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jueves, 3 de septiembre de 2020

VOLVER A EMPEZAR

 ...hace un mes aproximadamente salí de trabajar, demasiado tarde para lo establecido, siempre demasiado pronto para todo lo que quedaba por hacer. El sonido de una ambulancia, me hizo recordar lo que me había dicho A. esa mañana. "Sí, ya hemos quedado para llevarle los alimentos a casa. Está en aislamiento". Lo primero que vino a mi mente fue ... volvemos a empezar. Recordé el título de la película de Garci. Nunca la he visto pero me gusta la frase. Me vine a casa despacio, como ya me lo permite la autonomía de H. Disfrutando del cielo y del sol, "por el tiempo que nos dejen"...lo repito como un mantra desde hace meses.

...vuelvo a empezar, porque me gusta y me ayuda.

...hoy han entrado en vigor nuevas restricciones en la ciudad en la que vivo. No de movilidad, que espero que no lleguen, pero sí de aforo. Anoche, nuestro encuentro semanal tenía algo de despedida, el saber que por ahora no podemos ser más. Ahora ya somos seis. Estuvimos en una agradable terraza dentro de uno de los parques de la ciudad. Hacía una noche deliciosa en temperatura y, como los días ya son cortos, las mesas en un momento dado se iluminaron con bombillas que me recuerdan las fiestas de pueblos. Simple y hermoso. Nos reímos como todas estas semanas tras el confinamiento, que bien me ha venido el juntar este grupo distendido y diverso, lleno de humanidad y divinidad. Que importantes se vuelven las raíces para lo que hemos tenido alas. 

...en medio de tanto desaliento, son un regalo maravilloso. ¿Y un motivo para la esperanza?. 

Esperanza. Tengo una adolescente en casa desde Marzo que NECESITA volver a clases y lo valido porque su salud emocional me pesa tanto como la física. Necesita volver al grupo, a los pares. En un contexto que no es normal pero, es el que hay,... aunque sea solo por unas semanas. Necesita a sus profesores para admirarles, detestarles, cuestionarles,...Necesita a sus pares para volver a casa cada día con una telenovela. Necesita rutinas y horarios, necesita esforzarse y sentir que tiene algo por lo que luchar. Esta crisis les ha robado demasiadas cosas

Yo sigo de vacaciones por unos días más, luego volvemos a empezar, porque Septiembre es volver a empezar para todos los que tenemos hijos en edad escolar, los que somos estudiantes (o docentes). Veo las colas que han tenido que hacer en Madrid para hacerse las PCR. Convocados de hoy para hoy ¿de verdad? ¿No se podía haber hecho con más previsión? Debe ser que este año nos ha sorprendido la llegada del curso escolar. Y ellos, ¿querrán empezar?..

Mientras, ayer pedí cita con el médico de cabecera, me la han dado para el lunes, casi una semana. Lo pienso siempre. Menos mal que nunca me pasa nada grave y luego pienso, pero tienes médico y no tienes que pagar la consulta como lo hiciste la primera mitad de tu vida. Matiza.

Una vida de antes, que siempre se asoma a esta, tan distinta y tan complementaria. Agradezco pertenecer a dos mundos porque siempre me ayuda a matizar.

"Tengo el alma en pedazos...ya no aguanto esta pena..." dice el vídeo que H. me hace escuchar como parte de un meme que le han enviado. Me ha sacado una sonrisa...Es la letra de un merengue que yo bailé hasta la saciedad en ese país bailongo del que vengo. La versión de H. dice "...tanto tiempo sin verte es como una cuarentena" ...la mía, la nuestra, decía "...tanto tiempo sin verte, es como una condena". Quizás es que no son tan distintas.

Cuantas ganas de volver a bailar. 

https://www.youtube.com/watch?v=egBW2aKF5Ng

viernes, 31 de julio de 2015

NACER MUJER

En estos días sin obligaciones ni horarios vitales me he dedicado, entre otras cosas, a ver películas. Es una de las cosas que más hacía y he dejado de hacer con la maternidad... porque no me sobra el tiempo y porque, aunque lo intento, el cansancio me vence y me quedo dormida apenas me relajo en silencio. Así, cuando aparece la oportunidad, incluso a veces la buena compañía, yo me dejo llevar por las otras historias y las otras vidas que tanto me hacen sentir y pensar, disfrutando de ese eco que resuena en mi interior, casi siempre moviendome de mi zona de confort. 


Dos de las películas que he visto estos días me hablan de lo que significa ser mujer en otros lugares del mundo. Desde la mirada de dos niñas que pronto dejaran de serlo. En todos los sentidos. 

 














Recibí emocionada la noticia de la asignación de mi hija. Mentiría si dijera que no prefería una niña aunque creo que hubiera querido con igual intensidad al niño que me hubieran asignado. Una niña, en medio de tantos niños (en la familia abundan los chicos), es una alegría que se duplica, incluso se multiplica. Celebramos su llegada y, además, su género.

