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viernes, 18 de septiembre de 2020

AL SALIR DE CLASE

H. ha vuelto al Instituto. Y el Instituto ha vuelto a nuestra casa.

La relación entre nuestros hijos adoptados y le escuela es una pesadilla, real o temida, para muchos padres adoptivos. Supongo que para muchos otros también, aunque por distintos motivos.

Sin embargo, y a pesar de los grandes esfuerzos académicos que le supone, puedo decir que H., primero en la escuela, y luego en el Instituto, ha sido una persona feliz.  De hecho, muy feliz. Pero esas rentas de felicidad pasada, ya se le estaban acabando.

 

H. y yo hemos pasado un confinamiento sereno. Para el caos y la locura que se vivía afuera. Para la alta exigencia que me ha supuesto el trabajo/teletrabajo. Para lo absurda que ha sido esta escuela on line. Nosotras hemos sobrevivido con salud mental, mucho afecto, gran cercanía y complicidad y suficientes reflexiones compartidas y aprendizajes. Todo esto gracias a nosotras mismas, un balcón lleno de luz. Gracias a un perro y a que nuestro hogar se encuentra a dos manzanas del campo. No extrañamos la ciudad y su bullicio; extrañamos la libertad de movernos al encuentro de la naturaleza. Cuando no te dejan pisar el portal de tu casa, soñar carreteras secundarias, bosques y mar, suena a utopía. Ya llegaría, pero antes tenían que llegar otras cosas.

El desconfinamiento ya nos ha costado un poco más. Volver a trabajar, y con ello dejar estar. Nos dejaron salir sí, pero no pudimos recobrar la vida que teníamos y eso se ha ido notando. Nos fuimos llenando de silencios, de cierto hastío, de una dejadez que, no supervisada, comenzaba a preocuparme. Una nube gris se estaba apoderando del ya pesimista espíritu de mi niña-mujer.

Poco a poco hemos sido conscientes de todo lo que nos faltaba y una de esas cosas era el Instituto. Que quede claro, no los estudios, sino el instituto. El ambiente, la algarabía, los encuentros, los cinco minutos entre clase y clase, el patio del recreo...el bajar y subir juntos contando las batallitas del día. Y tras esto, el llegar a casa, hablar y hablar. Contarse, contar. Y, sobre todo, sentir, sentir, sentir...palpitar.

Inicialmente, nos dijeron que comenzaría una semana más tarde que los primeros chicos que volvían al instituto. Casi le da algo. Posteriormente, nos avisaron que comenzarían antes, pues ese retorno escalonado era demasiado escalonado para las autoridades.

El miércoles fue su primer día de Instituto. Un par de horas, pero han bastado...Hacía tiempo que no la veía tan radiante.

La mitad de los deseos concedidos. ¡¡¡mayoría de chicas!!!... y, todo sea dicho, no está en la clase de sociales. Hoy, hablando de esta dicha reflexiona, "es que los chicos, cuando son mayoría, se empoderan". Al iniciar la etapa no obligatoria de escolarización reciben a los jóvenes de los centros concertados que no están dispuestos a pagar una educación no subvencionada. Lo quieren todo.

Personas nuevas a las que conocer, seguir ampliando horizontes, referencias.... La mitad de los profes conocidos, algunos temidos, frente a los que ha luchado batallas en las que ha resultado vencedora. Algunas de las cuales, han sido mías. Sostenerla, hacerla resistir, empoderarla. Todos están allí para aderezar nuestras comidas.

Desde su llegada a mi vida hago menos de un 10% de jornada por teletrabajo y aun así tengo que defenderla. De no tenerla no podría desayunar con ella o comer con ella y eso sigue resultándome un derecho placentero, más allá de que sea percibido como un privilegio. Eso me permite disfrutar de este telediario escolar.

En el Instituto, medidas, las esperadas de las que pueden cumplirse fácilmente: gel, mascarillas, accesos limitados. Lo del aforo ya es más complejo. Ella insiste en que son muchos, pero hay suficiente separación. Se aglomeran inevitablemente en las tres entradas/salidas del Instituto, que alberga a más de 600 estudiantes.... como lo haríamos nosotros al salir de un concierto o del cine; como se aglomeran los abuelos al salir de misa los domingos. Al estar en Bachillerato, les sugieren que salgan del Instituto en el recreo (hay una gran plaza pública en las cercanías) así son menos en el patio.  Qué difícil lo tienen los docentes y directivos implicados en esta vuelta a la educación presencial.

Creo que lo que nos queda es cruzar los dedos, insistirles en lo que deben hacer para que esta felicidad permanezca. Ya no se trata de que estés sano tú, tiene que estar sana toda su clase. Y vivir lo que nos dejen.

