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jueves, 3 de septiembre de 2020

VOLVER A EMPEZAR

 ...hace un mes aproximadamente salí de trabajar, demasiado tarde para lo establecido, siempre demasiado pronto para todo lo que quedaba por hacer. El sonido de una ambulancia, me hizo recordar lo que me había dicho A. esa mañana. "Sí, ya hemos quedado para llevarle los alimentos a casa. Está en aislamiento". Lo primero que vino a mi mente fue ... volvemos a empezar. Recordé el título de la película de Garci. Nunca la he visto pero me gusta la frase. Me vine a casa despacio, como ya me lo permite la autonomía de H. Disfrutando del cielo y del sol, "por el tiempo que nos dejen"...lo repito como un mantra desde hace meses.

...vuelvo a empezar, porque me gusta y me ayuda.

...hoy han entrado en vigor nuevas restricciones en la ciudad en la que vivo. No de movilidad, que espero que no lleguen, pero sí de aforo. Anoche, nuestro encuentro semanal tenía algo de despedida, el saber que por ahora no podemos ser más. Ahora ya somos seis. Estuvimos en una agradable terraza dentro de uno de los parques de la ciudad. Hacía una noche deliciosa en temperatura y, como los días ya son cortos, las mesas en un momento dado se iluminaron con bombillas que me recuerdan las fiestas de pueblos. Simple y hermoso. Nos reímos como todas estas semanas tras el confinamiento, que bien me ha venido el juntar este grupo distendido y diverso, lleno de humanidad y divinidad. Que importantes se vuelven las raíces para lo que hemos tenido alas. 

...en medio de tanto desaliento, son un regalo maravilloso. ¿Y un motivo para la esperanza?. 

Esperanza. Tengo una adolescente en casa desde Marzo que NECESITA volver a clases y lo valido porque su salud emocional me pesa tanto como la física. Necesita volver al grupo, a los pares. En un contexto que no es normal pero, es el que hay,... aunque sea solo por unas semanas. Necesita a sus profesores para admirarles, detestarles, cuestionarles,...Necesita a sus pares para volver a casa cada día con una telenovela. Necesita rutinas y horarios, necesita esforzarse y sentir que tiene algo por lo que luchar. Esta crisis les ha robado demasiadas cosas

Yo sigo de vacaciones por unos días más, luego volvemos a empezar, porque Septiembre es volver a empezar para todos los que tenemos hijos en edad escolar, los que somos estudiantes (o docentes). Veo las colas que han tenido que hacer en Madrid para hacerse las PCR. Convocados de hoy para hoy ¿de verdad? ¿No se podía haber hecho con más previsión? Debe ser que este año nos ha sorprendido la llegada del curso escolar. Y ellos, ¿querrán empezar?..

Mientras, ayer pedí cita con el médico de cabecera, me la han dado para el lunes, casi una semana. Lo pienso siempre. Menos mal que nunca me pasa nada grave y luego pienso, pero tienes médico y no tienes que pagar la consulta como lo hiciste la primera mitad de tu vida. Matiza.

Una vida de antes, que siempre se asoma a esta, tan distinta y tan complementaria. Agradezco pertenecer a dos mundos porque siempre me ayuda a matizar.

"Tengo el alma en pedazos...ya no aguanto esta pena..." dice el vídeo que H. me hace escuchar como parte de un meme que le han enviado. Me ha sacado una sonrisa...Es la letra de un merengue que yo bailé hasta la saciedad en ese país bailongo del que vengo. La versión de H. dice "...tanto tiempo sin verte es como una cuarentena" ...la mía, la nuestra, decía "...tanto tiempo sin verte, es como una condena". Quizás es que no son tan distintas.

Cuantas ganas de volver a bailar. 

https://www.youtube.com/watch?v=egBW2aKF5Ng

lunes, 4 de septiembre de 2017

... COSAS QUE NUNCA TE DIJE

...es el título de una película de Isabel Coixet. Recuerdo levemente el argumento, pero el título siempre me resuena. Pienso mucho en las cosas que no decimos ...sobretodo cuando son importantes.

Yo creo que de fallar, fallo por lo contrario. Digo más de lo que a veces debería. No porque sea una de esas personas que se dicen directas y que, desde mi punto de vista, a menudo son inoportunas y groseras, sino porque a veces digo cosas que otras personas no están preparadas para oír o no saben que hacer con ellas, o porque a veces, esto último, también me pasa a mi, que me pregunto ¿Y ahora que hago con esto?...

Jamás me he detenido a pensar qué efecto puede tener en otra persona el decirle un piropo o una palabra bonita en relación a sí misma..., hacerle saber el grato efecto que su presencia tiene en mi. ...hacerle saber que le veo, que le siento, y que su presencia y buen hacer, hacen mi vida mejor, más sencilla, más ilusionante. Me espanta que la vida  pueda dejarme sin la oportunidad de decírselo en la cotidianidad. No quiero decirlo porque es su cumpleaños, navidad, se va a vivir a otro país o simplemente lloro su muerte. Quiero que lo sepa, hoy y en ese instante. "Me gustas y celebro tenerte en mi vida"...y además decirle el por qué, cuáles son mis razones. No es un elogio vano, es que de verdad, le celebro.

Este verano en familia he sido consciente de las personas que celebro tener allí. Siempre lo soy pero a veces más. Esta llegada a casa tan consciente de lo efímera que es a veces la vida con tantas muertes inesperadas me ha hecho pensar mucho más en esto de hacer sentir a la gente cuan importante es para nosotros

Y así he estado muy pendiente de celebrar la vida y a los vivos. En uno de esos encuentros que el verano me regala, tras mucho rato hablando de sí mismo, mi interlocutor me preguntó ¿Y tú como estás?... su pregunta me agobió un poco porque solo pude responderle: Estoy. Y en ese momento me pareció una respuesta simple, incluso inquietante y angustiosa, insuficiente, al lado de su relato cargado de novedades. ...Pensé... "No tengo nada que contarte" terrible.... Y he estado pensando en esa conversación y esa situación, en contraste con las otras dos conversaciones, que no tuve. 

