Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de febrero de 2017

AFRO Y SAN VALENTÍN

Tengo en casa una preadolescente de pelo Afro.

...y no es solo que lo tenga afro, sino que tiene pelo para dos cabezas.

...a lo largo de estos años (doce) hemos trabajado un día sí y otro también porque se quiera a si misma, en todas sus circunstancias, con sus bondades y desdichas, siempre subjetivas, en cuanto a los determinantes de su dotación genética. Y ese es un trabajo que se construye a base de presencias, de discursos, de miradas y de convicciones.

Su melena afro desde mi punto de vista es espectacular pero coincido con ella en que, para estudiar, más vale que la lleve recogida, por su bienestar académico y, sobretodo, por el de la persona que se sienta detrás de ella. Así, a lo largo de toda primaria; al cole, su cabello ha ido recogido con trenzas (made in home) que sus esfuerzos físicos y emocionales nos han costado, o; con coleta, una solución rápida, sencilla y en un momento dado autogestionable (lo que se agradece en el día a día).

En el último año, con ese despertar a veces radical y a veces sutil de la preadolescencia, H. ya no quiere llevar trenzas (una opción válida), y como con todo, prefiere acabar rápido, para dedicarse el resto del tiempo que parecía sobrarnos, a mirarse en el espejo.

Yo, que desde siempre trabajo para que su autoestima le permita vivir plenamente, sintiéndose maravillosa en todas sus circunstancias, celebro de puertas adentro y con ella, todos sus procesos de reconciliación y enamoramiento, con aquello que es como es y no puede cambiarse.

Ayer, en su instituto, celebraban San Valentín. Con esa excusa, los chicos de los últimos cursos de la ESO organizaron una actividad para recaudar fondos para su viaje de fin de curso. La actividad consistía en encargar semanas atrás, flores (claveles) o chucherías (piruletas o gominolas de corazón) para regalárselos por sorpresa a sus amigos el día de San Valentín . En torno al hecho, se fue creando un clima de expectación y emoción muy gracioso, porque es que H. se emociona con la vida.

Lo interesante del evento para mi ha sido verla vestirse por la mañana y descubrir que había decidido llevar su melena al viento, léase suelto, en todo su esplendor. Entonces he caído en cuenta que a lo largo del año, en aquellas ocasiones en las que quería verse especialmente guapa y llamativa, su opción ha sido llevar ese pelo del que de niña ha renegado "lo suficiente", ese pelo "que sólo le gusta así a los mayores", sí, ese mismo, llevarlo libre y en toda su magnitud. Transformar ese "es que todos me miran" en tono de vergüenza de hace unos años, en "es que me gusta que me miren y tengo con qué"...

Y volvió a casa sí, rodeada de claveles, con las gominolas en el estómago y con "un todo el mundo me dijo que bonito!"; sí, los mayores pero también los menores como ella, que la quieren mucho y que se abren a otros conceptos de lo que es hermoso más allá de lo habitual

H. siempre ha sido poderosa en su ser; pero hay cosas que ha tenido y tiene que conquistar en su empoderamiento personal: su condición de adoptada, el color de su piel, su cabello...y en ello estamos y no nos va mal.




lunes, 3 de agosto de 2015

ELLA

Literalmente no fue ella quien la colocó en mis brazos. Pero yo sí siento ese hilo que desde sus brazos la llevo a los mios.

Hoy hace ocho años que abracé a mi hija por primera vez. Pienso a veces en aquel día, pero cuando esos recuerdos llegan el día del aniversario, pienso más en ella. En su madre etíope. En su madre que lo es, y que al mismo tiempo no pudo serlo.

Pensarla me hace evocar hoy el día de mi cumpleaños. Al salir al cole el amanecer parecía de cuentos. H. emocionada me dice Mira mamá!!! parece que ahí está Dios!!. Le dije, es mi cumpleaños, desde el cielo me están regalando este hermoso amanecer...

Seguro son los abuelos que de esta forma te dicen Feliz Cumpleaños. Contestó. Y también estará mi madre etíope para felicitarte.


La miro y sonrío. ¿Cómo si no?.


Los padres adoptivos tenemos que trabajar nuestro propio vínculo con la familia de origen de nuestros hijos porque al hacerlo -y no es casi nunca una tarea fácil- estamos enseñando a nuestros hijos a integrar esas dos realidades que de alguna forma dan continuidad y fluidez a la historia de vida que les acompaña.


La búsqueda de los orígenes, esos pasos que una persona adoptada o su familia adoptiva emprenden para retomar contacto con su pasado pre-adoptivo son un pilar importante sobre en el que se asentará la base de su identidad personal, de su satisfacción personal. De su felicidad.

A veces sólo se desea tener certezas sobre la identidad de los padres biológicos, otras más bien se desea (y a veces únicamente) obtener informaciones generales sobre el pasado y sus referentes (a veces sin necesidad de identificar a una persona en concreto). Saber sobre las circunstancias, decisiones y azares que les han llevado de una familia a la otra.

Siguen sin ser mayoría las familias en las que el origen, los orígenes de la vida de sus hijos o hijas y sus circunstancias inmediatamente posteriores, son abordados con naturalidad, ayudando a poner palabras a lo que se conoce o a lo que se intuye que pudo haber pasado, incluso a lo desconocido, para permitir completar el puzzle, construir la historia, y si fuera el caso, acompañar en el dolor, siempre sumando afectos que son los que posibilitan la sanación. 