Nacida mujer. Que alegría!. Mucho que celebrar y mucho aún por lo que luchar.

Cada tres segundos una niña en el mundo es obligada a casarse antes de haber cumplido los 18, la de edad en que se las considera adultas, según la Convención de los Derechos del Niño. Casi una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años del planeta —70 millones— han sido víctimas de violencia física; cada diez minutos, muere una por ello. En los países en desarrollo, la principal causa de fallecimiento de chicas son las complicaciones derivadas del embarazo y el parto: 50.000 pierden la vida cada año. Unos 140 millones de pequeñas y mujeres han sufrido mutilación genital femenina, un número que aumenta en dos millones cada año... Todos estos datos son solo un puñado de los muchos recogidos en el informe - See more at: http://elpais.com/elpais/2014/10/10/planeta_futuro/1412954575_928101.html#sthash.7p2JqCaE.dpufLa adopción vista desde el antes, pero sobretodo desde el después, tiene muchos claroscuros que cada uno de nosotros gestiona desde donde puede y sabe. Desde donde se responabiliza

A veces, entre mis claroscuros adoptivos, me asalta esa ligera culpa de haberla privado de lo que supone el crecer entre los suyos, con sus raíces, con la capacidad de reconocerse en el espejo del otro que tiene en frente.... Pero entonces leo, escucho, pienso. Medito y pongo en la balanza y me matizo porque soy consciente de quizás haberla salvaguardado de otras circunstancias...

Ser mujer o ser hombre implica unos retos específicos ligados a tu género y al rol asociado a él según tu cultura....Y a veces son tremendos...

"Cada tres segundos una niña en el mundo es obligada a casarse antes de haber cumplido los 18, la de edad en que se las considera adultas, según la Convención de los Derechos del Niño. Casi una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años del planeta —70 millones— han sido víctimas de violencia física; cada diez minutos, muere una por ello. En los países en desarrollo, la principal causa de fallecimiento de chicas son las complicaciones derivadas del embarazo y el parto: 50.000 pierden la vida cada año. Unos 140 millones de pequeñas y mujeres han sufrido mutilación genital femenina, un número que aumenta en dos millones cada año... "...y podemos seguir.  Todos estos datos son solo un puñado de los muchos recogidos en el informe “Estado Mundial de las Niñas 2014” que se puede consultar aquí
Cada tres segundos una niña en el mundo es obligada a casarse antes de haber cumplido los 18, la de edad en que se las considera adultas, según la Convención de los Derechos del Niño. Casi una de cada cuatro adolescentes de entre 15 y 19 años del planeta —70 millones— han sido víctimas de violencia física; cada diez minutos, muere una por ello. En los países en desarrollo, la principal causa de fallecimiento de chicas son las complicaciones derivadas del embarazo y el parto: 50.000 pierden la vida cada año. Unos 140 millones de pequeñas y mujeres han sufrido mutilación genital femenina, un número que aumenta en dos millones cada año... Todos estos datos son solo un puñado de los muchos recogidos en el informe - See more at: http://elpais.com/elpais/2014/10/10/planeta_futuro/1412954575_928101.html#sthash.7p2JqCaE.dpuf



Tremendo.

Celebro ser mujer y la celebro a ella. Es fácil hacerlo estando en este lado del mundo pero no me salva de sentir el dolor de otras mujeres, en muchas partes del mundo donde nacer mujer es una tragedia; ni me hace menos consciente de que aquí, en este lado del susodicho mundo, también queda mucho por hacer...



jueves, 29 de mayo de 2014

PERTENENCIAS

M. vive muy lejos de aquí. Como yo, no vive en el lugar que la vio nacer. Ambas fuimos emigrantes por placer y eso hizo más fácil la partida. Creo, sin embargo, que ambas hubiéramos querido volver. El devenir de los hechos fue postergando ese regreso y llegó un punto en el que lo descartamos como opción. Al menos, a corto plazo. Nunca se sabe. Y de eso sabemos mucho en mi familia.

M. hace unos días reflejaba en su muro de Facebook que cumplía diez años la asociación, que en su ciudad aglutinaba a los emigrantes de mi país. Imaginaba el lugar en el que vive, como un lugar pequeño.  Me sorprendía que hubiera un volumen suficiente de expatriados para formar una asociación que quisieran mantener viva nuestra identidad cultural. Que trabajara por ayudarla, por ayudarnos, a mantener viva nuestra pertenencia.


M. y yo nacimos en un país maravilloso, que abrió siempre sus manos a los llegados de otras tierras. Lo sé, lo he sabido y sentido siempre. Somos un pueblo acogedor, aunque vivimos tiempos difíciles. Al leer la nota de M., y el trasfondo que refleja, sentí mucha tristeza. Tristeza, por todas las migraciones forzadas de las que he sido testigo todos estos años por mi trabajo. Tristeza, por las vivencias de muchos amigos que no tuvieron eso que definimos entonces como suerte o fortuna. Ellos se han ido, pero porque se sintieron expulsados.