Una, por cierta cobarde prudencia que me alegro de esgrimir, todo se andará. Porque sí, a veces hay conversaciones que por comprometidas es mejor que falten. Seguro que el tiempo les resta el peso del compromiso y le sumamos picardía y risa. Está ahí pendiente, aún así espero haberte hecho sentir que eres importante.

Y la otra, que me sigue haciendo pensar. A veces no hablamos, lo que no quiere decir que no comuniquemos. No hemos hablado, cierto. Apenas hemos coincidido para hacernos promesas ...encuentros que duran un instante: y te miro y te siento... y hay algo que es diferente y se me va la cabeza en explicaciones posibles. Con lo fácil que es hablar... La primera vez que me te hablé, te lo dije: como no aproveche esta ocasión... Las cosas que nunca te dije, a veces se parecen a las cosas que no se como decirte (en este caso para tranquilizarte)...Por eso escribo, porque necesito decirtelo. Sea lo que sea, estamos aquí.

Comunicar, que importante...

Mientras fue niña mi único objetivo con H. fue hacerla sentir amada. Con la adolescencia mi único objetivo es que además de amadas (sigamos o no en ello) mantengamos la capacidad de comunicarnos...H. es muy orgullosa y yo una persona más bien silenciosa y solitaria. Hago un ejercicio consciente cada día para que, parafraseando el libro, pueda seguir hablándole de manera que me escuche y pueda seguir escuchándola para que ella me hable...

Ayer, tras un día especialmente poco comunicativo y algo tenso en confianzas, H. volvía a casa tras pasar casi tres horas con tres compañeras del cole. En ese estar conscientemente atenta le pregunté por lo que habían hecho..., lo que habían hablado.... Y tras un ratito aparecen las cosas que quiero que me diga: "Mamá porque I. dice que ella sí quiere fumar. ¿Es tonta o qué?"... Sabes qué....Ni L. ni I...quieren a sus madres ¿Por qué?....Mamá, no me sé el nombre de ninguna cerveza y ellas sí. ¿Es normal?.... Cuantas cosas para conversar y terminar el día arropadas en nuestros miedos, dudas y certezas.

Poder saber de qué habla mi hija con sus amigas cuando no es por el móvil -que puedo más o menos seguir-...Saber que sigo siendo un referente para ella, que sigue contrastando su visión del mundo conmigo, que me de la posibilidad de darle mi opinión, solo mi opinión, al respecto de esa conversación...me parece tremendamente importante...y cuanto más se mantenga mejor, porque los días que sus respuestas a mis preguntas son monosílabos, realmente me inquieta que algo esté pasando...y que haya cosas que nunca me diga.

Y no, no me olvido de que aquellas que nunca dije a mi padres. Que además de serenidad y paciencia, hay que tener memoria.




miércoles, 15 de febrero de 2017

AFRO Y SAN VALENTÍN

Tengo en casa una preadolescente de pelo Afro.

...y no es solo que lo tenga afro, sino que tiene pelo para dos cabezas.

...a lo largo de estos años (doce) hemos trabajado un día sí y otro también porque se quiera a si misma, en todas sus circunstancias, con sus bondades y desdichas, siempre subjetivas, en cuanto a los determinantes de su dotación genética. Y ese es un trabajo que se construye a base de presencias, de discursos, de miradas y de convicciones.

Su melena afro desde mi punto de vista es espectacular pero coincido con ella en que, para estudiar, más vale que la lleve recogida, por su bienestar académico y, sobretodo, por el de la persona que se sienta detrás de ella. Así, a lo largo de toda primaria; al cole, su cabello ha ido recogido con trenzas (made in home) que sus esfuerzos físicos y emocionales nos han costado, o; con coleta, una solución rápida, sencilla y en un momento dado autogestionable (lo que se agradece en el día a día).

En el último año, con ese despertar a veces radical y a veces sutil de la preadolescencia, H. ya no quiere llevar trenzas (una opción válida), y como con todo, prefiere acabar rápido, para dedicarse el resto del tiempo que parecía sobrarnos, a mirarse en el espejo.

Yo, que desde siempre trabajo para que su autoestima le permita vivir plenamente, sintiéndose maravillosa en todas sus circunstancias, celebro de puertas adentro y con ella, todos sus procesos de reconciliación y enamoramiento, con aquello que es como es y no puede cambiarse.

Ayer, en su instituto, celebraban San Valentín. Con esa excusa, los chicos de los últimos cursos de la ESO organizaron una actividad para recaudar fondos para su viaje de fin de curso. La actividad consistía en encargar semanas atrás, flores (claveles) o chucherías (piruletas o gominolas de corazón) para regalárselos por sorpresa a sus amigos el día de San Valentín . En torno al hecho, se fue creando un clima de expectación y emoción muy gracioso, porque es que H. se emociona con la vida.

Lo interesante del evento para mi ha sido verla vestirse por la mañana y descubrir que había decidido llevar su melena al viento, léase suelto, en todo su esplendor. Entonces he caído en cuenta que a lo largo del año, en aquellas ocasiones en las que quería verse especialmente guapa y llamativa, su opción ha sido llevar ese pelo del que de niña ha renegado "lo suficiente", ese pelo "que sólo le gusta así a los mayores", sí, ese mismo, llevarlo libre y en toda su magnitud. Transformar ese "es que todos me miran" en tono de vergüenza de hace unos años, en "es que me gusta que me miren y tengo con qué"...

Y volvió a casa sí, rodeada de claveles, con las gominolas en el estómago y con "un todo el mundo me dijo que bonito!"; sí, los mayores pero también los menores como ella, que la quieren mucho y que se abren a otros conceptos de lo que es hermoso más allá de lo habitual

H. siempre ha sido poderosa en su ser; pero hay cosas que ha tenido y tiene que conquistar en su empoderamiento personal: su condición de adoptada, el color de su piel, su cabello...y en ello estamos y no nos va mal.




sábado, 28 de enero de 2017

CRECIENDO

...es difícil oír el crecimiento de las cosas.

...por eso estamos calladas, para escuchar mejor y acompañar ese susurro imperceptible con lo que vemos.