Se fantasea con la idea de que las heridas sanan si no se tocan, olvidando que a veces esas heridas, si no se limpian y curan, explorándolas, pueden dar origen a una infección. Es decir, a un daño mayor. No es fácil curar heridas pero seguro que todos coincidimos en que no por difícil es recomendable dejar de hacerlo


Me alegra que podamos nombrar a la madre de H. que ella pueda entenderla (a fecha de hoy) como un personaje integrado en la narrativa de nuestras vidas. Que imagine que me regala cosas, que me pida que le cuente historias de lo que yo creo o se que pasó. 

Hablamos a veces, sí. No siempre lo hacemos en el mismo tono afectivo pero me siento segura al acompañarla en su dolor, que muchas veces se vuelve mio; sin miedo a la historia que dio origen a "nuestra" historia. Me alegro de sonreirle a lo que sabemos y de ser prudentes con lo que desconocemos. Me alegra caminar despacio aprendiendo del camino.

El amor es para mi un sentimiento incondicional. Y amo todo lo que eres pero también todo lo que eras antes de que llegaras a mi. Le tengo un profundo respeto. Y también una enorme gratitud. 

Nadie dijo que fuera fácil pero estoy segura de que vale la pena.

 



domingo, 1 de marzo de 2015

EMOCIONARIO Capitulo II

Yo pensaba que había empezado el año con menos fuerza que otras veces. Las navidades no habían sido reparadoras, como suelen serlo, sino más bien, lo contrario. 

Pero ayer acabó Febrero, y ha sido agotador..

Emocionario es un libro que recomendé hace algún tiempo, al igual que todos los de esta editorial. Ahora lo retomo porque tengo la sensación de haber sentido tanto este mes, tanto y de tan distintos modos...que he querido buscar una guía que me ayudara a deshacer esta confusa mezcla.

En el vaivén que supone siempre el sentir, mi corazón este mes ha estado monopolizado por cuatro grandes corazonadas.... 

Las incómodas (la ira, la irritación, el desaliento...) al ver la ruina en la que se ha convertido el país que me vio nacer, ese país que recuerdo ya lejano, lleno de virtudes y preso de sus defectos. Ese país vivido, añorado, leído y releído estos días a través de los relatos que otros tejen y destejen desde las celdas donde se encuentran o desde el exilio a donde han ido a parar sin pretenderlo, siempre condenados, siempre sin haber cometido delito alguno.


Las urgentes (el asombro, la irritación, la vergüenza y la decepción) contemplando los métodos pedagógicos de la profesora que a H. le ha tocado en este curso. Una mujer que no sólo es vaga que ya está mal, sino que se permite a estas alturas del cuento utilizar el castigo físico con sus alumnos. Hasta aquí hemos llegado...Y lo que supone el decir Basta Ya!!!...y movilizar, organizar, razonar, llevar a la acción esas sensaciones de frustración e impotencia frente al que acuna al mediocre y teme a las voces disidentes. He hablado más por teléfono (que me gusta más bien poco) en este mes que en el último semestre. He hecho, estoy haciendo, un ejercicio de templanza que contiene mi indignación y mi rabia cuando lo que quiero es gritar a todos esos cómplices del miedo, de la mediocridad, del dejar estar,....No hemos terminado aún esta batalla pero veo que damos pasos, que avanzamos para que las cosas se reconduzcan y ningún niño pague las consecuencias.

Las que se anuncian venideras (la inseguridad,  la confusión, el orgullo, la ternura) con una preadolescente en casa que me iguala y supera en intensidad. Que aunque nunca lo ha sido, ya es menos dócil, ya reclama espacios y derechos a menudo sin haber cumplido con los deberes. No, ya los académicos, sino todos en general. Una preadolescente que me pilla agotada de otras luchas y quizás sin la serenidad necesaria para hacer frente a sus demandas. Una preadolescente que, en su línea, la de todos, cree que el mundo le debe lo que no tiene, pero no siempre está dispuesta al trabajo duro y al esfuerzo para conseguirlo. Han sido días duros pero parece estar reconducido. Después de muchas pruebas, finalmente parece que encontré la tecla para desactivar la bomba antes de que nos explotara en las manos. Entonces llega la paz, la miro,  y huidas ya su tensión y la mía, me reafirmo en que tanta intensidad solo es posible desde la "tanta" importancia que tenemos la una para la otra.

Y las mejores (la ternura, el amor, la alegría). Hace veinte días nacieron de un vientre de alquiler, N. y A. las hijas del más especial de mis compañeros de vida. Su paternidad es una muestra más de su valentía. Acompañando todo su proceso he estado, planteándome junto a él y su pareja la enorme, inmensa, inconmensurable complejidad emocional y ética de esta decisión en el marco de su estrecho margen de maniobra. Ver las fotos de las recién llegadas, en medio de las tormentas que vivía desde aquí, ha sido un bálsamo que he agradecido cada noche al irme a dormir. Pensar en todo lo que hemos tenido que andar juntos y separados para llegar a materializar ese momento me hacia tener la serenidad necesaria para creer que las emociones anteriores también se transformarían.


Y en ello hemos estado, emocionandonos... a mares.

domingo, 17 de agosto de 2014

AMOR DEL BUENO

En las últimas semanas ha estado con nosotros E. 

Cuando pienso en él, recuerdo este texto. No porque E. sea un chico (ya mayor de edad) difícil de llevar, disrruptivo, violento. Al contrario, es tremendamente dócil. Demasiado para mi gusto. Pero es verdad, no hace fácil que le podamos querer. Es callado, huraño, seco, pesimista, solitario...

Y todo esto se nota más frente a la luz de sus hermanos, que brillan con una luz enorme.



He tenido la suerte de disfrutarle en la cotidianidad, en un ambiente tranquilo, alejados del ruido de su propio hogar. Todos a su alrededor esperan un milagro de su estancia en nuestra casa. Como si yo fuera mágica y pudiera cambiar su historia (o mejor, su interpretación de la historia) en dos plumazos. Hace falta tanto silencio para aprender a escucharle, tanta paciencia para esperarle, tantas ganas para invitarle a salir....