Esa referencia también me hizo pensar en algunos nombres de mi infancia. La Hermandad Gallega, el Centro Catalán, El Club Libanés, El Centro Italo, El Hogar Canario...Nombres que no entendía en su trascendencia entonces (me parecían una versión light de una secta, de un grupo cerrado y poco animado a incorporar a los distintos) y que, ahora, desde nuestras migraciones, comprendo en su justa medida...

Cuando M. colocó la nota, yo evoqué con añoranza esos lugares porque ahora sí, desde la distancia, con la ausencia a cuestas, entiendo el rol tan importante que juegan en el mantenimiento del sentido de pertenencia...Y es que todos necesitamos "pertenecer", porque en esa pertenencia tenemos un espejo que define mucho de lo que somos...

Pertenecer y ser aceptado por un grupo es, según Maslow y otros autores, una necesidad humana fundamental. Maslow, padre de una de las principales teorías de la motivación, afirma que la mayoría de los seres humanos desea pertenecer y ser parte de algo más grande que ellos mismos. Inicialmente, esa necesidad de pertenencia se satisface en el ámbito familiar pero, a la par del desarrollo humano, se extiende progresivamente al grupo de amigos, al barrio o a la comunidad donde vivimos y, sucesivamente, a las diferentes asociaciones y redes culturales o sociales con las que nos relacionamos a lo largo de nuestra vida. 


Pertenecer y ser aceptado en un grupo, nos permite desarrollar relaciones sólidas y estables con otras personas y, sobretodo, participar del flujo afectivo que las recorre. Porque la necesidad de pertenencia es, en última instancia, la necesidad de dar y recibir afecto de otras personas, de ser parte de un entramado sólido de relaciones afectivas que nos nutren y que sostienen nuestra existencia. 

Cuando migras, ese grupo de pertenencia en el que te reconoces se rompe. Y en ese proceso todos, unos más y otros menos, unos antes y otros despues, nos rompemos. Cada uno a su manera y con sus consecuencias. También aquí, cada historia es única y, casi siempre, es compleja.

La identidad cultural, además de proporcionar elementos concretos de referencia y comparación, resume todo el universo simbólico que caracteriza a un grupo, estableciendo patrones singulares de interpretación de la realidad, códigos de vida y de pensamiento que definen nuestro ser y nuestro sentir. La identidad nos da una realidad colectiva común, una herencia, un inconsciente colectivo que facilita ciertos procesos de relación. El sentido de pertenencia es la adscripción a ese universo simbólico común que otorga significado y sentido

Hoy, mirando atrás, reivindico el valor de esas colectividades de migrados que sin distraerte de otros procesos de socialización e integranción, constituyen el soporte afectivo sobre el cual se asienta la esencia de lo que somos más allá de la migración. 

Y pienso en esto cuando pienso en mí, pero también cuando pienso en mi hija. En su identidad y su sentimiento de pertenencia. Y no  logro definirlas con certeza. Le pasará como a mi, que en todos sitios soy, pero no soy. Por eso somos "raras" o, como prefiere decirme P., "especiales".


viernes, 21 de marzo de 2014

UN PADRE

H. entra a mi habitación rápidamente. Me está contando algo y de pronto su mirada se gira y dice asombrada ¿Quién es?...me giro hacia la cama y veo la silueta. Ciertamente, el nórdico enredado lateralmente sobre si mismo, en el lado de la cama que yo no ocupo, da la sensación de que alguien aun duerme allí. La miro sonriendo y le digo...el nórdico enrollado!. Me responde con un suspiro: Ay que susto mamá!.... pensé que era un padre!. Nos reímos, y sólo atino a decirle. Te lo hubiera dicho ¿no?.


A H. le falta un padre, es lo que ella piensa a menudo. Yo lo pienso también, pero sólo en algunas ocasiones. Y siempre lo hago desde mismo punto: nos gustaría tener un padre en la familia, un compañero que enriqueciera lo que ya tenemos, que es mucho, y a quien aportar nosotras, lo mucho que ya somos. 

Pero no está. No sé si existe, no tengo evidencias de ello, tampoco de lo contrario. Según los días, tengo esperanzas (para el amor de pareja siempre hay tiempo) o soy escéptica (por qué iba a aparecer ahora si no lo ha hecho antes). 

Lo que veo a mi alrededor en hombres, en compañeros/maridos/novios, en padres, no me genera grandes emociones a favor y sí, muchas veces, en contra. Entre otras cosas gracias a sus mujeres/compañeras/novias/esposas que no son especialmente felices con su presencia y lo están diciendo todo el tiempo. Digo yo, quéjate menos o dejale.

Implacable que soy a veces. Parece que soy fácil de querer pero no, lo cierto es que no lo soy. Soy exigente y soy pura emoción. Aprendí a estar sola y sentirme muy a gusto. Por eso me cuesta mucho sentirme bien acompañada. Sólo quiero compañía si, en general,  mejoro esa sensación personal. Estar a gusto en soledad es una gran ventaja vital y es, a veces, una trampa. 

