vino P. otro valiente!...En ese tiempo universitario, muchos más claros mis motivos para el llanto, P. fue un compañero valioso que me hizo aprender mucho de mi misma y me animó a seguir siendo valiente. Mis sesiones de llanto con él siempre, siempre, terminaban en sonrisas y abrazos. Supongo que por eso, aunque nuestras vidas se han cruzado poco desde entonces, nuestra relación es especial.  Creo que aunque ninguno de los dos habla ya de ello, fue intenso lo que nos unió aunque cada uno estaba viviendo una historia personal distinta.

La etapa española ciertamente ha tenido más focalizados los llantos y de todo hemos tenido. Hace unos años, mi buen amor, un día de la nada, me dijo al escuchar esta canción. Eso me lo enseñaste tu, que se podía llorar de alegría y es verdad, juntos hemos llorado mucho, por muchas cosas, entre ellas de alegría, por buenos motivos y por otros claro está que no lo fueron tanto. Intensos somos, sí señor.

Pero, lo más duro es siempre la rabia. Llorar de indignación, de frustración, de impotencia. Quizás estoy muy cansada y es verdad, cansada soy más sensible, pero hay cosas que no entiendo (y que tengo claro no quiero entender, porque no son validas!!!). Y sentirlas, verlas llegar como una obligación arbitraria, como un discurso sin fundamento, como un monólogo atemporal ajeno a la realidad humana en la que nos estamos moviendo, me duele, me duele mucho. Y lloro sí porque siento y estos días parece que no tiene fin y que, cómo no, cualquiera que se nos acerque tiene que aprender a nadar.

         Y lo que nos queda...


lunes, 15 de octubre de 2012

DETRAS DE LA FIESTA...

Ayer, como perfecta propuesta para una tarde fría de otoño, fuimos a merendar a casa de una amiga. Ella vive sola, y habíamos quedado también con otra pareja de amigos, que recién espera a su primer hijo.

Por avatares de la vida, la mayor parte de mi círculo social cercano, no tiene hijos y, a mi niña, los primos le quedan también bastante lejos. Por suerte, entre el cole, el patio de mi casa -que es particular-, el baloncesto y los scouts que pronto iniciará, creo que la dosis de pares la tiene cubierta. En este puente, que ha sido largo, H. ha estado más de la mitad del tiempo de ocio rodeada de niños y disfrutando. Y yo con ella, en la distancia, pero celebrando su felicidad.

En la merienda de ayer, yo esperaba encontrarme con mis amigos y charlar con ellos tras muchas semanas sin compartir. Semanas cargadas además de algunas novedades que necesitaban comentarse. Como temí que se aburriera acordamos que llevaría algo para jugar ella, "consigo misma", que a veces toca.


En los últimos tiempos la verdad es que está espléndida, la veo crecer y madurar y siento que se me hace mayor, con cierta nostalgia y con mucho orgullo. Pienso  en el camino de valientes que ambas hemos transitado para llegar aquí . Pienso en el camino de héroes que nos queda por recorrer en los años venideros. Cierto es, que puestas en nuestras manos, las dificultades que vienen, nos pertenecen a ambas. Las pasadas eran producto de una suerte de azares (malos y buenos) y de injusticias varias, todas ellas malas. Y a pesar de ello, hemos sobrevivido.

Últimamente me rio y emociono mucho con sus historias. Logra algo que todo ser que ama cree imposible; amar, aún más, al día siguiente.

Llegamos y comenzamos juntos a merendar y charlar y como siempre la cuentacuentos (léase ella) comenzó a cautivarnos con sus aventuras, logros y reflexiones. La verdad es que es una fiesta estar con ella. El mundo de los niños hace más ligero nuestro propio mundo. Hasta yo, que ya me sé la mitad de las historias, batallitas y aventuras, me he reído y emocionado con todo. Cuatro a su alrededor bajo el hechizo de su mirada, de su sonrisa y de su inocencia. Pensaba ayer mirándola, que tiene un don, el de regalar felicidad...

Pasado un rato largo, los adultos comenzamos a necesitar narrarnos y es allí donde empiezan las dificultades. Esas que yo no se manejar en solitario. 

Ante cada pregunta o comentario no dirigido a ella, una interrupción brusca, fuera de lugar. Ante dos o tres minutos de charla que no la incluyera, una demanda de atención directa; por las buenas (haciendo un comentario a cuento gracioso) por las malas (me pongo la tartera en la cabeza porque parece un gorro). Comienza la tensión (la mia y la de ella)...

Cuanta dificultad para no ser el centro de atención, para aceptar que ahora le toca el turno a los otros, para entender que ahora toca escuchar, o salir a jugar solita, o ponerse a pintar o a explorar. No, ella no puede. Si algo ha de pasar, comienza y termina en ella. Y entonces, su magia, se me desdibuja. Y la fiesta se estropea.

D., que con los años me ha enseñado que es un sabio en asuntos de niños, la animó para ir a buscar a la perra e ir a pasear un rato los dos solos. Entonces, sólo entonces, nosotras pudimos conversar serenamente, de viajes, de planes, de personas, de sueños...A nosotras nos dió tregua y ella volvió feliz. Bravo por todos!. Pero cuando D. no está, cuando nadie puede hacerla el centro de su mundo, H., el eje de mi mundo, sufre. Y yo con ella, por ella. Siento, que, queriendo o no, me sabotea la escasa vida que tengo. O es conmigo, o no es, así de simple.

Y ahora, cuando todas son compañías afectuosas, compañías que como yo aman su presencia en nuestra vida, entonces el mal es menor pero después...

Yo, que veo el mal mayor, lo que observo es su dificultad para entender que la riqueza del estar con otros, es el compartir a dos o más bandas, pero recibiendo y dando....Que el valor de sus historias y aventuras, sólo existe en la medida en que otros también tienen aventuras y pueden narrarlas. Que se aprende mucho viviendo pero tanto como viendo vivir...Que hay que mirar con todo, oir con todo ...pero no sólo nuestras propias historias.


Mis amigos apenas se dan cuenta de eso porque anhelan su presencia y conmigo comparten en algunos otros espacios pero yo, que observo esa dificultad, estoy preocupada. Me encantaría, pero no se explicarlo bien, que el público, nuestro público, me ayudara a enseñarle que los otros son tan importantes como ella. Cuando sólo estamos ella y yo, es más fácil pero no sé, definitivamente no sé, cómo enseñarlo a partir del trío.

Mis amigos lo saben, los trios no me convencen, siempre lo he dicho. El riesgo de exclusión es muy alto....y no queremos más billetes en esa lotería.