Mi amiga E., un afecto recuperado tras el confinamiento, ha estado trabajando en una propuesta “De vuelta” al cole, que ha puesto el énfasis en la humanidad de ese contexto escolar. En los cuidados emocionales que han de acompañar la protección sanitaria. Cuidar el cuerpo y alma. Tendremos que apostar por ello.

https://www.splora.es/spaciodevuelta/

 






jueves, 3 de septiembre de 2020

VOLVER A EMPEZAR

 ...hace un mes aproximadamente salí de trabajar, demasiado tarde para lo establecido, siempre demasiado pronto para todo lo que quedaba por hacer. El sonido de una ambulancia, me hizo recordar lo que me había dicho A. esa mañana. "Sí, ya hemos quedado para llevarle los alimentos a casa. Está en aislamiento". Lo primero que vino a mi mente fue ... volvemos a empezar. Recordé el título de la película de Garci. Nunca la he visto pero me gusta la frase. Me vine a casa despacio, como ya me lo permite la autonomía de H. Disfrutando del cielo y del sol, "por el tiempo que nos dejen"...lo repito como un mantra desde hace meses.

...vuelvo a empezar, porque me gusta y me ayuda.

...hoy han entrado en vigor nuevas restricciones en la ciudad en la que vivo. No de movilidad, que espero que no lleguen, pero sí de aforo. Anoche, nuestro encuentro semanal tenía algo de despedida, el saber que por ahora no podemos ser más. Ahora ya somos seis. Estuvimos en una agradable terraza dentro de uno de los parques de la ciudad. Hacía una noche deliciosa en temperatura y, como los días ya son cortos, las mesas en un momento dado se iluminaron con bombillas que me recuerdan las fiestas de pueblos. Simple y hermoso. Nos reímos como todas estas semanas tras el confinamiento, que bien me ha venido el juntar este grupo distendido y diverso, lleno de humanidad y divinidad. Que importantes se vuelven las raíces para lo que hemos tenido alas. 

...en medio de tanto desaliento, son un regalo maravilloso. ¿Y un motivo para la esperanza?. 

Esperanza. Tengo una adolescente en casa desde Marzo que NECESITA volver a clases y lo valido porque su salud emocional me pesa tanto como la física. Necesita volver al grupo, a los pares. En un contexto que no es normal pero, es el que hay,... aunque sea solo por unas semanas. Necesita a sus profesores para admirarles, detestarles, cuestionarles,...Necesita a sus pares para volver a casa cada día con una telenovela. Necesita rutinas y horarios, necesita esforzarse y sentir que tiene algo por lo que luchar. Esta crisis les ha robado demasiadas cosas

Yo sigo de vacaciones por unos días más, luego volvemos a empezar, porque Septiembre es volver a empezar para todos los que tenemos hijos en edad escolar, los que somos estudiantes (o docentes). Veo las colas que han tenido que hacer en Madrid para hacerse las PCR. Convocados de hoy para hoy ¿de verdad? ¿No se podía haber hecho con más previsión? Debe ser que este año nos ha sorprendido la llegada del curso escolar. Y ellos, ¿querrán empezar?..

Mientras, ayer pedí cita con el médico de cabecera, me la han dado para el lunes, casi una semana. Lo pienso siempre. Menos mal que nunca me pasa nada grave y luego pienso, pero tienes médico y no tienes que pagar la consulta como lo hiciste la primera mitad de tu vida. Matiza.

Una vida de antes, que siempre se asoma a esta, tan distinta y tan complementaria. Agradezco pertenecer a dos mundos porque siempre me ayuda a matizar.

"Tengo el alma en pedazos...ya no aguanto esta pena..." dice el vídeo que H. me hace escuchar como parte de un meme que le han enviado. Me ha sacado una sonrisa...Es la letra de un merengue que yo bailé hasta la saciedad en ese país bailongo del que vengo. La versión de H. dice "...tanto tiempo sin verte es como una cuarentena" ...la mía, la nuestra, decía "...tanto tiempo sin verte, es como una condena". Quizás es que no son tan distintas.

Cuantas ganas de volver a bailar. 

https://www.youtube.com/watch?v=egBW2aKF5Ng

domingo, 26 de marzo de 2017

REGALOS...

El viernes pasado, H.,  como viene siendo habitual, fue a un cumpleaños. Indicador de pertenencia al que todo padre debería estar atento...

Cómo me parece recomendable en todo adulto referente de un hijo preadolescente, un rato después de llegar le pedí me enseñara las fotos del evento. Yo sabía con quien iba y a qué lugar pero me interesa, además, la letra pequeña que tanta información aporta... Vi fotos que en nada se distancian de los clásicos y vi un vídeo que se habían grabado mientras entregaban los regalos a la cumpleañera.N. a quien hemos conocido este año, invitó a su cumple, a mi hija y cuatro compañeras más... 

H. ha pasado al Instituto este año y eso ha supuesto un cambio de centro, por suerte nada traumático. En el Instituto, va a un grupo que sigue una metodología especial (es un Aula TIC donde las asignaturas se imparten a través de nuevas tecnologías). Ese hecho hace, que a veces no sea especialmente valorado al elegir la continuidad de los estudio. Se le presupone un nivel más exigente (nada más alejado de la realidad) y muchos padres piensan que ya tienen suficiente con pasar a la ESO como para añadir más dificultad.