Sin embargo, siempre he sabido que debajo de esa coraza, de ese muro de contención enorme, hay un alma atormentada pero infinitamente bondadosa...

Hoy hemos estado dando un paseo por este lugar, un sitio hermosísimo...



En medio de este paisaje tan sereno, en medio del silencio que nos acompañó durante buena parte de la caminata, de pronto habla:

"Me quiero hacer un tatuaje pero papá y mamá no me dejan". Obvio. Así son. Y cada uno es lo que es. No hay que estar a favor ni en contra, sólo hay que escuchar...

¿Sí?...¿Y qué quieres tatuarte?... Responde sin dudas: Tres corazones, uno por cada uno de mis hermanos y un nombre "Guasara".

No hice la asociación rápidamente y por eso pregunté ¿Quién es ella? para recordar la respuesta antes de escucharla.

Guasara, era compañera de clase de E. Murió de un cáncer vertiginoso cuando ambos tenían 10 años. Ha pasado de ésto casi una década. Y así de presente está.

Si en lugar de decir "Ni se te ocurra hacerte un tatuaje" 
 ...preguntáramos y escucháramos ... podríamos seguir pensando que no nos gustan los tatuajes pero estaríamos seguramente muchísimo más cerca del corazón del protagonista de esta historia. Una cercanía que pide a gritos, aunque nadie lo ve. Aunque nadie se toma el tiempo para ofrecérsela. Y me siento tan feliz de haberle escuchado. Estas cosas me hacen quererle aún más.

Mientras, H. que nos escuchaba me decía. "Mamá y yo me voy a tatuar en el brazo un corazón con la palabra LOVE"... y entonces yo, apunto de decir en el acto "Ni se te ocurra....", respiré profundo y dije: ¿Si?... ¿estas segura?...y tal debió ser mi cara que cambió de idea y me dijo "O no, mejor unas mariquitas".

Escuchar, no es fácil, no. Pero vale la pena. Y, sobretodo, ayuda a salvar vidas.



viernes, 18 de abril de 2014

SE VAN...

Ha muerto Gabriel García Márquez. Llevo días pensando en su muerte que solo ayer se ha concretado. Que empeño tenemos ultimamente en esta crónica de muertes anunciadas!!!. 

He estado preguntándome cuál es el sentido. Hablar y seguir hablando de que pronto nos dejaran aquellos que amamos o admiramos, es como si al anunciar lo que nos causará dolor, quisiéramos mitigarlo, prepararnos mejor, que no nos pille la muerte por sorpresa...

Como si así lográramos exorcizar nuestros fantasmas.

Estarán de fiesta otra vez en el cielo dicen los que creen en él, yo pienso en múltiples alternativas, incluida esa. Todas buenas, así de sencillo es mi vinculo con la muerte. Un no lo sé que hay. Y un, como siempre en lo desconocido y novedoso, el valor en sí mismo, sin que eso signifique que se le desea.

A mi me inquietan más los supervivientes, esas viudas, esos hijos e hijas, esos hermanos y hermanas  de sangre y de vida que hoy tienen que aprender a vivir con su ausencia, con su nostalgia, con la consciencia de que ya no será más, aquí y de esta manera...

Es colombiano, se parece fisicamente a mi padre, me hechizó con sus palabras. Lo recuerdo como mi primer amor literario, ese que nunca se olvida, ese que nos hizo explorar, descubrir, tranochar y saborear,...Siempre me pregunto ante una muerte cómo hacer del duelo y del luto algo útil. Caeremos en el tópico de releer sus libros como quien revisa emocionado un álbum familiar tras la muerte de un ser querido. Y lo disfrutaremos otra vez, incluso más...

Hoy con su muerte pensé que me estaba haciendo mayor.  He sido consciente de que se está muriendo gente irremplazable (siempre ha sido así) pero estos y estas, que se están muriendo ahora, que se mestán muriendo, han sido mios en vida, desde su plenitud vital y mientras yo iba creciendo. Ellos y ellas han sido en vida, compañeros y compañeras de viaje, personas que se inspiraban y escribían a la par de mis lecturas, que componían a la par de las horas en las que yo les escuchaba, que grababan sus discos a la par de mi escucha, mis bailes, mis aplausos. Gente grande que hacia conciertos en los que yo participé como público, a los que aplaudí, grité, recomendé y alabé. Les he visto hacerse mayores, como a mis padres y me han hecho tan feliz., que estoy en deuda con ellos y les echo de menos sí. Como no puedes echar de menos a alguien que aunque maravilloso te ha sido desconocido en vida.
 
Intentaremos, por respeto, serte fieles, seguir allí y hacer por no echarte de menos, sino más bien por sentirte de más. 

Aquí, con nosotros, haciendo honor a tu sabiduría. Como bien decias, manteniendote vivo porque "...es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites" 

Adiós maestro...




viernes, 10 de mayo de 2013

EL OFICIO DEL PENSAMIENTO...

Hace un par de semanas un amigo me contó algo muy importante, por trascendental y, para mi, por inesperado. Algo muy significativo para su vida y, necesariamente, para la nuestra. Algo que me emociona. Por eso he estado pensando mucho en él y en aquello que me ha contado.

Desde entonces este par de semanas se diferencian fundamentalmente en que durante la primera he compartido mi cotidianidad con H. y con sus vivencias, necesidades, urgencias, alegrías y angustias. En la segunda, H. ha estado fuera de casa haciendo una actividad de Aulas de la Naturaleza con su clase así que yo he vuelto a estar nuevamente cuatro días sola, sola conmigo misma y mis pensamientos.