Me falta tiempo para llegar como quisiera a todo...y a veces, todo, va demasiado rápido. Pero estoy aquí, lo mejor que puedo, viéndola crecer, a pasos agigantados. Y ese vivir en medio de sus referentes me hace pensar en lo relativas que son muchas cosas, y en lo valiosa que es la diversidad de experiencias.

Mi vida con H. la comparto con otros dos grandes referentes. Por un lado, está su Instituto y antes el cole, donde pasa 40 horas a la semana (esta semana las mismas que yo en mi trabajo, cada una a lo suyo). Por otro, está el equipo de Baloncesto en el que juega desde hace cinco años. Con él pasa entre juegos, partidos y convivencia (...entre 8 y ....muchas horas a la semana). El resto se nos va como a todos, en la gestión doméstica y lo puntual que, por suerte, es diferente cada semana. Así que, además de conmigo, con esos otros, también se educa y crece como ser humano.

Y pienso en ello porque ambos mundos, formados de forma aparentemente igual, por niñas, pre-adolescentes y adolescentes de 12 años, no puede ser más dispar....

M. la madre de una de las chicas del Instituto se mostraba asombrada cuando el otro día le comentaba que ellas podían ir al cine solas, no entrar solas que ya lo hacen hace tiempo, sino ir desde nuestra casa al cine, ver la película y volver, todo esto sin nuestra compañía...El cine está a 15-20 minutos de nuestra casa andando, en un entorno que ellas conocen bien pues está el cole donde han estudiado y unas calles por las que muchas veces han ido y han vuelto en nuestra compañía. Ella se reía y me decía ¿Estas segura?

Me llamaban la atención sus dudas frente a la otra realidad, la del baloncesto, donde las chicas, en grupo, llevan haciendo salidas solas desde hace varios meses, por períodos mucho más largos de tiempo, y hacia zonas mucho más distantes de la ciudad (en relación a nuestra casa) ...ciertamente con la mirada entre inquieta y tolerante de los padres, pero...con la consecuencia, desde mi punto de vista, de que son mucho más autónomas y, sobretodo, y según como cada quien lo trabaje, mucho más reflexivas y responsables (o no) con su quehacer. Ganar en libertad (léase desde mi punto de vista) es obligatoriamente, obligar a ganar en responsabilidad. Y en ello trabajo.

M. me decía que por qué estas niñas no se quedaban en su barrio, que no había necesidad de ir tan lejos, siendo aún tan niñas. Y la explicación más evidente, es que no tienen un barrio común (porque el equipo es un club independiente y no asociado a ningún centro educativo) y cada una vive en un sitio distinto. Ciertamente, veo muchas ventajas en que hagan esto (y también algunos riesgos) por eso intento acompañar (en el caso de mi hija) un poco más de cerca. Contrastando caminos, compañías ajenas al club (que ya aparecen en esas salidas los del equipo de baloncesto masculino independiente de la ciudad) y conversando mucho y más que nunca. También y a veces lo olvidamos, y es importante, recordando como eramos nosotros entonces....

Tras esas salidas, con H. hacemos un recorrido nominal de las zonas transitadas, hablamos de lo hecho, de lo visto, de los encuentros con otros conocidos, y siempre los hay!!! porque las calles recorridas son las del Centro de la Ciudad,  de las anécdotas del día o de la tarde-noche, de las picardías del emparejamiento con los del equipo masculino...que les llegan a todas del hombro para abajo!!, de su opinión y la mía, del hacer o dejar de hacer...Y sigo de cerca también a esos padres y madres que no son, en su mayoría, de mi barrio, ni de mi escuela, ni de mi entorno vital,...y aprendo con ellos porque me dan pistas también de los espacios relacionales por los que se mueve mi hija.

En algo más de seis meses han sido muchos los cambios, pasamos al instituto de forma fluida y liberándonos de los razonables miedos o dudas iniciales, hemos entrado de lleno al mundo de las nuevas tecnologías y de algunas redes sociales, pasamos a jugar en la Liga Autonómica por lo que los partidos son cada quince días fuera de la ciudad y a veces muy lejos con jornadas de convivencia de todo el día, su entrenadora habla directamente con ellas para organizar detalles de la logística de los partidos y (a veces, solo a veces) con los padres. H y yo, cada vez más, salimos a lugares diferentes (donde su tiempo social y el mio son distintos)...a lo largo del día hablamos (esa fue la principal razón para darle el móvil), nos mandamos alguna foto y sobretodo en la noche las vemos todas...Digamos que el "acompañamiento" ha pasado en gran medida de ser físico a ser -aún más que antes- emocional. Y es ahora cuando más veo la fortaleza del vinculo que nos une.

A mi hija le están creciendo las alas (cuanto lo celebro por ella y por mí)....pero cuido siempre, y cada día más, las raíces que la mantienen sujeta a la tierra. Una tierra que yo me encargo de cuidar, a diario no, a instantes. Que la vida es un suspiro, el tiempo pasa rápido y las posibilidades de perder el rumbo, son infinitas...





sábado, 12 de noviembre de 2016

AUN MAS SOLA

Quizás mi desazón tiene que ver también con que me pilló de imprevisto. No es pensar que estas cosas no pasan (que no deberían) pero se que lo hacen. Es distinto saberlo que tenerlo delante  preguntandote qué hacer...Ella tan cercana a mi hija en edad. Tan sola.

Yo volvía al despacho tras una reunión que me ocupó toda la mañana. Cerca de las dos de la tarde cuatro adolescentes aparecen en el umbral de la puerta. No creo que ninguna llegara a los 16, por suerte todas parecían de más de 13. Después de verlas cuchichear entre ellas para tratar de decidir si entrar, las animo: Venga preguntad, les digo con mi mejor sonrisa...

Se acercan y una de ellas me dice "...es que he estado con un chico hace un rato y creo que ha eyaculado dentro de mi y quería la pastilla esa...". 