Una trampa que también padece mi hija que se ha cansado de enseñarme candidatos...

Con el tiempo, el deseo de tener un padre se ha equiparado el deseo de tener hermanos. Cuando encontramos un diente de león, las dos pedimos con fuerza el mismo deseo: "queremos un "buen" padre con un/unos "bueno/s" hijo/s". A mi me enseñaron que hay que pedir bien los deseos porque a veces la vida se anima y nos complace.

Pienso mucho en todas las decisiones que he tomado en nombre de mi hija. En la responsabilidad que tengo de educarla y formarla para que sea capaz de asumir y vivir las mismas, desde la certeza de que tiene una vida completa y plena (...aunque es mujer, aunque es negra, aunque es adoptada,...aunque no tiene padre,...). 

Pienso en ello desde la fortaleza que me da el conocer tantas historias más o menos felices e infelices de madres y padres, de familias, de las que lo son y lo ejercen bien, aprendiendo como todos cada día. Pero sobretodo,por conocer las historias de los muchos que lo hacen mal, yo diría fatal y dañan, y mucho...

Creo en lo personal pero cuesta en lo social, que no hay un modelo único, completo, correcto, sano, valido de ser familia. Hay solo posibilidades y en nosotros está el hacerlo lo mejor posible. Y el educar en esa visión...

Por algunos desfases vitales personales, la mayor parte de mis amigos más cercanos se esta enfrentando al reto de ser madres y padres recientemente, por eso pienso mucho en las emociones que rondaron mi decisión de adoptar y en el camino recorrido desde entonces. Pienso en las consecuencias que de tal decisión se han derivado. En lo difícil que es aceptar la renuncia a ciertas cosas y el acierto que ha supuesto el seguir adelante con otras.

Un padre H. Sí, un buen padre para ti. Yo también lo quiero y lo deseo. No es nada fácil, no. Además antes de ser tu padre tendrá que ser otras cosas. A veces siento que el tiempo es breve y las opciones escasas, pero ahí están el azar y la esperanza. 



Habrá que darle oportunidad a la vida y abrir los ojos que, a veces, lo sé, los tengo cerrados.






jueves, 12 de septiembre de 2013

ESTAR DE VACACIONES...

Que bien se vive cuando tienes vacaciones. Una obviedad. O no.

Hasta este año, mis vacaciones siempre requerían no sólo de un cese de actividad, sino también de un cambio de paisaje. Desde que tengo memoria (y sueldos). Tener tiempo ha sido siempre, tener viajes. Irnos del paisaje cotidiano para reencontrar otros, para que entonces, realmente, con el cambio de escenario, la vida fuera otra.

Este año por diversas circunstancias no ha podido ser y buena parte de este período vacacional que aún disfruto (siempre me han gustado las vacaciones a destiempo), las tengo manteniéndonos en nuestra casa, en nuestra ciudad, sin hacer cosas especialmente diferentes salvo disfrutar del buen tiempo, que no nos acompaña siempre. Y ha estado bien.

Esta semana H. ya ha empezado sus clases. Sus rutinas cotidianas son aquellas que más nos ocupan el día a día, levantarse, ir al cole, comer, descansar-jugar, hacer deberes (sí señores sí, ya hemos empezado), jugar, ducharse, cenar y a la cama...A mi alrededor ya todos trabajan porque a finales de agosto se vuelve. Se vuelve, cuando yo he elegido irme.

Esta semana, estar de vacaciones ha resultado peculiar porque me permite ver lo que sería de mi vida, si yo no trabajara o no lo hiciera en todo el horario que lo hago. Me permite ver lo que me pierdo casi todo el año, sin querer decir, ni mucho menos, que quisiera que así fuera siempre. Necesito y quiero trabajar para otras cosas. Sin embargo al hacerlo me pierdo...

...dormir siete horas que es lo que recomiendan los médicos para garantizar un buen reposo. Duermo 5-6 y puedo funcionar bien (de hecho es de allí de donde estiramos el tiempo)...pero se nota la diferencia no al comienzo del día, sino al final. Al final del día cuando necesitas soltar el lastre que te acompaña siempre. Acurrucarte al lado de los amados o de los soñados y desconectar.

...acompañar a H. al cole a la hora en que entran la mayor parte o, incluso ahora, el resto de niños de su clase. Ahora hablo con las madres de los amigos de mi hija, saludo a sus hijos, bromeo con ellos. Preparo el futuro.

...Me pierdo el cocinar como me gusta, con ilusión, a fuego lento, comprando al día y sin prisas en las tiendas pequeñas, las del barrio. Y con ello sorprender a mi hija que agradecida me dice: Tu comida es más rica!. A poco que le ponga ya lo logro pero aún así ella debe quedarse en el comedor un día y el resto hacemos malabares para comer recién hecho y calentito.

...Lamento no tener la posibilidad de hacer las gestiones que todos necesitamos hacer (...y menos mal que existe Internet) sin pedir permiso en el trabajo.