Gracias a una campaña previa a favor, esa fama hizo que al elegirla se mantuviera el mismo grupo de niños que venía del cole, casi en su totalidad. Es un grupo muy cohesionado y, sobretodo, un grupo de padres muy conocido. Así, el tránsito al Instituto ha sido sencillo y sin traumas. A mi me preocupaban un poquito más los niños que se incorporaban...Desde el primer día estoy atenta a ellos y he ido viendo como se incorporan nombres a los relatos cotidianos de H. que es como el telediario a la hora de informar de la realidad

En relación a N. que es la que nos ocupa, H. siempre me ha hablado bien de ella aunque es cierto que la relación parece requerir ciertas dosis de paciencia. N. es una chica muy insegura académicamente hablando, que necesita ser reforzada constantemente, que siempre teme no estar a la altura a pesar de lo mucho que se esfuerza. N. tiene buenas notas en todas las asignaturas pero con las Mates necesita apoyo escolar extra, al que también acude mi hija.

N. tiene también desde el punto de vista de H. unos padres muy exigentes, al menos eso me cuenta afirmando que no valoran sus esfuerzos sino los resultados que la niña obtiene. H., que se sorprende ante los grandes esfuerzos que hace su compañera para lograr satisfacer las expectativas de sus padres, se pasa todo el día reivindicando que no debe ser así. A pesar de ello, también es cierto que H., se queja de tener que esgrimir una paciencia enorme (que no tiene) por responder a las demandas de su amiga buscando comprobación a si está haciendo las cosas bien...Cuando H. me habla de N. yo siempre me acuerdo de Dory, el entrañable personaje de "Buscando de Nemo"...porque según mi hija N. habla con angustia, se mueve constantemente, necesita comprobarlo todo, tiene una risa nerviosa...

El cumpleaños nos pilló sin mucho margen para pensarlo...Mamá, mañana a las 16.30 celebramos el cumpleaños de N. en tal sitio. Y, partir de ahí, he sido espectadora de todo lo demás.

H. me contó que le había hecho una caja sorpresa de regalo donde ella tenía que meter la mano por un agujero y podía sacar pequeños presentes y papelitos con mensajes. Se esmeró mucho en la decoración (pensó más en eso el día anterior que en su examen de Mates...) pero bueno, lo importante, porque sí, es lo importante, es el vídeo que se grabaron.


En él se ve a la cumpleañera rodeada por sus cinco amigas, siendo regalada y sonriendo mucho, con la algarabía algo exagerada pero propia de estos tiempos. En él, ella sonreía con los pequeños regalos y leía los papelitos que sacaba de la caja: "N. te queremos", "N. no cambies, eres especial". "Gracias por hacernos sonreír con tu risa contagiosa"...y con cada frase una piña de abrazo entre todas.

Es un acto simple, unas frases sencillas, edulcoradas por esta fase de exaltación de la amistad adolescente, pero realmente me ha emocionado verlas. Allí, haciendo esto espontáneamente por una niña nueva, una niña con tantas inseguridades. H. llegó muy feliz y creo que N. esa noche se fue a su cama con la sensación de que era una persona especial e importante y que sus amigas la querían mucho.

Y yo pensé: realmente en la vida no necesitas nada más que sentir que te quieren y a veces eso solo depende de que alguien se atreva a decirlo. Y ya si además te dan un abrazo y lo correspondes, pues es la gloria. Tan simple. A menudo, tan escaso.

Además hay que decir que H. volvió diciendo "Y sus padres también son majos..." ...porque entre otras cosas, pienso yo,  a los padres nos da paz saber que a nuestros hijos les quieren, aunque no siempre aprueben Matemáticas. Digo yo, porque lo contrario, aprobar y no ser querido, seguro que no te ayuda a ser feliz.

Feliz Cumpleaños N....gracias por regalarnos la oportunidad de vernos reflejados en ti.





miércoles, 15 de febrero de 2017

AFRO Y SAN VALENTÍN

Tengo en casa una preadolescente de pelo Afro.

...y no es solo que lo tenga afro, sino que tiene pelo para dos cabezas.

...a lo largo de estos años (doce) hemos trabajado un día sí y otro también porque se quiera a si misma, en todas sus circunstancias, con sus bondades y desdichas, siempre subjetivas, en cuanto a los determinantes de su dotación genética. Y ese es un trabajo que se construye a base de presencias, de discursos, de miradas y de convicciones.

Su melena afro desde mi punto de vista es espectacular pero coincido con ella en que, para estudiar, más vale que la lleve recogida, por su bienestar académico y, sobretodo, por el de la persona que se sienta detrás de ella. Así, a lo largo de toda primaria; al cole, su cabello ha ido recogido con trenzas (made in home) que sus esfuerzos físicos y emocionales nos han costado, o; con coleta, una solución rápida, sencilla y en un momento dado autogestionable (lo que se agradece en el día a día).

En el último año, con ese despertar a veces radical y a veces sutil de la preadolescencia, H. ya no quiere llevar trenzas (una opción válida), y como con todo, prefiere acabar rápido, para dedicarse el resto del tiempo que parecía sobrarnos, a mirarse en el espejo.