A menudo a la institución en la que trabajo acuden jóvenes pidiendo preservativos, pero esto eran palabras mayores. Les indiqué a donde podían acudir en la institución pero desde luego nadie allí podía resolver el problema más urgente que ella afirmaba tener. Se lo dije: lo que tienes que hacer es ir al médico, porque solo ellos pueden facilitártela...

Leo hoy buscando el marco legal que ampara su derecho a recibir lo que demanda  "...para facilitar la píldora a una menor entre los  13 y 15 años esta debe ser evaluada en su madurez por el/la médico/a y, tras ello, decidir si según su criterio posee la madurez suficiente para comprender el alcance del tratamiento,.....

....Debemos considerar que el hecho de que una menor demande anticoncepción de emergencia después de una relación coital no protegida adecuadamente, conlleva el conocimiento del riesgo de embarazo que ello supone y el conocimiento y la comprensión de cómo evitarlo, lo que ya demuestra un cierto grado de madurez.
 

Si se demuestra la madurez de la menor no cabe pedir consentimiento a sus padres o tutores legales, salvo en los supuestos de incapacidad física o mental previstos en la legislación"

Vaya, se la darán sin ningún otro matiz. Y luego qué?. Y en ello me quedo. Doy vueltas a mi inquietud, que no es un preocupación moral (que también, todos hacemos juicios morales), ni legal (que también, hay que estar atento a la ley que cumples o dejas de cumplir más allá de lo que piensas)...son muchas cosas pero se que lo que realmente tengo es una preocupación emocional. Una que ya arrastraba  tras atender a un padre de otra adolescente de 16 años que considera que con entregarle preservativos ya cumple con su función de criar con responsabilidad y cuidados. Y llevo un par de semanas buscando el espacio al que derivarlo para que pueda acompañar a su hija en su proceso de iniciarse en la sexualidad pero también en la afectividad.

Y lo hago desde una necesidad profesional pero también personal. Hace un tiempo escribí un post en el que hablaba del valor que tenía que H. comenzara a salir de la zona de confort que yo le proporciono. Hemos ido como en la mayor parte de los casos quemado etapas...sola en casa, sola para ir al cole,...sola a hacer recados... y estamos comenzando a estrenarnos en el sola de noche...y es que en invierno se hace de noche muy pronto. 

Y no va sola, que al revés, van muchas. Todo el equipo de baloncesto y más, pero va sin mi, sin que yo este cerca. Y se con quien va y conozco a esas chicas y a sus familias desde hace años...y las veo crecer, a pasos acelerados en los últimos meses. Y pienso que tienen solo tres o cuatro años menos que la inquieta adolescente que vino a verme. Tal cual, como el monstro (y el que ha visto la película que lo entienda) ...para pedirme la píldora del día siguiente

Cuánta responsabilidad a cuestas...






lunes, 3 de agosto de 2015

ELLA

Literalmente no fue ella quien la colocó en mis brazos. Pero yo sí siento ese hilo que desde sus brazos la llevo a los mios.

Hoy hace ocho años que abracé a mi hija por primera vez. Pienso a veces en aquel día, pero cuando esos recuerdos llegan el día del aniversario, pienso más en ella. En su madre etíope. En su madre que lo es, y que al mismo tiempo no pudo serlo.

Pensarla me hace evocar hoy el día de mi cumpleaños. Al salir al cole el amanecer parecía de cuentos. H. emocionada me dice Mira mamá!!! parece que ahí está Dios!!. Le dije, es mi cumpleaños, desde el cielo me están regalando este hermoso amanecer...

Seguro son los abuelos que de esta forma te dicen Feliz Cumpleaños. Contestó. Y también estará mi madre etíope para felicitarte.


La miro y sonrío. ¿Cómo si no?.


Los padres adoptivos tenemos que trabajar nuestro propio vínculo con la familia de origen de nuestros hijos porque al hacerlo -y no es casi nunca una tarea fácil- estamos enseñando a nuestros hijos a integrar esas dos realidades que de alguna forma dan continuidad y fluidez a la historia de vida que les acompaña.


La búsqueda de los orígenes, esos pasos que una persona adoptada o su familia adoptiva emprenden para retomar contacto con su pasado pre-adoptivo son un pilar importante sobre en el que se asentará la base de su identidad personal, de su satisfacción personal. De su felicidad.

A veces sólo se desea tener certezas sobre la identidad de los padres biológicos, otras más bien se desea (y a veces únicamente) obtener informaciones generales sobre el pasado y sus referentes (a veces sin necesidad de identificar a una persona en concreto). Saber sobre las circunstancias, decisiones y azares que les han llevado de una familia a la otra.

Siguen sin ser mayoría las familias en las que el origen, los orígenes de la vida de sus hijos o hijas y sus circunstancias inmediatamente posteriores, son abordados con naturalidad, ayudando a poner palabras a lo que se conoce o a lo que se intuye que pudo haber pasado, incluso a lo desconocido, para permitir completar el puzzle, construir la historia, y si fuera el caso, acompañar en el dolor, siempre sumando afectos que son los que posibilitan la sanación. 

Se fantasea con la idea de que las heridas sanan si no se tocan, olvidando que a veces esas heridas, si no se limpian y curan, explorándolas, pueden dar origen a una infección. Es decir, a un daño mayor. No es fácil curar heridas pero seguro que todos coincidimos en que no por difícil es recomendable dejar de hacerlo


Me alegra que podamos nombrar a la madre de H. que ella pueda entenderla (a fecha de hoy) como un personaje integrado en la narrativa de nuestras vidas. Que imagine que me regala cosas, que me pida que le cuente historias de lo que yo creo o se que pasó. 

Hablamos a veces, sí. No siempre lo hacemos en el mismo tono afectivo pero me siento segura al acompañarla en su dolor, que muchas veces se vuelve mio; sin miedo a la historia que dio origen a "nuestra" historia. Me alegro de sonreirle a lo que sabemos y de ser prudentes con lo que desconocemos. Me alegra caminar despacio aprendiendo del camino.

El amor es para mi un sentimiento incondicional. Y amo todo lo que eres pero también todo lo que eras antes de que llegaras a mi. Le tengo un profundo respeto. Y también una enorme gratitud. 