Sola, por decir algo.

El fin de semana que media entre ambas semanas hemos estado con P., nuestro amigo, y nos hemos disfrutado como siempre que nos encontramos. Muchísimo. Tras el adiós, porque P. vive lejos, bastante lejos, nos hemos quedado bajitos afectivamente, con esa nostalgia elaborada ya en miles de despedidas físicas, que sólo hacen evidente cuan unidos estamos emocionalmente. Y así bajitas, y en soledad, hemos estado pensando.

Anoche soñé con P. y el tema que nos ocupa y pensé: no puedo sacarme lo contado del pensamiento.

Antes de tener hijos yo no podía sacarme de la cabeza (o más bien del corazón) las cosas que me inquietaban. Cuando algo me importaba seguía acompañandome, atormentándome, acariciándome (según fuera el caso), durante horas, días,...  Rumiación*, según lo denominan los que saben.

Entre las miles de virtudes que tiene mi vida con H., hay una que valoro en el Top Ten. Y es que H. me libera de mi misma. Me distrae de mi misma, de mis trampas y mis angustias.

Tras estar con ella, cuando vuelvo a mi, me reencuentro con mis pensamientos pero han perdido fuerza, se han relativizado, se han matizado en el contraste vital que me supone compararlos, acompañarlos, redefinirlos con aquello que H., y mi vida con H, me ha aportado en el camino. Desde que estoy con H. he dejado de rumiar. Ahora, sólo pienso el tiempo necesario para darle utilidad al pensamiento, porque ella siempre llega antes.

Pero H. no está y por eso te pienso compañero. Te pienso, con todos los rostros en los que te miro, incluso en este con el que me sorprendes. Y te pienso a todas horas y como siempre te celebro, por no decirte una vez más, que te echo de menos. Y es que cuando estás, estás tanto. 

Y lo que nos queda.


* Pensamiento intrusivo, fruto de emociones intensas pasadas, de carácter muy persistente, recurrente (que vuelve, se repite…), y ajeno a la voluntad del individuo, que suele ir acompañado de un cierto malestar y que se mantiene hasta que el individuo logra resolver la situación

lunes, 31 de diciembre de 2012

EN TRANSITO...

Nos despedimos de un tiempo intenso... dicen que entramos en otro que también lo será. Esperemos que en cualidad distintos y que, en todos los casos, nos suponga aprendizajes en positivo. 

Me acuna el lugar de siempre, rodeada de mis certezas y de las cosas que me unen y diferencian de ellos.

He tenido una familia y cada día soy más conciente de la suerte que he tenido con ello. Tengo más de cuatro decadas a los hombros, mi padres casi el doble. Mi hermano menor, el único, ese extraño del que formo parte sólo por el contraste que nos une. Ambos, el sol y la luna, igualmente importantes para que el mundo gire y orden familiar se mantenga. Nuestros hijos en blanco y negro, en femenino y en masculino, en el amor y desamor que han supuesto, en lo demasiado y en lo poco que se sienten, en la algarabia que nos regalan, en el corazón que tienen, en la trascendencia que nos dan.

Me acuna esta tierra que no es mia pero se parece a la que sí lo es pero no puede cobijarme. 

Tengo una familia. Tengo salud, trabajo y amor. Me faltan cosas sí pero tengo las más importantes.



Bienvenido seas Año Nuevo.

Gracias Año Viejo, gracias a todos los finales de año que tanta felicidad me han dado. Bailando o durmiendo. Amaneciendo, acompañada; con chocolate y pan dulce. O acostada sola en una casa ajena. A ver qué toca esta vez.

Estoy viva y estoy bien.

En esencia, estoy agradecida. Pero quiero más, eso también.

Manos a la obra.

sábado, 1 de diciembre de 2012

FECHAS

Hay algunas que duran para siempre...

Hoy es 1 de Diciembre. Una fecha decidida y valiente. Celebraciones externas incluidas.

Mi hija cumple hoy 8 años. 

Hoy hace 20 años que llegué a España. 

Decidir lo primero fué, desde el inicio, para siempre. La segundo, era temporal, pero fue creciendo por cosas inesperadas. No sé si es "para siempre" pero cada vez se le parece más. 

Ambas me reflejan buena fortuna.  Si  bien con la primera no tengo ninguna duda. Con la segunda, ciertamente, sigo teniendo muchas nostalgias. 


Tardé mucho en desear ser madre, cosas de la vida. Cuando llegó, sin embargo, el deseo fue firme y contundente. Y fue sabio.

Nunca me imaginé siendo emigrante, aunque he vivido rodeada de ellos. Soy hija y nieta de ellos. Soy uno de ellos. Y quien no lo ha vivido, no lo entiende.

A veces, la vida te da cosas que ni buscas ni esperas. Y a menudo acierta, porque te enseña.

Elegí ser madre por adopción. Por adopción internacional, así que mi hija también nació en otra tierra y eso también forma parte de lo que nos une.

¿De donde eres? Seguirá siendo en esta familia una pregunta difícil de contestar. Como dice mi amigo J. "En la mayoría de la gente ¿De donde eres? tiene como respuesta el nombre de un lugar, en tu caso, (...en el de mi hija, en el de mis padres,...), es una historia que contar."

Y contar y escuchar historias de lo que la gente hace, siente y piensa es una de las cosas que más placer me produce. Cuando has aprendido, por placer o necesidad, a desenterrar tus raíces y a mover tus alas, descubres el valor de muchas cosas que sólo se ven en perspectiva.