Yo, que desde siempre trabajo para que su autoestima le permita vivir plenamente, sintiéndose maravillosa en todas sus circunstancias, celebro de puertas adentro y con ella, todos sus procesos de reconciliación y enamoramiento, con aquello que es como es y no puede cambiarse.

Ayer, en su instituto, celebraban San Valentín. Con esa excusa, los chicos de los últimos cursos de la ESO organizaron una actividad para recaudar fondos para su viaje de fin de curso. La actividad consistía en encargar semanas atrás, flores (claveles) o chucherías (piruletas o gominolas de corazón) para regalárselos por sorpresa a sus amigos el día de San Valentín . En torno al hecho, se fue creando un clima de expectación y emoción muy gracioso, porque es que H. se emociona con la vida.

Lo interesante del evento para mi ha sido verla vestirse por la mañana y descubrir que había decidido llevar su melena al viento, léase suelto, en todo su esplendor. Entonces he caído en cuenta que a lo largo del año, en aquellas ocasiones en las que quería verse especialmente guapa y llamativa, su opción ha sido llevar ese pelo del que de niña ha renegado "lo suficiente", ese pelo "que sólo le gusta así a los mayores", sí, ese mismo, llevarlo libre y en toda su magnitud. Transformar ese "es que todos me miran" en tono de vergüenza de hace unos años, en "es que me gusta que me miren y tengo con qué"...

Y volvió a casa sí, rodeada de claveles, con las gominolas en el estómago y con "un todo el mundo me dijo que bonito!"; sí, los mayores pero también los menores como ella, que la quieren mucho y que se abren a otros conceptos de lo que es hermoso más allá de lo habitual

H. siempre ha sido poderosa en su ser; pero hay cosas que ha tenido y tiene que conquistar en su empoderamiento personal: su condición de adoptada, el color de su piel, su cabello...y en ello estamos y no nos va mal.




martes, 8 de diciembre de 2015

DEFENDER LA ALEGRIA

Estoy alegre.

Llevo días sintiendo y, sobretodo pensando alegrías, pequeñas alegrías.

Llevo meses sin escribir pero llevo días pensando en hacerlo. En escribir para celebrar la alegría.

http://www.imagenesparabajar.com/wp-content/uploads/2014/05/Vivir.jpg

Hace días, al llegar a casa, cuando se abrieron las puertas del ascensor, la navidad nos golpeó en la cara. A H. que venía conmigo y a mi, nos dio un ataque de risa. Era otra vez ella. Ella que no sé como se llama pero es mi vecina desde hace unos pocos años. Ella, la misma que llenó nuestro largo y anodino pasillo de hermosas plantas, y con eso le dio una calidez de la que soy consciente cuando subo al resto de pisos y los veo vacíos. Ella que nunca deja de sonreír. Ella que habla con una dulzura enorme. Sí, ella lo había vuelto a hacer....había llenado nuestro pasillo de adornos de Navidad. 

Nada más abrir la puerta del ascensor...un belén, guirnaldas, colgantes con motivos navideños en cada ventana del patio interior.... Una exageración, incluso algo de mal gusto por lo recargado, pero ciertamente una exageración llena de vida. Y de alegría.

Cuando llegué a esta casa hace más de una década, ella no vivía aquí. Vivía él, con otra, que intuyo le hizo sufrir. A él le vi poco en esa época, lo suficiente para verle adelgazar, entristecer y desaparecer. La que fue su pareja se quedó en el piso. A los dos o tres años él volvió y entonces la que conocí como su pareja, desapareció. A ella, intuyo, le dolió menos la separación. Y no digo más porque no lo sé. Sólo se que me alegró verle volver a él porque parecía un buen chico y ella no lo parecía tanto. 

Llegó, volvió a ser él, a sonreír. Y a su lado apareció mi actual vecina, dulce, sonriente, con sus perritas mellizas, que siempre nos saludan al llegar a casa. Ella que lo llenó de vida. A él, a nuestro pasillo, a nuestra navidad. Ella que rompe mis moldes con su delicadeza en el trato, sus horarios a destiempo ¿enfermera?, con sus atuendos de motera o sus abrigos talle largo, sus tacones o sus atuendos de runner. Ella, que sea lo que sea, siempre nos hace sonreír.

Que importante es rodearte de aquellos que te aportan alegrías. Que importante es tenerlas y, sobretodo, saber verlas.

Diciembre de por sí me supone alegrías, las alegrías propias de las celebraciones vitales, que no navideñas, aunque también. Diciembre celebra el inicio de un proceso migratorio que ha llenado mi vida de oportunidades y aprendizajes, que me ha convertido en una persona con la que me siento a gusto. Me gusta recordar esa fecha tan llena de simbolismos nacionales. Yo tenía que haber llegado en Noviembre pero un intento de golpe de estado en mi patria de origen demoró el viaje. Y llega Diciembre y con él, el cumpleaños de H., mi niña bonita que va haciéndose mujer. H. que cada día me supone más alegrías. Diciembre es para mi un mes de comienzos y no solo de finales.