Nadie dijo que fuera fácil pero estoy segura de que vale la pena.

 



sábado, 18 de julio de 2015

DE PARTO

S. ha sido madre por primera vez hace unos días. Pregunté por ella, que había tenido un embarazo tan radiante. Está bien, feliz, con su pequeño que es un santo, pero está cansada. Han sido veinte horas de parto.

En estos días recuerdo el mio. Duró casi un mes, el parto, digo. Que el embarazo administrativo duró algo más de año y medio. Mi parto es el mes que pasó entre ver la foto de la niña que me habían asignado, confirmar con todos los datos disponibles que quería ser su madre, que un juicio ratificara en una sentencia que todos estaban de acuerdo con esa decisión, ir a su encuentro y abrazarla por primera vez. Un parto.

En ese largo mes mi vida cambio para siempre. Y cada día soy más consciente de ello.

Buena parte de ese mes, que ocupa buena parte del mes de julio y los primeros días de agosto; en los últimos años lo he pasado sola pues H. está de campamento. Tengo mucho tiempo para pensar en él, sin ruido y sin obligaciones, sin horarios, con trasnochos, voces adultas, mucho cine, comidas a deshoras, caminatas, improvisando (y cada día más...). Pienso en ella claro está, pero desde la certeza de su felicidad, me dedico a recrearme en una vida solo mía para bien y para mal.

De aquel mes recuerdo la indescriptible emoción de su llegada. De su llegada con nombre y apellido. Con ese nombre precioso, sencillo, pronunciable, ante el que caí rendida sin importar los planes previos. De su celebrada llegada "es una niña", sabiendo que de haber sido niño lo quería con la misma fuerza. Recuerdo los amores con P. ajeno a toda esta historia y que sin embargo cobijó con sus brazos y su sonrisa mis horas de espera para hacerlas cortas, redescubriendo con él que finalmente las noches tenían mañanas que les seguían y que también eran mías. 

Recuerdo las llamadas, las cartas, los apoyos,...ese movimiento de afecto colectivo que me daba unas fuerzas extraordinarias para emprender ese viaje emocional que no tiene un viaje de vuelta, en el que siempre se va hacia adelante. Recuerdo la organización de los detalles del viaje y te recuerdo a ti, ahora recién estrenado como padre, acompañandome como siempre, "en la salud y en la enfermedad. En la riqueza y en la pobreza".... En la valentía y en los temores. 

Y la recuerdo a ella, desde la primera foto, ajena a mi. De gesto serio, mirada triste pero intensa...y recuerdo la siguiente, con la sonrisa más perfecta que había visto nunca, mientras se acercaba sonriente extendiendo sus brazos. Amor 1-Miedo 0. Empezamos bien.


Recuerdo ese mes y pienso en este. Pienso en P. y extraño las cosas dulces que vivimos, en ese y otros veranos siguientes. Y pienso en ti mientras te veo convertirte en mujer. Mientras veo esa enorme sonrisa de la que eres dueña, brillar y aparecer en cada una de las fotos de las ultimas semanas. Te veo crecer a pasos agigantados. Lo haces por fuera, y es justo decir, que también por dentro. Creces, como vives. Corriendo.Y yo trato de seguirte.

¿Para qué servirán un parto de veinte horas y un embarazo de tantos años?...entre otras cosas para reafirmar el amor. Porque cuando tienes a tu hijo delante (también creo que pasa con los sobrinos :-)...) la vida se relativiza, se redimensiona, se transforma o se vuelve del revés como dice mi otra amiga S. que también ha celebrado en estos días su maternidad adoptiva. Sirve para saber que vas a estar allí para siempre. Aunque a veces la vida te enseñe que puede que no sea así para todo el mundo.

En estos días, en este mes, el telediario -y mi vida- están llenos de madres. De buenas y malas madres. De las biológicas, que han hecho cosas terribles, aparentemente malas muy malas -que alguien nos cuente la parte que no sale en el telediario-. De las Adoptivas, que parecen buenas pero ¿recordais las mismas noticias? también las hay malas muy malas. 

Y finalmente de las madres subrogadas, que no sabemos aún en que lugar colocar...y yo pienso en sus hijos, en lo que ellos piensan y sienten al respecto de ellas. Pienso en las madres que les traen al mundo, en un parto breve (como la mía) o largo como el de S. En un parto biológico como el de S., o en uno administrativo como el mío, y en esos otros que lo mezclan, dejándonos un poco a la deriva en lo ético, en lo moral, en lo valido, en lo posible....

Y en todos los casos sólo espero que sus hijos, nuestros hijos, sean capaces de llegar a buen puerto. Una vida, medianamente plena y serena, sobretodo respecto a sus orígenes y su identidad. 

Y pienso en el buen puerto, porque no puedo más con mis ganas de Mar.





domingo, 5 de abril de 2015

ACOMPAÑADA


Siempre me ha llamado la atención que la entrada más visitada de este blog sea una que titulé SOLA.

Pienso en la extraña atracción que ejerce esa palabra, intuyendo que quien la busca, requiere más bien de lo contrario. De compañía, en su soledad.

Por razones que no vienen al caso, he aprendido desde muy pequeña a sentirme a gusto estando sola. Y esa capacidad, la he percibido siempre como un don. Tengo habilidades sociales, me gusta la gente, de hecho, me gusta mucho, pero son dos cosas distintas. 

Para mí la compañía forma parte de lo que DESEO pero no de lo que NECESITO. Es verdad, que como todo ser humano, estoy expuesta a vaivenes en el peso que uno y otra (deseo y necesidad) tienen a lo largo del tiempo. 

Sigo contando como puntuales los momentos en que siento la necesidad de tener compañía y, por lo tanto, mi necesidad suele ser satisfecha con facilidad. Pero pienso en ello, por lo que a mi me falta y a otros sobra o viceversa. Por las implicaciones negativas, en un segundo plano, de esa virtud o ese defecto. 

Sigo pensando que la necesidad de compañía nos hace esclavos. Supongo que como cualquier necesidad. Porque las necesidades nos OBLIGAN a la búsqueda, porque en su satisfacción se nos va  la vida, a veces literalmente. En otras, sin embargo, sólo perdemos la posibilidad de vivir con mayor plenitud obsesionados por esa búsqueda. Y ésto, menuda faena es.