...Me perido el cuidar mi hogar, ...pintar las gastadas paredes, limpiar las ventanas, cultivar plantas, arreglar el DVD, quedar con el fontanero, se convierten en las últimas prioridades en un día cargado de necesidades mas urgentes.

...Descarto el pasear por la ciudad, al menos hacerlo a destiempo (y por lo tanto con menos gente) que es como lo prefiero...

...Me pierdo la oportunidad de leer porque en otros momentos el casancio me puede.



...el hacer las cosas cuando quiero y sin mirar el reloj constantemente, el de pulsera o el interno.

...el ir a recoger a mi hija al cole cuando sale y pasar la tarde con ella jugando, supervisando su trabajo académico, educandola que para eso soy su madre

Lamento que H. sea la mayor víctima, no de mi falta de vacaciones, sino de la falta de sincronía entre su carga horaria y la mía (ella va 25 horas al cole y yo 35 a la oficina). Haz malabares para ocupar esas días, más los lleva y trae. Sin pareja/ sin abuelos/ sin familia al alcance de tu mano.

Miro esta vida con nostalgia y al mismo tiempo soy consciente de que mi realidad no es mala. Tengo amigos que valen tanto como una familia (y la vida me dan), tengo un trabajo que no sólo me aporta un sueldo digno sino que me gusta en lo humano y en lo profesional que allí comparto, tengo medidas de conciliación y flexibilidad que, a pesar de mi queja, me hacen la vida más fácil y tengo (tenemos) también salud...

Pienso en quienes no tienen nada de esto. En mis fortunas y mis ausencias, en las de todos los días del año, y en las de estos días...



Mañana acaban estos días de descanso. Como ya decía ayer: el futuro nos espera.


martes, 11 de junio de 2013

LO IMPORTANTE ES LA ACTITUD...


H. y yo estudiamos matemáticas, sí estudiamos ambas, reconozco que aún soy capaz de reaprender cosas que había olvidado por desuso. Estudiamos, entonces, de buen grado, queremos -más ella que yo- sacar un diez. Ella lo anhela, pero lo cree imposible. Un diez que a mi me da igual, pero del que la creo capaz. Dos formas de ver la vida, así somos de entrada.


Quiero ayudarla a conseguirlo y me topo con sus dificultades, que creo están menos en sus posibles capacidades, y más en sus tajantes actitudes y percepciones frente al aprendizaje escolar, o tendré que decir ¿ante el fracaso?.

Último tema de Matemáticas de 3º de Primaria, "Los datos y su representación gráfica". Ella misma me lo dice: "Esto es muy fácil mamá, es como dibujar". Exactamente querida, es decir cosas con dibujos y a ti te encanta dibujar.

Repasamos uno de los dos conceptos teóricos: La Moda. "La moda es el dato que más se repite dentro de una Tabla de datos"....Leemos, memorizamos, decimos con otras palabras, repetimos la información fundamental del concepto "más"... Creo que lo tenemos. Dejo pasar unos minutos mientras hacemos otras cosas. Y vuelvo.

- ¿Qué es la Moda?. Me mira. Titubea...
- "...es el dato que está en la tabla de datos..."
- Veo que tienes la idea pero hay algo importante que se te olvida. Piénsalo.
- Es el dato de la tabla, ya te lo he dicho!
- H. dicho así no está bien,  te falta algo pequeño pero muy importante, sin esa parte no estás hablando de la moda, sino de todos los datos.

Se enfada, se tensa...
 - Ya te lo he dicho!!!
 Para evitar la escalada....Le pido volver a leerlo....

Lo lee y me dice.
- Ves! es lo que dije!!
- No me has dicho lo que pone el libro. A lo que tu dices le falta esto: "más se repite" y eso es lo más importante. Lo puedes decir con otras palabras pero esa idea debe estar y en tu explicación no estaba.
- Pues no lo dije, pero lo pensé!!!
- Puede ser...pero si no logras decir o escribir lo que piensas, los profesores no pueden evaluarte en todo lo que sabes.

Y respiro y trato de quitarle hierro al asunto pero me preocupa. Porque cada vez más, "es el dato que más se repite". Esa resistencia, no a aceptar sus dificultades, sino a aceptar su falta de éxito a la primera. Y se está volviendo frágil frente a su sensación de fracaso porque no se está dando la oportunidad de pensar, de reflexionar, de aprender. Puede con ella la necesidad de ganar. Y empieza a ver estas pérdidas como algo esencial e irremediable y no como algo circunstancial, y con posibilidades de cambiar. Y de cambiar para mejor.

¿Cómo puede corregir un error, suplir una carencia o resolver un problema si le cuesta aceptar su existencia? Y creo que le cuesta porque piensa que la define. No lo vive como un reto, sino como un estigma. Y nuestro sistema escolar tan proclive a estigmatizar se lo va a poner en bandeja de plata así que no necesitamos ayudarlo. Al contrario, debemos luchar contra él. Pero no se bien como hacerlo.