Pero es verdad que andamos vital y laboralmente corriendo para "cerrar" el año adecuadamente y yo llevo días con un ojo en este presente y otro en el futuro que nos llega, tratando de no perder en esa disparidad de miradas, el paso y el ritmo que nos permita seguir avanzando. Escucho, descifro, intuyo, anticipo...

No es fácil sincronizar y acompasar emociones. Menos, hacerlo en medio de tantas urgencias e intensidades, en medio de tanto desaliento colectivo. Pero, es verdad, que si sabemos mirar, si sabemos rodearnos bien, quizás estemos mejor preparados para resistir los embates, y estoy segura que las cosas se nos harán un poco menos cuesta arriba. 

Siento mucho desencanto por muchas cosas que me rodean, podría regodearme en ello...pero salgo al pasillo y mi vecina me alegra el día con su exagerada navidad. Voy a una reunión a la que no quiero ir y soy consciente de todas las cosas buenas que en ella recibo. Me regalo unos días de buena y elegida compañía, esa que me arropa y me hace sonreír. Simplemente duermo más y como mejor. Por unos días me obligo a pocos horarios y esas cosas sencillas me recuerdan lo facil que resulta a veces proveerse de pequeñas dosis de bienestar y alegría.

...y entonces la vida me regala una alegría inmensa, que no es mía, sino de otros que la han luchado y que merecen disfrutarla. Y estoy alegre sí, mucho. Y dure lo que dure quiero ser consciente de ella y disfrutarla en cada poro. Ya vendrán tiempos peores, sí. Y entonces seguiremos resistiendo al desaliento. Como ahora.

Yo también elijo y pienso, como recitaba en sus noches de desaliento alguien inmenso, "soy el amo de mi destino"... y sobretodo, "...soy el capitán de mi alma".




domingo, 1 de marzo de 2015

EMOCIONARIO Capitulo II

Yo pensaba que había empezado el año con menos fuerza que otras veces. Las navidades no habían sido reparadoras, como suelen serlo, sino más bien, lo contrario. 

Pero ayer acabó Febrero, y ha sido agotador..

Emocionario es un libro que recomendé hace algún tiempo, al igual que todos los de esta editorial. Ahora lo retomo porque tengo la sensación de haber sentido tanto este mes, tanto y de tan distintos modos...que he querido buscar una guía que me ayudara a deshacer esta confusa mezcla.

En el vaivén que supone siempre el sentir, mi corazón este mes ha estado monopolizado por cuatro grandes corazonadas.... 

Las incómodas (la ira, la irritación, el desaliento...) al ver la ruina en la que se ha convertido el país que me vio nacer, ese país que recuerdo ya lejano, lleno de virtudes y preso de sus defectos. Ese país vivido, añorado, leído y releído estos días a través de los relatos que otros tejen y destejen desde las celdas donde se encuentran o desde el exilio a donde han ido a parar sin pretenderlo, siempre condenados, siempre sin haber cometido delito alguno.


Las urgentes (el asombro, la irritación, la vergüenza y la decepción) contemplando los métodos pedagógicos de la profesora que a H. le ha tocado en este curso. Una mujer que no sólo es vaga que ya está mal, sino que se permite a estas alturas del cuento utilizar el castigo físico con sus alumnos. Hasta aquí hemos llegado...Y lo que supone el decir Basta Ya!!!...y movilizar, organizar, razonar, llevar a la acción esas sensaciones de frustración e impotencia frente al que acuna al mediocre y teme a las voces disidentes. He hablado más por teléfono (que me gusta más bien poco) en este mes que en el último semestre. He hecho, estoy haciendo, un ejercicio de templanza que contiene mi indignación y mi rabia cuando lo que quiero es gritar a todos esos cómplices del miedo, de la mediocridad, del dejar estar,....No hemos terminado aún esta batalla pero veo que damos pasos, que avanzamos para que las cosas se reconduzcan y ningún niño pague las consecuencias.

Las que se anuncian venideras (la inseguridad,  la confusión, el orgullo, la ternura) con una preadolescente en casa que me iguala y supera en intensidad. Que aunque nunca lo ha sido, ya es menos dócil, ya reclama espacios y derechos a menudo sin haber cumplido con los deberes. No, ya los académicos, sino todos en general. Una preadolescente que me pilla agotada de otras luchas y quizás sin la serenidad necesaria para hacer frente a sus demandas. Una preadolescente que, en su línea, la de todos, cree que el mundo le debe lo que no tiene, pero no siempre está dispuesta al trabajo duro y al esfuerzo para conseguirlo. Han sido días duros pero parece estar reconducido. Después de muchas pruebas, finalmente parece que encontré la tecla para desactivar la bomba antes de que nos explotara en las manos. Entonces llega la paz, la miro,  y huidas ya su tensión y la mía, me reafirmo en que tanta intensidad solo es posible desde la "tanta" importancia que tenemos la una para la otra.