En estos días de vacaciones, de descanso elegido sin otro fin que olvidarnos de los excesos cotidianos, pienso en ello mirando alrededor. Consciente de las ausencias, de mis ausencias. En lo que significan para mí y en lo que significan para H.


"Yo quiero tener un padre"... ese es su deseo literal desde siempre y no me extraña, adoptada y negra, además debe cargar con mi monoparentalidad.  Y en la niñez (a veces hasta mucho más tarde) todo lo que nos hace diferentes, nos perturba. A mi esas circunstancias no me suponen ningún problema en lo personal, pero es cierto, que yo primero elaboré lo que supondrían y luego decidí. Lo que no medí, lo que no medimos, es que al decidir a menudo imponemos nuestras decisiones a nuestros hijos. Y como lo tengo claro en sus ventajas y desventajas pues trato de ayudarla a manejarlo lo mejor posible y yo creo que está yendo bien. Son nuestras circunstancias y con ellas hay que aprender a vivir.

A pesar de esto, cada vez soy más consciente de que en la tarea educativa o de la crianza, educar un hijo en solitario tiene sus dificultades añadidas. Si además, como en mi caso, se suma que no hay una red familiar a disposición (por la distancia física que me separa de mi familia, avión de por medio), la dificultad se transforma en muchas cosas:

...Miedo sí, siento miedo, un miedo enorme, a que me pase algo que me impida cuidar de ella. Trato de lúcidamente decidir a cargo de quien debe quedar en mi ausencia. Y pensar eso, más allá del afecto que tiene garantizado, es un reto enorme cuando toda tu familia vive a kilómetros, cuando en mi ausencia, perderme a mí, al menos ahora, en los siguientes años, implicaría también para ella, perder todo lo que son sus referencias: escuela, entorno, actividades, los afectos cotidianos. Y no, no se merece esa segunda pérdida masiva.

... Tristeza, por obligarla a vivir con la parte negativa que para ella tienen mis decisiones, y que la obligan desde muy joven a superar obstáculos arraigados en el imaginario popular en los que ella siempre está en situación de desventaja que la obligará a luchar más por ser mujer, tener que dar explicaciones por ser negra y adoptada y a tener que construir una identidad bicultural mucho más compleja de gestionar internamente y con el entorno ...y el que diga que no es así, miente o carece de ojos e intuición.

...Preocupación, y quizás esta es la más reciente. Yo no tengo ninguna duda de estar ejerciendo la maternidad lo mejor que puedo. Soy una persona con muchas herramientas, soy proactiva y tomo decisiones siempre. Puedo estar equivocada al hacer, pero nunca dejo de hacer. Otra cosa, es que pueda asumir tareas que deben realizar dos. Dos que se complementen.  Porque yo, soy solo una.

La vida en pareja, la buena vida en pareja, es algo que me parece sumamente complejo. Y criar en pareja seguramente (porque esta parte no la he probado nunca) lo debe ser aún más. Pero a ratos la anhelo por lo que supondría en lo personal (pero eso es otro capítulo) y en lo que supondría para H.

...extraño alguien que matice para ella (y a veces para mí) aquello digo y en lo que creo firmemente. A veces necesito que alguien desde su adultez, matice mis certezas y con ello le de a ella más opciones. "Mamá, siempre tienes la razón"...y ella la tiene a veces y se la doy cada vez que puedo. Pero a veces estaría muy bien que la razón la tuviera un tercero. Para que el hecho de que ganara una no dejara necesariamente a la otra como perdedora en solitario. Y sí, cada vez que puedo cada una tiene "una parte de razón". El problema son las otras veces.

...extraño alguien que la consuele cuando yo debo ser dura. Porque lo soy. Hay cosas que no hay que permitir pero ese rato que la dejo sufrir en soledad, me gustaría que alguien la acompañara y le ayudara a aceptar que las cosas no son como ella quiere. Ahora me toca ser dura, dejarla en su tristeza y luego retomar. Calmar, acompañar, reflexionar. Ser al mismo tiempo la mala (que genera frustración) y la buena (que calma, acompaña, acuna) sería mucho, muchísimo más sencillo, si lo hiciéramos entre dos y a poder ser alternando roles.

...extraño a alguien que me ayude a calibrar mis ideas y opiniones al respecto de las cosas, apoyar (o no) mis decisiones como algo visto desde dos visiones, y por qué no, a compartir los gastos... porque todo cuesta, no sólo tiempo, sino también esfuerzo y dinero y a menudo ni mi tiempo ni mis ingresos (incluso mis esfuerzos) alcanzan para todo lo que estaría bien hacer.


...extraño a alguien que, en la logística cotidiana, comparta lo doméstico y las atenciones que requiere H. principalmente en las tareas del cole. Yo siempre tengo que elegir, hace tiempo que asumí que no soy una supermujermadre: no puedo ayudarla a terminar los deberes, preparar la cena y llamar a los abuelos para ver como siguen al mismo tiempo. De tres cosas que siempre necesito hacer, solo hago una o dos. Y no es poco, pero no es suficiente desde lo que me gustaría.

...extraño a alguien que me ayude a tener un tiempo para mi sin sentir que ella deja de disfrutar de un tiempo compartido con adultos o con otros. Lo tiene, con otros adultos significativos, pero ella siente que si no estoy, ella está sola compartiendo con otras familias que si están juntas entre sí. Si hubiera una pareja, si ella tuviera un padre, su familia compartiría con otras familias y a veces, como suele suceder con familias amigas, hay uno de los padres que se queda en casa disfrutando de su tiempo o hace sus cosas. Y nadie tiene carencias. Ella ahora siente que las tiene por eso necesita ir/estar con su familia, que soy yo. Y yo me pierdo a mi en ese camino.

...extraño que alguien la eduque con sus vivencias, perspectivas, apetencias... además de hacerlo yo porque esa diversidad la hará más rica en sus percepciones de la realidad.