Mi amiga L. en estos días, escribía algo en lo que he estado pensando. Lo copio, compartiendo con ella, la necesidad de fortalecer los motivos para el destierro…

“La naturaleza humana no dará fruto, al igual que la patata, si se planta una y otra vez, durante demasiadas generaciones, en la misma tierra agotada. Mis hijos han tenido otros lugares de nacimiento y, hasta donde alcance mi control sobre su fortuna, echarán raíces en tierra desacostumbrada”  La aduana. Nathaliel Hawthorne


Madre e Hija estamos de aniversario. Y tenemos motivos, muchos, para celebrar la vida y las múltiples patrias, físicas y emocionales, que nos acogen. Y muchos de vosotros, sois parte de eso. Y espero haberos trasmitido que esa presencia, me da felicidad.

jueves, 1 de noviembre de 2012

LA MUERTE Y LOS MORIBUNDOS

Retomo hoy, que como latina, prefiero conmemorar el Día de los Muertos; este texto que escribí hace unos meses, un día cualquiera. Nuestros muertos están siempre con nosotros, no sólo hoy, pero quizás hoy más.

"La Muerte y los Moribundos" es el título de un buen libro de Elizabeth Klubber-Ross, una psiquiatra pionera de la humanización de la atención a pacientes terminales. En su día, me tocó leer, no se si por placer o por angustia, muchas cosas de ella. Me resultaban muy interesantes sus observaciones sobre el buen morir y lo que podemos hacer los que estamos cerca de quien se muere. Eso no tiene mucho que ver con lo que ahora escribo (o sí) pero es que pensar en la muerte siempre trae su nombre a mi memoria.

Hace unos meses la madre de S. una compañera de clase de mi hija,  me dice en medio de una conversación trivial sobre las batallitas de nuestras niñas. "Sí, S. me dice qué graciosa es H.!. Si estamos hablando de Galileo Galilei ella levanta la mano y pregunta ¿Esta muerto?...Si decimos que Cristobal Colón descubrió América ¿...pero está muerto? pregunta H. y así con todos". La escucho y sonrío recordando la cantidad de veces que me pregunta en relación a su abuelo ¿Está muerto? ¿Se va a morir? (...y está bien, no le pasa nada) o en todas las muchas conversaciones que hemos tenido sobre la muerte...¿A los muertos los tiramos a la basura también ? (3 años); Qué suerte si nos morimos dentro de casa porque como está el techo no nos deja pasar y no podemos irnos al cielo! (4 años); Si tu te vas a morir yo me agarro de ti para irme contigo (4-5 años). Aparte de su afán por saber Cómo se muere la gente, querer visitar cementerios, ver muertos para ver cómo están y esas cosas...Al lado de eso (y supongo que porque podemos hablar tranquilamente del tema) ni una pesadilla, ni angustias detectadas, ni miedos más allá de estas conversaciones, "simplemente" curiosidad.

Sonrío con tristeza sí, como se llora de alegría.

Cuando un niño cercano a nosotros tiene dos años y pierde a sus padres, somos muy conscientes del dolor y de la pérdida que ese niño tendrá.

Cuando alguien adopta a un niño de dos años que ha perdido a sus padres, pensamos en la suerte que ha tenido. ¿De qué? me pregunto.

Que difícil resulta que no se minimice el daño y la perdida previa que ha vivido un niño que es dado en adopción. Que se entienda que la vida de antes, es la misma vida y que sobre ese dolor mayor, se pueden asentar otras cosas buenas para ambas partes, pero que antes, se ha perdido algo muy significativo. Y todo deja huella.

Se que H. fue una niña querida y cuidada. No veo en ella rastros de daño emocional, por eso quiero a su familia. Esa familia, al quererla, le dio las bases para la salud emocional que yo hoy disfruto. Viendo lo que hay allá afuera más me vale estar agradecida a mi. Nunca le he temido a la muerte y mi relación con ella es muy serena pero reconozco que no quiero que me pase nada, que me den vida para vivirla pero sobretodo para que H. no tenga que pasar otra vez por esa pérdida. No te puedes quedar sin madre dos veces, aunque llegará el día en que así sea, mejor esperamos y nos fortalecemos para poder integrarlo sanamente en nuestra vida.

Lleva cinco años conmigo y aunque puede sonar extraño que lo diga  en los últimos meses noto mucho "que me quiere". Parece una tontería pero no creo que sea fácil -o al menos a mi no me resulta nada fácil, sentir que el otro me ve y me quiere-, con amor de adentro, con amor profundo. Por eso tengo la ternura alborotada. Por eso sonrío aunque sea con tristeza.

"El amor" es una cosa intensa. Y da mucho miedo perderlo. No me extraña que para mi hija "saber y sentir" la muerte, sea importante. Y en eso pienso, hoy, de forma evidente pero también muchos otros días. Pienso en mis muertos, en los suyos y en los nuestros...porque forman parte de nuestra vida.

lunes, 22 de octubre de 2012

MÁS LÁGRIMAS...

Los padres de J. y yo nos conocimos hace muchos años. En ese entonces, estábamos tratando de aprender otro idioma. Uno, que alimentara nuestros sueños y ocupara nuestro tiempo. Desde el principio fuimos muy afines, y la vida nos ha dado. Somos aquí, la familia que no tenemos cerca.

Al tiempo de conocernos, me preguntaron si sabía cómo se iniciaban los trámites para ser padres por adopción. Por distintos motivos, la vida llamaba ya a la procreación y visto el margen de maniobra que teníamos, estábamos decididos a seguir adelante por una de las vías posibles. Yo, para entonces, ya había estado pensándolo e investigando lo suficiente como para contarles por dónde empezar.