Y las mejores (la ternura, el amor, la alegría). Hace veinte días nacieron de un vientre de alquiler, N. y A. las hijas del más especial de mis compañeros de vida. Su paternidad es una muestra más de su valentía. Acompañando todo su proceso he estado, planteándome junto a él y su pareja la enorme, inmensa, inconmensurable complejidad emocional y ética de esta decisión en el marco de su estrecho margen de maniobra. Ver las fotos de las recién llegadas, en medio de las tormentas que vivía desde aquí, ha sido un bálsamo que he agradecido cada noche al irme a dormir. Pensar en todo lo que hemos tenido que andar juntos y separados para llegar a materializar ese momento me hacia tener la serenidad necesaria para creer que las emociones anteriores también se transformarían.


Y en ello hemos estado, emocionandonos... a mares.

domingo, 25 de enero de 2015

FOTOGRAFIA

UNO. Hace unos años, encontré y traje a vivir conmigo, una foto de mi abuela, dicen que tenía 16 años. Tenerla, considerando aquellos tiempos, en aquellas condiciones socio económicas, es para mí un verdadero tesoro. Un tesoro que almaceno junto a otros retratos de media vida familiar vivida antes de mi llegada a este mundo. Porque al verlos, me siento más cerca de lo que soy y le doy muchísimo más valor al paso del tiempo, a la huella genética que, al precederme, me define.

DOS. Cuando de pequeña enseñaba el álbum familiar, mis amigos me preguntaban si mi madre se había casado dos veces. En ese álbum había fotos de una boda de mi madre con alguien que no era mi padre. Y más tarde otras fotos de estudio con ambos vestidos con el traje de boda. Mi madre se casó "por poder". Uno de mis tíos ocupó el lugar de mi padre en la ceremonia en este lado del mundo, mientras él la esperaba al otro lado del océano. Una vez reunidos, decidieron dejar constancia del matrimonio.


TRES. En las semanas anteriores a mi viaje migratorio, me dio por preguntar a los amigos que habían viajado y vivido en otros países, por los consejos que podían darme para hacer de mi migración un proceso menos costoso en  pérdidas y ausencias. El que todos estos años he considerado uno de los mejores fue: "LLévate fotos de la gente que quieres. No es lo mismo hablar de ellos, que poder decir, mírale, este es...y, a partir de allí, narrarte". Me traje muchas fotos, y lo celebré, lo celebré muchas veces.

CUATRO. Antes de conocer a mi hija en persona, recibí dos o tres fotografías de ella. Un par de días antes de marcharme a conocerla, recibirla en mis brazos, traerla a nuestro hogar, pensé... (pensé miles de cosas) pero entre ellas pensé que sería un bonito detalle que ella sintiera que formaba parte de este hogar antes de entrar por la puerta. Saqué una copia de una de esas fotos y la coloqué en un portaretrato en el recibidor de entrada, junto a otras fotos familiares. Cuando entró se la señalé. Mira! eres tú! Esta es tu casa. Nuestra casa.

CINCO. Como ésta es, en buena parte de las ocasiones, una ciudad de tránsito, es frecuente que los vínculos que en ella creamos tengan que pasar la dura prueba de la distancia, una vez que el curso de nuestras vidas deja de reunirnos en su seno. A. nunca vivió aquí pero con M., su hermana, he compartido hogares, aventuras y desventuras, amores y desamores, compañías para celebrar y algunas otras para el olvido. Las suficientes horas de fiesta y baile. Comidas deliciosas y paseos inolvidables. Con ella y con P. que también ha formado parte de esa historia común. Ellos son mi familia en esta tierra continental. Y como si no, viven lejos. A ellas y a él les separan casi 800Kms. Yo vivo en medio.

Hace unos años cuando ya nuestra estable vida comenzaba a asentarnos a cada uno en lo que parece nuestro hogar definitivo comenzamos a reunirnos "a mitad de camino". Sin pretender convertirlo en una tradición, en la medida de nuestras posibilidades hemos ido organizando un encuentro conjunto anual, un finde rural, que ya dura un lustro y al que hemos ido incorporando paisajes, aventuras, vida y sobretodo hijos. A. nos ha hecho llegar hace unos días un álbum maravilloso que recoge el testimonio visual de esos encuentros. Un regalo precioso.

Cuando celebremos el siguiente encuentro, con un poco de suerte, si todo sigue según lo previsto,  nos acompañarán dos más. Y con ellas de la mano esperamos seguir celebrando, y retratando, la vida y los vínculos que permanecen por la solidez de las cosas en las que se fundamentaron: la sangre, la amistad, el amor, la valentía.

Y en ello pienso a estas horas. Mi amigo tenía razón. No dejéis de tomar fotografías, de atestiguar la vida vivida, de imprimirlas, y llevarlas con vosotros, de mostrarlas y compartirlas...


lunes, 29 de diciembre de 2014

ADVERSIDAD

P. siempre me dice "para sufrir solo hay que querer". Y yo creo que tiene razón.

Es verdad que a algunas personas el sufrimiento les llega por razones obvias pero, para la gran mayoría de la gente, el sufrimiento es una actitud. Una actitud que viene determinada por su tendencia a creer que lo que les sucede es el peor de los males, algo irreparable y dejará en su vida una huella que permanecerá para siempre. 