Mi hija se está convirtiendo en su enemiga y tendrá que vencer sus miedos para ser tan grande como puede ser. Me pregunto si desde mis certezas y mi amor incondicional sabré guiarla para que transite ese camino de piedras. Cruzo los dedos para que encuentre maestros que sepan entenderlo y modelarlo sanamente. Porque sí, tristemente, creo que es una cuestión de suerte. Y no debería.







viernes, 10 de mayo de 2013

EL OFICIO DEL PENSAMIENTO...

Hace un par de semanas un amigo me contó algo muy importante, por trascendental y, para mi, por inesperado. Algo muy significativo para su vida y, necesariamente, para la nuestra. Algo que me emociona. Por eso he estado pensando mucho en él y en aquello que me ha contado.

Desde entonces este par de semanas se diferencian fundamentalmente en que durante la primera he compartido mi cotidianidad con H. y con sus vivencias, necesidades, urgencias, alegrías y angustias. En la segunda, H. ha estado fuera de casa haciendo una actividad de Aulas de la Naturaleza con su clase así que yo he vuelto a estar nuevamente cuatro días sola, sola conmigo misma y mis pensamientos.

Sola, por decir algo.

El fin de semana que media entre ambas semanas hemos estado con P., nuestro amigo, y nos hemos disfrutado como siempre que nos encontramos. Muchísimo. Tras el adiós, porque P. vive lejos, bastante lejos, nos hemos quedado bajitos afectivamente, con esa nostalgia elaborada ya en miles de despedidas físicas, que sólo hacen evidente cuan unidos estamos emocionalmente. Y así bajitas, y en soledad, hemos estado pensando.

Anoche soñé con P. y el tema que nos ocupa y pensé: no puedo sacarme lo contado del pensamiento.

Antes de tener hijos yo no podía sacarme de la cabeza (o más bien del corazón) las cosas que me inquietaban. Cuando algo me importaba seguía acompañandome, atormentándome, acariciándome (según fuera el caso), durante horas, días,...  Rumiación*, según lo denominan los que saben.

Entre las miles de virtudes que tiene mi vida con H., hay una que valoro en el Top Ten. Y es que H. me libera de mi misma. Me distrae de mi misma, de mis trampas y mis angustias.

Tras estar con ella, cuando vuelvo a mi, me reencuentro con mis pensamientos pero han perdido fuerza, se han relativizado, se han matizado en el contraste vital que me supone compararlos, acompañarlos, redefinirlos con aquello que H., y mi vida con H, me ha aportado en el camino. Desde que estoy con H. he dejado de rumiar. Ahora, sólo pienso el tiempo necesario para darle utilidad al pensamiento, porque ella siempre llega antes.

Pero H. no está y por eso te pienso compañero. Te pienso, con todos los rostros en los que te miro, incluso en este con el que me sorprendes. Y te pienso a todas horas y como siempre te celebro, por no decirte una vez más, que te echo de menos. Y es que cuando estás, estás tanto. 

Y lo que nos queda.


* Pensamiento intrusivo, fruto de emociones intensas pasadas, de carácter muy persistente, recurrente (que vuelve, se repite…), y ajeno a la voluntad del individuo, que suele ir acompañado de un cierto malestar y que se mantiene hasta que el individuo logra resolver la situación

sábado, 6 de abril de 2013

SOLA...

 ...así es como he estado en casa los últimos cuatro días. Sola en casa, desde que salía el sol hasta que lo volvía a hacer al amanecer siguiente. Sola. Vaya sensación más rara... y placentera. La extrañaba y la he disfrutado.

La bella etíope, ha estado de campamento. Es la primera vez en casi seis años que nos separamos por un período tan largo. Hubo otra ocasión pero ella estaba de vacaciones con los abuelos y yo me fui de vacaciones también, me fui acompañada y con plan, así que fue más difícil sentir su ausencia. Aunque también lo hice, pero de distinta manera.

Esta vez ha sido diferente, en mi vida todo seguía igual, salvo que ella no estaba. He tirado el reloj por la ventana, me he preguntado en cada momento qué me apetecía hacer, cuándo y con quién y he hecho eso mismo que deseaba sin pensar en nada más. 

Parte de lo que quería era buena compañía adulta, con gente adulta, con conversaciones adultas aunque fuera para reírnos como niños. He trabajado todo lo que debía ser y hasta el momento en que lo consideré oportuno, he ido al cine y he visto cine del que me gusta y emociona. He compartido cañas y pinchos en días de semana, he trasnochado y hasta me he levantado todo lo tarde posible para cumplir con lo inevitable. He cambiado de aires y me ha sentado fenomenal.


Cuando H. vino a vivir conmigo yo llevaba seis años viviendo sola y los nueve anteriores decidiendo mi cotidianidad sola puesto que aunque vivía con amigos, nuestras decisiones y acciones siempre estaban sujetas a una enorme libertad de elección.

Yo había disfrutado enormemente de ambas cosas, de esa soledad y de esas compañías. Sin embargo llegó un momento en que necesitaba otras y esa fue una de las razones que me llevó a la maternidad.