Ellos iniciaron el camino con más urgencias, y esperaban a su hija mucho antes que yo a la mía. Quiso el azar que mi hija, llegada de África, fuera más puntual en el cumplimiento de las previsiones y, por lo tanto, que pudiéramos disfrutarla antes. 

Cuando J, su hija; llegó a nuestras vidas H. ya llevaba algún tiempo disfrutando de los privilegios de ser "la única". Cuando llegó J. todos la celebramos pero, en paralelo, H. descubrió por primera vez los celos.

La quería pero no quería compartir a ninguno de sus afectos con ella. Yo por entonces ostentaba ya el rol de madrina o co-madre de J. así que, a sus ojos, parecía mucho más riesgoso el asunto del compartir.  H. sentía que si alguien le prestaba atención a J., era porque ya no la quería a ella. Y, en general, tuvo que aprender a vivir con el peso de no ser la única luz de todo nuestro cielo

A lo largo de estos cuatro años de mucho compartir, mucho celebrar, y mucho amar. H. y yo hemos trabajado muchas, que digo muchas, infinitas veces, lo que siente. Es algo que le sucede con cierta frecuencia y que no sólo le pasa con J. En general, piensa, que al compartir, pierde. Yo,  trato de ayudarla a sentir, que más bien se gana.

A lo largo del tiempo la he visto ir educándose. Sí, ella, a sí misma, porque es muy sabia. Y la he visto construir afecto y complicidad con ella misma y sus emociones. También con lo que siente hacia J.  He visto transformarse su mirada, su interacción, sus sentimientos.

Hace un par de noches J. se quedó por primera vez a dormir con nosotras por motivos puramente lúdicos. Esta vez no había complicaciones, sólo se debía al placer de celebrar estar juntas. Fue una noche deliciosa, llena de dulzura y complicidad. El día siguiente, con sus rutinas y premios, fue aún mejor. Para terminar nuestra tarde de domingo, nos fuimos al teatro las cuatro: madres e hijas.

Al volver a casa, donde ahora se notaba la ausencia de J. Mi hija no sabía qué hacer, estaba desnuda emocionalmente. Pasados unos minutos, me dijo. "Mamá extraño a J....no sé por qué pero tengo el corazón llorando como cuando se fueron mis abuelos". Y yo sonreí pensando en la gran conquista que esta sentida expresión supone en el aprendizaje emocional de mi hija.

Luego añadió.

"Mamá, cuando tu te vas me llora el corazón y también me lloran los ojos".

Y entonces, "lloré" otra vez. Esta vez de alegría.


viernes, 19 de octubre de 2012

LÁGRIMAS...

He sido siempre una mujer llorona, lo cual, ciertamente no me molesta. Como se que soy una mujer fuerte y valiente, llorar me humaniza. Me devuelve a mi propia sensibilidad y fragilidad. Lloro porque siento, y sintiendo sé que estoy viva.

Anoche lloré mucho, hoy todavía no puedo controlarlo. Hacía mucho que no lloraba. Llorar de verdad. Quiero decir, llorar desconsoladamente. Y he llorado por lo que sin duda me ha hecho llorar más en la vida: La Rabia. Aunque he llorado mucho me cuesta imaginar mejor vida de la que he tenido. Soy una mujer bastante feliz, bastante optimista, bastante positiva. La vida me ha tratado bien y yo le correspondo, eso sí con mucho respeto a los que no han tenido la suerte que he tenido yo y han tenido vidas que duelen de sólo nombrarlas.

Cuando lloro siempre me acuerdo de mis grandes paños de lágrimas. Mi madre, a quien yo de adolescente decía: "ven y abrázame que quiero llorar"...cogía el paquete de kleenex y podía pasar una hora llorando. Todavía lo recuerdo y sonrío. Qué valiente y serena es mi madre que simplemente me abrazaba y después de explorar un poco aceptaba que no pasaba nada especial, sólo necesitaba llorar y que me abrazaran.

Después vino P. otro valiente!...En ese tiempo universitario, muchos más claros mis motivos para el llanto, P. fue un compañero valioso que me hizo aprender mucho de mi misma y me animó a seguir siendo valiente. Mis sesiones de llanto con él siempre, siempre, terminaban en sonrisas y abrazos. Supongo que por eso, aunque nuestras vidas se han cruzado poco desde entonces, nuestra relación es especial.  Creo que aunque ninguno de los dos habla ya de ello, fue intenso lo que nos unió aunque cada uno estaba viviendo una historia personal distinta.

La etapa española ciertamente ha tenido más focalizados los llantos y de todo hemos tenido. Hace unos años, mi buen amor, un día de la nada, me dijo al escuchar esta canción. Eso me lo enseñaste tu, que se podía llorar de alegría y es verdad, juntos hemos llorado mucho, por muchas cosas, entre ellas de alegría, por buenos motivos y por otros claro está que no lo fueron tanto. Intensos somos, sí señor.

Pero, lo más duro es siempre la rabia. Llorar de indignación, de frustración, de impotencia. Quizás estoy muy cansada y es verdad, cansada soy más sensible, pero hay cosas que no entiendo (y que tengo claro no quiero entender, porque no son validas!!!). Y sentirlas, verlas llegar como una obligación arbitraria, como un discurso sin fundamento, como un monólogo atemporal ajeno a la realidad humana en la que nos estamos moviendo, me duele, me duele mucho. Y lloro sí porque siento y estos días parece que no tiene fin y que, cómo no, cualquiera que se nos acerque tiene que aprender a nadar.

         Y lo que nos queda...


lunes, 15 de octubre de 2012

DETRAS DE LA FIESTA...

Ayer, como perfecta propuesta para una tarde fría de otoño, fuimos a merendar a casa de una amiga. Ella vive sola, y habíamos quedado también con otra pareja de amigos, que recién espera a su primer hijo.