Sí, da igual que sea que no les sonó el despertador, su catarro haya empeorado, les hayan puesto una multa, o la persona de la que están enamoradas no sienta lo mismo por ellas. Sea lo que sea, les amarga el día, lo cual ya está mal, pero es que además tienen el arte de amargarselo (o al menos eso intentan) a los demás. Esos, a los que casi nunca les pasa algo que sea tan malo, tan grave o tan descorazonador, como a ellos.

H. tiene esa tendencia natural. Sufre. Anticipa males. Focaliza defectos. Es sensible a lo que no funciona de la vida y, en ese orden de ideas pare usted de contar. En general, es una niña jovial, solo hasta que una pequeña circunstancia le amarga el día, entonces  ella se transforma rumiando y rumiando su desgracia. 

Yo, por genética o educación, soy lo contrario. Y eso me hace feliz, ser como soy. Por eso reconozco que ver esa tendencia en H. me hace sufrir, porque la veo sufrir a ella. Ya sabéis, mimetismo materno filial.

Sin embargo, algo está cambiando. 

Hace unas semanas H. preparaba un baile para el acto de Navidad del Colegio. La indumentaria del baile, decidieron incluiría un sombrero de copa, de estos cargados de brillantina. Inicialmente, plateada, porque H. y yo ya lo habíamos comprado para otro baile. A dos días del baile una de sus amigas me escribe preguntándome cual de los dos sombreros dorados que me enseñaba en una fotografía era el que debía comprarse, le indiqué cuál pero le recordé que era color plata. Me dijo entonces: "...pero si H. nos ha dicho dorado". Sonreí. Otra más de sus virtudes..."Dorado o Plateado, da igual, mamá"...



Y sí da igual, en ciertas ocasiones, pero si quieren ir todas iguales más te vale que digas el color correcto. Y así terminaba el día, todas con el sombrero dorado, como H. había indicado y ella con uno plateado. Serenidad que se avecina un tsunami.

Le expliqué lo que sucedía y la responsabilidad que ella tenía en ello porque nunca le había importado distinguir ciertas cosas. Odia que la corrijan, pero eso no la lleva a aprender (para evitar la corrección) sino a rechazar a quien la corrige. Serenidad y Paciencia. ¿O no era eso criar,? un acto de paciencia infinito y de tesón y constancia inigualable. Pues sí, en eso creo, en eso estamos.

Ella no lo pidió explícitamente, pero anticipando la tragedia le dije: "Tiene remedio, falta un día, podemos comprar otro". El precio era insignificante y sin duda mucho menor que el pagaría H. por su error remarcando con ello su diferencia y, sobretodo, dejando de disfrutar del baile que con tanto entusiasmo había preparado con sus amigas. 
A mi me esperaba un día terrible y sin margen laboral para la compra en horario comercial pero ponderando costes y logros, con una torre de trabajo para casa, salí de trabajar a las ocho de la tarde, a buscar el sombrero dorado a la tienda que hay al lado de casa, esa en la que días antes habíamos comprado el plateado. 

"No hay, se han agotado" nos dice el dependiente. Me miró con cierta tristeza y le ofrecí: ¿Quieres que probemos en otro sitio? Sí, por favor. 

Mientras, en el trayecto, comenzó serena a explicarme que lamentaba su error, que nunca más olvidaría la diferencia entre ambos colores. Y que si no encontrábamos pues no pasaba nada. Segunda tienda: "Están agotados". 

Yo, asombrada con su serenidad y la ausencia de catastrofismo, con la visión constructiva que le estaba dando al asunto, le dije 

-¿Lo intentamos en otra? 
- Sí. 
 - Tendrás que entrar y mirar sola porque tendré que aparcar en doble fila
Ella, a veces aprehensiva para estas cosas contestó: "Sí, no hay problema". 

Lo hizo buscando y nada en su cara reflejaba sufrimiento. Tercer intento: Tampoco había. 

Entró al coche, la miré esperando su derrumbe pero estaba entera. 

Cariño, son casi las nueve y media, sólo tendremos tiempo de intentarlo en un sitio más pero será más difícil porque para ir a ese, sí tendré que aparcar. "Lo intentamos", me dijo sonriendo. 

Como mi buena estrella es inmensa, tras una vuelta, en hora punta para buscar un sitio donde aparcar, en un barrio donde los aparcamientos brillan por su ausencia.  Allí estaba, en la calle de atrás de la tienda, un sitio para aparcar nos estaba esperando. 

Entramos corriendo a la tienda. Buscamos con la mirada y nada. Ya rendida la busqué y le dije: nos vamos. Y ella me miró sonriendo: Míralos, están ahí!!!. Lo tenemos!!!, un sombrero de copa dorado.

Bailó con su sombrero. Feliz, sonriente, segura.


Antes, tuvimos una conversación interesante. Gracias mamá, me dijo, por ayudarme a buscarlo. Yo sonreí jugando con ella a distinguir dorado y plateado en mil ejemplos de imágenes. Y señalando al final que no es lo mismo, ni esa ni muchas otras cosas a las que ella, por no aceptar la corrección, no les da importancia.  Y no aceptarlo, no aprenderlo, tiene sus consecuencias.