No tengo ninguna duda de que mi vida es mejor desde que mi hija y yo compartimos hogar, pero también soy consciente de que esa maternidad, en las condiciones en que elegí asumirla, tenía la complejidad de enfrentar en solitario un montón de retos de carácter práctico y cotidiano que, he llevado bien, incluso fenomenal, pero no sin coste añadido.

Poder prescindir de ese coste es algo que a ratos añoro. Echo de menos algunas cosas  de las que tengo que prescindir cotidianamente o de las que al menos no puedo disfrutar cuando deseo. Sin embargo no lo hago más que lo que echo de menos a H. cuando su ausencia se prolonga.

Se tratará entonces de encontrar siempre esos espacios en los que regalarse unos días de tregua Incluso creo que se tratará más que de eso,de encontrar tregua en la cotidianidad de los días. Y así es, porque H. crece y gana autonomía y vida propia, más allá de la mía y yo la veo crecer, a pasos agigantados, a veces tan niña, a ratos tan mayor. 
 
Bienvenida a casa. Tras unos días lo que ya echaba de menos, era
a ti.







domingo, 31 de marzo de 2013

PERDER...

A todos nos gusta ganar. Sin embargo aprender a perder es una cosa imprescindible en la educación emocional de cualquier ser humano.

Hace seis meses H. empezó a jugar al baloncesto. Tras un primer intento de vincularla al deporte a través del atletismo aprovechando sus evidentes capacidades, las más obvias fantasías y los más tangibles recuerdos de Addis Abeba, descartamos esa opción por algunas dificultades prácticas y también por su individualismo. H. necesitaba un equipo para competir desde el esfuerzo conjunto, y no competir desde lo individual frente a otros.

Seis meses después, sólo puedo afirmar que hemos sido muy sabias.

Ya he hablado en otras ocasiones de las cosas buenas que esta decisión ha propiciado pero ahora quería hablar de otro de los muchas aprendizajes que H. ha tenido que hacer en este camino y sobre el que yo, su madre, he tenido que ir trabajando y también aprendiendo.

Hace cinco meses que empezaron a jugar partidos, uno por semana, salvo alguna excepción. Los hemos perdido todos menos uno. Todo hay que decir que hemos ganado el más importante. Ganamos el que jugamos el día de su cumpleaños, así que celebramos el doble cuando todavía sentíamos que ésto de ganar o perder podía ser una cuestión de alternancia...

Sin embargo la experiencia de cada sábado, nos está curtiendo en  la derrota. Y a mi, madre observadora y cómplice con otros padres y madres, que a diferencia mía, son casi todos hijos e hijas del baloncesto; me está haciendo aprender mucho. Hemos tenido partidos de todo tipo, los perdidos por paliza, los perdidos por dejadez, los perdidos de forma ajustada, los perdidos tras ir ganando, los perdidos porque ni nos enteramos de los errores, los perdidos porque nos faltó definición, los perdidos porque madrugamos mucho, y pare usted de contar...siempre son varias las razones...En cada derrota muchas cosas que aprender y en ello trabajamos cada una/uno con su hija...


Pero quizás lo más importante es que tejiéndose sobre cada derrota, yo observo que el mejor aprendizaje es: jugamos porque nos gusta, si ganamos, mejor, pero no es lo que pereguimos, al menos a estas alturas, que todo se andará. Llegará un momento en que será preciso competir, dejarte la piel en la victoria y llorar de rabia en las derrotas pero aún tienen ocho años y creo que son otras las cosas de las que han de alimentarse.

Yo las veo sonreír cada vez que llegan a la cancha tras cinco meses de partidos perdidos, las veo jugar con inocencia y celebrar al equipo y casi siempre a los rivales. Me sorprende que H. tan dolida en la derrota y tan competitiva siempre, tras estos cinco meses vuelva de cada partido hablando con relativa objetividad de los errores cometidos, observando en detalle las cosas que provocaron el resultado adverso, señalando alternativas a lo hecho para haber cambiado el resultado del partido, manteniéndose atenta a esos errores la vez siguiente, valorando esa nueva oportunidad que le brinda cada sábado. Me parece que esa actitud inteligente, ante el mal sabor de una derrota, la hace más fuerte y es un aprendizaje que, al formar parte de una actitud, se amplía y extiende a otros contextos, en los que necesitará la misma o mayor templanza.

Hoy he visto perder a unos de mis chicos del tenis español. Lo he visto emocionarse al hablar y sin embargo mantener la frente en alto, sonreír, saludar desde un agradecido "nos vemos aquí, otra vez, el año que viene". La vida siempre nos da nuevas oportunidades para poder demostrar lo que hemos aprendido a partir de la experiencia. Más nos vale haberlo hecho.





domingo, 3 de marzo de 2013

LAS PEQUEÑAS TRAGEDIAS



Esta semana que hoy acaba ha comenzado con lo que creo es una gran tragedia. Ha muerto el padre de un gran compañero de vida. Si muere quien te ha dado la vida y te ha ayudado a transitar por ella, y lo ha hecho estupendamente bien, vives una gran tragedia. 