...extraño un tiempo nuestro, además de un tiempo mio. Igual que sería valioso entender la presencia de un tiempo vuestro.

Y sí, es más cómodo ideológicamente porque lo otro implica negociación no siempre fácil. Pero unos días agradecemos la comodidad y otros lamentamos la complejidad. De todo hay.

Y hoy ha tocado pensar en esto pero se que a fin de cuentas, unos días mejor y otros peor, la vida tiene sentido porque no hay nada "que nos quite lo bailao" *


* "que me quiten lo bailao" es una expresión popular que se utiliza para decir que las consecuencias negativas que puedan aparecer después de algo que ya ha sucedido, no pueden anular el placer de lo ya hecho. En otras palabras, cuando ya has vivido algo gratificante, no importa lo que suceda después porque ya nadie te lo puede arrebatar.

 

sábado, 14 de marzo de 2015

VICTIMAS INVISIBLES

Se llama S. y no ha cumplido los tres años...

Esta semana ha venido otra vez a la oficina acompañando a su madre. La primera vez que la vi, intenté cogerla en brazos para llevarla a pintar en la mesa de al lado, mi mesa, dado que estaba impidiendo la entrevista que mi compañera debía tener con su madre. Antes de terminar de alzarla, ya se había girado para morderme. Y es que S. es como el Demonio de Tasmania. Un torbellino que crea el caos allá por donde pasa. Allá donde decide imponer su orden, su necesidad.

Yo, aparte de esquivar el mordisco y reírme, pensé. Qué maravilla!...es fuerte. Podrá con todo. Y es que en su caso, todo, no es poco.

Desde aquel día hace unos meses, hasta esta última vez, ha venido muchas veces...pero durante la última visita, estaba radiante. Radiante de bella, que lo ha sido siempre. Radiante de risueña, que lo es con frecuencia. Radiante de conversadora y simpática que lo es raras veces. Casi siempre nuestras normas, nuestros límites, no son de su agrado. Pero hace días, con esa sonrisa y esa mirada profunda que sólo tienen los ojos del África subsahariana, nos miraba y hablaba emocionada, con una alegría que cautivaba, ¿Cuál sería el motivo?

Y esa belleza de siempre, esa alegría y ternura de la última conversación con ella, han acompañado esta semana mi memoria visual y auditiva, mi memoria emocional haciendo contraste con otra historia, que ahora es otra pero que podría ser la de ella misma en unos años. 

Una historia diferente de las tristes muy tristes, de las mas oscuras, de las que te desarman. Y yo que la veo no he dejado de preguntarme esta semana como protegerla de ese horror.

A D. la protagonista de la otra historia la he conocido hace diez días. Llega como si nada pasara a su alrededor, como si solo existiera el trozo de conversación que ella quiere mantener conmigo y no el resto de las cosas que yo necesito saber y entender de ella. Avanzamos muy despacio para que me cuente todo lo que yo ya se porque otros me lo han contado, preguntándome una y otra vez como lograr, que me cuente lo que no sé, sino imagino. No el hecho en sí, sino los entresijos. Para preguntarme después, de qué me valdría a mi saberlo para ayudarla. Si realmente hay una ayuda efectiva y eficaz que sea posible en medio de un tema tan complejo.

La trata de seres humanos es un delito perseguido y castigado por el Código Penal Español. Un delito en el que hay que perseguir al tratante, que es un delincuente y proteger a la víctima.

En Europa son 500.000. En todo el mundo, casi tres millones las personas sometidas a trata y tráfico. Cerca de la mitad son menores de edad. En cifras económicas, que es como a veces se miran y miden las más sucias tragedias humanas, se trata del segundo negocio clandestino del mundo en beneficios, después del tráfico de armas y por delante del tráfico de drogas.




Según datos de Naciones Unidas, las dos terceras partes del las víctimas de trata detectadas en el mundo, son mujeres. Esta tendencia también se aprecia en Europa, donde el 70% de las víctimas detectadas lo son.

El 79% de las personas víctimas de trata lo son con fines de explotación sexual. Las desigualdades de género, la feminización de la pobreza y los flujos migratorios se encuentran enraizados con el origen del problema.

En España, es un problema que no se quiere ver y con el que hay una enorme tolerancia dejando en evidencia la falta de cifras fiables, la escasa coordinación policial nacional e internacional y la permisividad social hacia determinadas conductas relacionadas con el comercio sexual. 

Y entonces, escucho a D. en las palabras que no dice y veo a S. con su sonrisa fresca y amplia y pienso en toda la vida que cabe en medio, en a buena o mala vida, y en las responsabilidades que todos tenemos en medio.


http://www.redcontralatrata.org/
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/21/actualidad/1390311478_789233.html
http://pazydesarrollo.org/pdf/guia_trata_sexual_pyd.pdf

miércoles, 25 de junio de 2014

NECESIDAD...

Hay cosas que son un deseo y otras que son una necesidad.

Necesitaba tiempo. Necesitaba tiempo para estar sola.

Necesitaba tiempo para estar sola en silencio.

Tiempo mio, sin otra ambición que perderlo, gastarlo o invertirlo... en no hacer nada, en no ver a nadie. 

Tiempo de estar sola y cuidarme el cuerpo al mismo tiempo que cuidarme el alma.

Cuanto ruido siento alrededor. Bulla, mucha bulla. Demasiada después de tanto tiempo.

Desde hace un mes tengo las tardes libres y eso me hace feliz. Desde hace un mes acabaron las extraescolares de las tardes. Eso nos hace felices a las dos.

Desde hace un mes H. y yo compartimos tiempo, perdiéndolo. Jugamos más, conversamos más, paseamos más, incluso trasnochamos más. Es decir, ganamos mucho en calidad de relación. Y sonreímos, sonreímos mucho más, todo parece más ligero y fluye. Suena tan bien pensando en que tenemos todo el verano por delante.