Y hablamos también de lo importante que es pensar en las soluciones y no en los problemas. Buscar con constancia y con esperanza. Confiar, insistir. Atraer hacia nosotros las posibilidades, enfrentarnos a aquello que nos cuesta, para lograr aquello que queremos. 

Esa noche me tocó trasnochar algo para terminar el trabajo que me llevé a casa pero lo hice feliz. Orgullosa de ella. Y se lo dije muchas veces esa noche. Si tu te hubieras rendido a la primera, si hubieras empezado a quejarte, a hablar de la mala suerte que tenías, a echarle la culpa a otro por la confusión; seguramente yo hubiera regresado a casa, cargando tanto tu desaliento como el mio. Pero no, esta vez no, esta vez fuiste más fuerte que la adversidad y por eso tuviste una recompensa. No siempre es así, le dije, y también hay que aceptarlo pero, por esta vez, lo hemos logrado y vamos a disfrutarlo.



sábado, 13 de septiembre de 2014

EMPEZAR

La llegada progresiva del final del verano tiende a envolvernos en una cierta nostalgia por las cosas buenas que acaban. Y yo soy dada a las nostalgias y a veces me pasan factura. 

Tras la última factura veraniega importante, hace ya un par de años, decidí que cuando el verano acabara en su luz, su calor, su sin-horario y sus fiestas, yo iba a enfocar mi mirada en todas las cosas buenas que empezaban, que los comienzos siempre me han resultado especialmente inspiradores...y en ello andamos.

Pienso que...

...sigue amaneciendo para mi y para los que quiero, ¿es que acaso habrá algo mejor que eso?. Y amanecemos con salud, que lo demás llega, va llegando, se consigue.

...cuando dejas las vacaciones para el final del verano, que es lo que siempre me ha gustado, volver de ellas; coincidiendo con los cambios de final de temporada, siempre te ofrece un agradable sabor a reencuentro. Sí, me encuentro otra vez con las cosas que forman parte de nuestra cotidianidad, esas que nos acompañan a lo largo del resto de estaciones. Estos han sido días de muchos encuentros. De abrazos y sonrisas amplias. De alegría. De afecto. Estamos en ferias, sigue el buen tiempo. Todo ayuda.

...empieza a sentirse la que aún es brisa fresca y la brisa fresca, refresca. Lo refresca y alivia todo. Lo suaviza. Y no está mal.

...empieza o empezará a transformarse el paisaje natural y a los colores del otoño casi, casi, nada le gana. Planes de otoño, sí. Nada mejor que hacer planes.

...H. coge sus libros, los nuevos y los usados, y los huele. Mi hija es una chica de olores. Se entusiasma, se emociona. Le encanta volver al cole. Los abre, revisa los contenidos. Me mira y me dice tajante: "Que lo sepas, voy a suspender". Yo sonrío y pienso queda inaugurado el curso escolar 2014-2015. Y sonrió porque ¿Qué hacer?...empezaremos la batalla de convencerla (que es la parte más difícil) de que no será así, si trabajamos por evitarlo (porque capaz, es). Lo que más me gusta de H. es todo lo que me obliga a aprender.

...comienza el baloncesto, comienzan los scouts, comienzan las extraescolares. Se reduce nuestro tiempo sí, pero crecen los espacios de relación y crecimiento. Veo a H. madurar física y emocionalmente a pasos agigantados y mucha responsabilidad tienen en ello los grupos en los que se mueve y las experiencias de trabajo en equipo que esos espacios posibilitan. Como me gusta mirar atrás y confirmar que, desde mis dudas e inexperiencia, he ido tomando buenas decisiones para mi hija. 

...comienza el reto (y es que me gustan los retos) de hacer frente al pesimismo académico de H., a la mala fama que precede a la profesora que le ha tocado y que ya se vislumbra pero de la que ella aún no es consciente (y que dure). El reto de compensar esa balanza después de dos años de bonanza con una maestra a la que nunca le agradeceremos lo suficiente el bien emocional que ha hecho a nuestros hijos e hijas. Unas son de cal y otras de arena y la vida siempre te ofrece de las dos. Más vale que aprendas a saborear las unas y a esquivar en la medida posible las otras.

...comienza (siguen) los retos laborales, que no son pocos y son complejos. Que no tienen fin. Que nos obligan a crear y redefinir. A tolerar algunas cosas, a mantener con convicción otras, a animar, postergar y priorizar. A defender a pesar del conflicto. A disfrutar de los avances aunque sean pequeños. A ver los espacios de consenso y reconocimiento a través de esos cristales a veces tan opacos. Tiempo de seguir cultivando la sabiduría y la serenidad, desde el equilibrio entre la razón y la emoción. Respiremos, sonriamos, acompañemos. No podemos rendirnos.

...construir planes en el futuro siempre nos ayuda a seguir caminando. Nos encontraremos otra vez, familia, amigos, verano. Mientras prometemos disfrutar del camino.