Por avatares de la vida, la mayor parte de mi círculo social cercano, no tiene hijos y, a mi niña, los primos le quedan también bastante lejos. Por suerte, entre el cole, el patio de mi casa -que es particular-, el baloncesto y los scouts que pronto iniciará, creo que la dosis de pares la tiene cubierta. En este puente, que ha sido largo, H. ha estado más de la mitad del tiempo de ocio rodeada de niños y disfrutando. Y yo con ella, en la distancia, pero celebrando su felicidad.

En la merienda de ayer, yo esperaba encontrarme con mis amigos y charlar con ellos tras muchas semanas sin compartir. Semanas cargadas además de algunas novedades que necesitaban comentarse. Como temí que se aburriera acordamos que llevaría algo para jugar ella, "consigo misma", que a veces toca.


En los últimos tiempos la verdad es que está espléndida, la veo crecer y madurar y siento que se me hace mayor, con cierta nostalgia y con mucho orgullo. Pienso  en el camino de valientes que ambas hemos transitado para llegar aquí . Pienso en el camino de héroes que nos queda por recorrer en los años venideros. Cierto es, que puestas en nuestras manos, las dificultades que vienen, nos pertenecen a ambas. Las pasadas eran producto de una suerte de azares (malos y buenos) y de injusticias varias, todas ellas malas. Y a pesar de ello, hemos sobrevivido.

Últimamente me rio y emociono mucho con sus historias. Logra algo que todo ser que ama cree imposible; amar, aún más, al día siguiente.

Llegamos y comenzamos juntos a merendar y charlar y como siempre la cuentacuentos (léase ella) comenzó a cautivarnos con sus aventuras, logros y reflexiones. La verdad es que es una fiesta estar con ella. El mundo de los niños hace más ligero nuestro propio mundo. Hasta yo, que ya me sé la mitad de las historias, batallitas y aventuras, me he reído y emocionado con todo. Cuatro a su alrededor bajo el hechizo de su mirada, de su sonrisa y de su inocencia. Pensaba ayer mirándola, que tiene un don, el de regalar felicidad...

Pasado un rato largo, los adultos comenzamos a necesitar narrarnos y es allí donde empiezan las dificultades. Esas que yo no se manejar en solitario. 

Ante cada pregunta o comentario no dirigido a ella, una interrupción brusca, fuera de lugar. Ante dos o tres minutos de charla que no la incluyera, una demanda de atención directa; por las buenas (haciendo un comentario a cuento gracioso) por las malas (me pongo la tartera en la cabeza porque parece un gorro). Comienza la tensión (la mia y la de ella)...

Cuanta dificultad para no ser el centro de atención, para aceptar que ahora le toca el turno a los otros, para entender que ahora toca escuchar, o salir a jugar solita, o ponerse a pintar o a explorar. No, ella no puede. Si algo ha de pasar, comienza y termina en ella. Y entonces, su magia, se me desdibuja. Y la fiesta se estropea.

D., que con los años me ha enseñado que es un sabio en asuntos de niños, la animó para ir a buscar a la perra e ir a pasear un rato los dos solos. Entonces, sólo entonces, nosotras pudimos conversar serenamente, de viajes, de planes, de personas, de sueños...A nosotras nos dió tregua y ella volvió feliz. Bravo por todos!. Pero cuando D. no está, cuando nadie puede hacerla el centro de su mundo, H., el eje de mi mundo, sufre. Y yo con ella, por ella. Siento, que, queriendo o no, me sabotea la escasa vida que tengo. O es conmigo, o no es, así de simple.

Y ahora, cuando todas son compañías afectuosas, compañías que como yo aman su presencia en nuestra vida, entonces el mal es menor pero después...

Yo, que veo el mal mayor, lo que observo es su dificultad para entender que la riqueza del estar con otros, es el compartir a dos o más bandas, pero recibiendo y dando....Que el valor de sus historias y aventuras, sólo existe en la medida en que otros también tienen aventuras y pueden narrarlas. Que se aprende mucho viviendo pero tanto como viendo vivir...Que hay que mirar con todo, oir con todo ...pero no sólo nuestras propias historias.


Mis amigos apenas se dan cuenta de eso porque anhelan su presencia y conmigo comparten en algunos otros espacios pero yo, que observo esa dificultad, estoy preocupada. Me encantaría, pero no se explicarlo bien, que el público, nuestro público, me ayudara a enseñarle que los otros son tan importantes como ella. Cuando sólo estamos ella y yo, es más fácil pero no sé, definitivamente no sé, cómo enseñarlo a partir del trío.

Mis amigos lo saben, los trios no me convencen, siempre lo he dicho. El riesgo de exclusión es muy alto....y no queremos más billetes en esa lotería.

viernes, 12 de octubre de 2012

CELEBRACIONES...

Pienso; como siempre en un día festivo, en las cosas que celebramos con cada aniversario. 

Celebrar, según dicen los que saben, tiene varios matices...y yo, puesta a festejar, que es lo que más me gusta y me parece más sano, voy a celebrar hoy...

...haber dormido ocho horas por primera vez en quince días.

...haber terminado un libro que me ha gustado y que habla de cosas que me hacen pensar en otras, y ellas; en otras y así sucesivamente. Y celebro gracias a J. tener identificado el siguiente.

...pero celebro sobretodo, tener la certeza de haber recuperado mi capacidad para desear leer, encontrar el momento y saber disfrutarlo.

...celebro haber empezado a hacer algo, en lo que lo ganado, es infinitamente mayor que el gran esfuerzo que estoy haciendo para poder realizarlo. Estoy cansada de hacer esfuerzos por cosas que aportan solo lo suficiente, lo justo, lo mediocre. 