Pero además, desde hace unos días, estoy sola en casa.  Me levanto sabiendo que el ritmo que seguiré será el mio y no el compartido. Y por lo tanto lo gestiono mejor. Depende de mí, me conozco y me entiendo. Me regulo. Con H. cada día está todo por explorar, por compensar, con obligación de regular. Atender a sus necesidades y a las mías. Un aprendizaje y un reto diario. Algunas veces agotador. No en sí mismo, que para eso estamos, sino sumado a todos los demás.

H. es un libro abierto, una niña que habla mucho, cuenta todo. Que dure...H. habla sobretodo de lo que le emociona, y eso da gusto escucharlo. Y de lo que no funciona que para ella es mucho también. 

Desde mi punto de vista tiene un don especial para la queja. Para ver lo que no funciona de cualquier cosa. H. ve el punto negro de la tela blanca, el vaso medio vacío. Las espinas de las rosas, y la única nube del cielo radiante. Así, cada día desde que amanece hasta que anochece, yo al lado de ella, reconociendo y validando quejas, señalando gozos. Lamentando lo que no funciona y pensando a ver qué hacemos con lo que nos sirve aún. Viendo el punto negro como una línea que se está abrazando (la idea no es mía). Y el liquido que falta como la fortuna de alguien que tenía sed y tuvo algo que beber. Yo a su lado jugando con los pétalos de las rosas (las naranjas mis preferidas) y observando las espinas que las cuidan para que con delicadeza podamos poner nuestros dedos en su tallo lentamente, sin dañarlas, sin dañarnos. La tregua agradecida que nos da la sombra de una nube y la certeza de que será temporal para que el sol siga brillando y nos caliente nuevamente. Todo apenas perceptible, sutil, que si no se ofende...

La dejo en el cole y voy al trabajo. Allí lo mismo, donde otros venden miserias e impotencia, tengo que ayudarles a ver posibilidades y esperanza; donde me hablan de sus carencias les reflejo sus posibilidades, donde ellos ausencia yo la búsqueda.

Estoy muy cansada. Y el cuerpo se queja y no me ayuda. 

Por eso estos días los vivo como una oportunidad, atiendo únicamente mis necesidades. Me desintoxico. Es justo pero sobretodo es necesario. Queda mucho por hacer.





viernes, 21 de marzo de 2014

UN PADRE

H. entra a mi habitación rápidamente. Me está contando algo y de pronto su mirada se gira y dice asombrada ¿Quién es?...me giro hacia la cama y veo la silueta. Ciertamente, el nórdico enredado lateralmente sobre si mismo, en el lado de la cama que yo no ocupo, da la sensación de que alguien aun duerme allí. La miro sonriendo y le digo...el nórdico enrollado!. Me responde con un suspiro: Ay que susto mamá!.... pensé que era un padre!. Nos reímos, y sólo atino a decirle. Te lo hubiera dicho ¿no?.


A H. le falta un padre, es lo que ella piensa a menudo. Yo lo pienso también, pero sólo en algunas ocasiones. Y siempre lo hago desde mismo punto: nos gustaría tener un padre en la familia, un compañero que enriqueciera lo que ya tenemos, que es mucho, y a quien aportar nosotras, lo mucho que ya somos. 

Pero no está. No sé si existe, no tengo evidencias de ello, tampoco de lo contrario. Según los días, tengo esperanzas (para el amor de pareja siempre hay tiempo) o soy escéptica (por qué iba a aparecer ahora si no lo ha hecho antes). 

Lo que veo a mi alrededor en hombres, en compañeros/maridos/novios, en padres, no me genera grandes emociones a favor y sí, muchas veces, en contra. Entre otras cosas gracias a sus mujeres/compañeras/novias/esposas que no son especialmente felices con su presencia y lo están diciendo todo el tiempo. Digo yo, quéjate menos o dejale.

Implacable que soy a veces. Parece que soy fácil de querer pero no, lo cierto es que no lo soy. Soy exigente y soy pura emoción. Aprendí a estar sola y sentirme muy a gusto. Por eso me cuesta mucho sentirme bien acompañada. Sólo quiero compañía si, en general,  mejoro esa sensación personal. Estar a gusto en soledad es una gran ventaja vital y es, a veces, una trampa. 

Una trampa que también padece mi hija que se ha cansado de enseñarme candidatos...

Con el tiempo, el deseo de tener un padre se ha equiparado el deseo de tener hermanos. Cuando encontramos un diente de león, las dos pedimos con fuerza el mismo deseo: "queremos un "buen" padre con un/unos "bueno/s" hijo/s". A mi me enseñaron que hay que pedir bien los deseos porque a veces la vida se anima y nos complace.

Pienso mucho en todas las decisiones que he tomado en nombre de mi hija. En la responsabilidad que tengo de educarla y formarla para que sea capaz de asumir y vivir las mismas, desde la certeza de que tiene una vida completa y plena (...aunque es mujer, aunque es negra, aunque es adoptada,...aunque no tiene padre,...). 

Pienso en ello desde la fortaleza que me da el conocer tantas historias más o menos felices e infelices de madres y padres, de familias, de las que lo son y lo ejercen bien, aprendiendo como todos cada día. Pero sobretodo,por conocer las historias de los muchos que lo hacen mal, yo diría fatal y dañan, y mucho...

Creo en lo personal pero cuesta en lo social, que no hay un modelo único, completo, correcto, sano, valido de ser familia. Hay solo posibilidades y en nosotros está el hacerlo lo mejor posible. Y el educar en esa visión...

Por algunos desfases vitales personales, la mayor parte de mis amigos más cercanos se esta enfrentando al reto de ser madres y padres recientemente, por eso pienso mucho en las emociones que rondaron mi decisión de adoptar y en el camino recorrido desde entonces. Pienso en las consecuencias que de tal decisión se han derivado. En lo difícil que es aceptar la renuncia a ciertas cosas y el acierto que ha supuesto el seguir adelante con otras.

Un padre H. Sí, un buen padre para ti. Yo también lo quiero y lo deseo. No es nada fácil, no. Además antes de ser tu padre tendrá que ser otras cosas. A veces siento que el tiempo es breve y las opciones escasas, pero ahí están el azar y la esperanza. 



Habrá que darle oportunidad a la vida y abrir los ojos que, a veces, lo sé, los tengo cerrados.