Y eso duele, duele enormemente, aunque ese padre tenga 81 años y a lo largo de los últimos cinco hayas visto como su luz, poquito a poco, dejaba de brillar. Eso le ha pasado a P. esta semana y como yo quiero tanto a P., pues digamos que he estado también expuesta a su dolor, que se ha hecho un poco mío.


Para equilibrar ese sentimiento, esta semana ha nacido H. un niño muy deseado que, como no podía ser de otra manera, ha traído mucha alegría a su hogar que, por familiar, es también un poco el mío. H. ha llegado para devolvernos la ternura y la alegría de esta semana.


Con ambas noticias hemos visto oscilar el péndulo de nuestras emociones de un extremo a otro, en un período de tiempo muy corto.


Frente a estas noticias mi hija ha reaccionado con más preguntas que emociones. El origen de la vida y su desaparición son dos procesos que a la bella H. le generan enormes interrogantes. Como siempre, he estado expuesta a su infinita curiosidad y a la batería de preguntas. Creo he salido más o menos airosa de ellas. 


Paralelamente, la semana de H., más bien las últimas semanas, han estado plagadas de pequeñas tragedias que provocan en ella una gran movilización emocional. 

En los últimos dos meses, hemos estado expuestas a un sinfín de pequeños “traspiés” (unos menores y otros mayores) pero que, por suerte, se han resuelto de la mejor manera posible y sin grandes daños colaterales. 

Resumiendo:

....un incendio en nuestra cochera quemó nuestras bicis, pero no nuestro coche, que el azar quiso que no estuviera allí cuando la norma es que esté.
... su cuidadora un día a la semana no va a recogerla en el cole pero  madres conocidas pueden acogerla y llamarme.
...nos dan un golpe en el coche por detrás sin daños más allá del susto.
... se cierra la puerta de nuestra casa con las llaves olvidadas dentro pero un vecino amable logra abrirla en poco minutos.
...tras generarles muchas expectativas, un fallo de la ONG que organiza la Operación Bocata deja a su colegio a última hora, sin la actividad. 
.... su maestra decide cambiarla de asiento en su clase para ver si deja de distraerse.
.... suspende en Mates.
...el equipo rival del último partido de baloncesto, es superior en destrezas deportivas pero, sobretodo superior, en mala intención y conducta antideportiva...

.... y estoy segura que alguna más que se me escapa. Leáse, menudo año llevamos de pequeñas tragedias!!. Y esas pequeñas tragedias a H. la hacen sufrir. Y yo estoy pensando en ello.

Creo que H. es una niña fuerte y sana emocionalmente, disfruta de la vida, sonríe con frecuencia y sobretodo tiene la capacidad de generar sonrisas a su alrededor.  Sin embargo, observo ciertamente con curiosidad como esas experiencias de daño “posible”, el que la roza, pero no se concreta; le crean un enorme desasosiego, que a veces, le dura días, que incluso a veces llega al llanto. 


Habitualmente pensamos que las personas expuestas a condiciones adversas de vida se encuentran más dañadas emocionalmente. Y sí, tienen más billetes en esa lotería negativa, pero también es cierto que estar expuestas a esas circunstancias, si se dan otras condiciones, puede ayudarles a fortalecerse en sus herramientas emocionales para manejar la adversidad. 

Las capacidades resilientes, nacen, o al menos se hacen conscientes, en la exposición a eventos dolorosos o traumáticos que logran superarse, pero me pregunto si esa consciencia de lo que puede llegar a doler una experiencia traumática, no te hace a menudo más sensible o frágil ante la posibilidad de experimentarlos. Es como si te hicieran más fuerte si los vives y los superas, porque te dan herramientas para manejar los siguientes y, sobretodo, te dan la conciencia de que puedes sobrevivir a ellos, pero también te hacen más vulnerable.


Me pregunto, si esas herramientas útiles para prevenir el daño no pueden estar a veces descompensadas, activando en demasía tus procesos de alarma previos a la posibilidad de daño, creando un desasosiego demasiado intenso frente a las posibilidades de “perder” el bienestar del que ahora disfrutas, que tanto te costó conseguir y sin el que ahora te sentirías más frágil.


Y, sobretodo, me pregunto, ¿Cómo regular esta inversión emocional? ¿Cómo ayudar a H. a vivir más serenamente estos pequeños traspiés? ¿Cómo rescatar todas las lecturas en positivo que tienen estos pequeños eventos negativos?

Y no encuentro más respuesta que mi propia calma, la serenidad de reflejarle todas las posibilidades de hacer frente a esa pequeña tragedia que fue, o frente a la gran tragedia que podría haber sido. Pero no sé si eso es suficiente. No sé si hay algo más que puedo hacer para ayudarla a asumir con entereza esas experiencias.

Y me gustaría saberlo...