...celebro que esa decisión de hace meses, esa idea de futuro que madura lentamente, se esté concretando.  Y celebro que resulte, no tan bueno como esperas, sino mucho mejor. Un gran motivo de celebración.Y lo que nos queda!. Gracias M. y M. Sois estupendos en muchas cosas.

...y ya puestos, también voy a celebrar, que estas horas de antes, en buena compañía y mejor reflexión y aprendizaje, me devuelven el eco de muchas cosas buenas que tengo y no siempre veo. A veces, me cuesta asumir que hay cosas complejas que pueden hacerse de forma sencilla. Que un buen resultado, producto de una tarea sencilla, no minimiza la complejidad que lleva tras de sí y, más bien al contrario, te hace más valioso.

...celebro volver a tener la certeza de que lo humano multiplica por mil la potencia de lo profesional y que, sin embargo, lo segundo sin lo primero, tiene muchas carencias. Cuando logras que ambas cosas estén juntas para lograr tus objetivos, entonces eres, definitivamente, muy bueno.

...y claro!...celebro que en medio de tanta exigencia en tiempos, aún hayamos encontrado el tiempo de estudiar juntas, y que a pesar de mis culpas, mi hermosa hija africana, haya obtenido un par de notables esta semana que son producto de nuestro esfuerzo conjunto, de nuestra fe y de nuestra estrategia. Juntas somos más. Pero sobretodo juntas, recuperamos la certeza de todo lo que podemos ser cada una cuando está sin la otra.

...y más aún, y eso también es un gran motivo, celebro a todos esos amigos y compañeros de viaje que a lo largo de estas semanas nos han echado una mano para llegar a todo, para mantener la sonrisa, para recordarnos la pertenencia.

...ah! que no se me olvide (aunque sólo sea por el desgaste que me provoca) celebro que mi cochecito ha pasado la ITV (léase para los no iniciados ) y confirmar que mi taller sigue siendo un lugar confiable, en el que me reciben siempre con una sonrisa, un buen consejo, flexibilidad y disposición. 

...celebro saber, porque me lo hace saber, que hay amores que duran para siempre. Y que eso es independiente de compartir tu vida con alguien. Aunque las dos cosas juntas son un premio y me lo pido! aunque no pueda imaginarlo con claridad.

...y quiero festejar, que no me tengo que abrigar aún, que no he puesto la calefacción, que aún paseo a placer por estas calles, que sigo tomándome cafés en las terrazas (J. siempre un placer!). Soy una mujer de luz y de calor, y ambos se están yendo despacito y así poquito a poco llevo mejor las cosas.

Y no voy a seguir aunque podría. Estoy convencida de que las gafas con las que miras hacen mucho del paisaje que percibes. Estamos bien, tenemos mucho que celebrar...

Con lo otro, el Día de la Hispanidad, el Día de la Virgen del Pilar, el Día del Ejercito, el día de la Fiesta Nacional la verdad es que más que certezas (como en las celebraciones) lo que tengo son dudas, muchas dudas, muchas preguntas, preguntas sin respuestas...y de celebrar nada, más bien urticaria.


Y para compensar pienso en este chico que siempre ha sabido decir muy bien muchas cosas y que además nos ha dejado muchas, pero que muchas horas de baile, que todo hay que decir, extraño mucho.



domingo, 23 de septiembre de 2012

OFICIAL



El otoño de 2012, según cálculos del Instituto Geográfico Nacional, comenzó ayer, sábado 22 de septiembre, a las 16h 49m hora oficial peninsular, una hora menos en Canarias.

Ayer a esa hora hacía mucho calor, brillaba el sol en un cielo limpio de nubes y la suave brisa aún no nos anunciaba el otoño. Ayer del otoño, ni rastro. Pero amanece, que no es poco, y ciertamente hay tiempo otoñal.

Desde que ví La Historia Oficial, hace muchos, muchos años, el adjetivo “oficial” me pone nerviosa. Es como si nos hubiéramos inventado el adjetivo, no para señalarlo en sí mismo, sino para hablarnos de su contrario. 

Cuando algo tiene el apellido “oficial” yo siempre pienso en la historia, el dato, la versión, que no es la oficial. Y que, tristemente, casi siempre es la verdadera. Una historia verdadera que no se quiere contar, aunque muchos saben de ella. ¿Quién requiere de una historia oficial en lugar de una historia sin más? Los que saben que los datos que aportan no se corresponden siempre con la realidad.

El mundo de las adopciones (nacionales e internacionales) está lleno de historias oficiales. Historias que se contaron para hacer adoptables a muchos niños que no siempre lo eran. Niños que tenían familias que no siempre querían darlos en adopción. Y cuando se fuerza una historia oficial yo creo que es porque no se está seguro de estar haciendo lo correcto. Y entonces no hablamos de adopciones, hablamos de ética.  Y esa ética –yo creo que más bien la falta de ella- genera víctimas. Víctimas que siempre son el resultado de las decisiones que tomaron otros. 

Asusta abrir la caja de Pandora, pero es peor vivir sabiendo que existe.

Mi amiga E. habla de ese compromiso aquí. Un post que es atemporal, aunque la revolución mediatica llegue por rachas. Pienso que sólo un amor incondicional hacia los hijos, más que hacia uno mismo, permite enfrentarse a esa Caja de Pandora…pero vivir con dudas sobre l historia propia destruye un amor mal cimentado. La historia de nuestras vidas no debe ser la oficial. Debe ser la real.

La imagen es de aquí
Tan real como este otoño que en este amanecer es tan verdadero como el anuncio oficial de ayer…

Todo se andará...